Hablamos sobre el curioso y poco conocido origen de la celebración del Día Mundial del Cannabis el 20 de abril, más conocido como 4,20, y de algunas curiosidades en torno a esta fecha.

20 de abril: Feliz Día Internacional del Cannabis

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Los enamorados celebran su día el 14 de febrero, las madres el primer domingo de mayo, los padres el 19 de marzo… hasta los amantes del punto de cruz tienen su día internacional… ¿Por qué íbamos a ser menos los consumidores de cannabis?

De hecho, no lo somos. El 20 de Abril se celebra en más medio mundo el Día Internacional del Cannabis.

En honor a la verdad, esta festividad es celebrada de forma mayoritaria en el mundo anglosajón. Si preguntásemos en España por la peculiaridad del 20 de Abril, la mayor parte de los encuestados de cierta edad nos remitirían al famoso tema de Celtas Cortos. Y no, aunque al escuchar este tema nos den ganas de encender un porro de alguna potente variedad índica –en mi caso para superar el repelús que me produce-, el origen del Día Internacional del Cannabis no tiene nada que ver con la cabaña de Turmo -sita en el Valle de Estós en Benasque, Huesca, dicho sea de paso-.  

También es cierto que en el CSC que frecuento con más asiduidad, los usuarios más jóvenes sí conocen la correlación simbólica entre el número 420 –o la fecha 4/20 en notación inglesa o la hora 4.20-  y nuestra adorada planta, la mayoría no tienen claro realmente sus orígenes. Se han generado muchos mitos al respecto. Se ha dicho que corresponde con el código de aviso policial para una intervención relacionada con el cannabis, falso. También que es la hora del té en Holanda, falso de nuevo. Incluso que es una fecha señalada en la vida de Bob Marley. Todo inventado. Veamos dónde y bajo qué curiosas circunstancias se crea la asociación entre el número 420 y el cannabis sativa.

En 1971, un grupo de estudiantes del instituto de educación secundaria de San Rafael en California comenzaron a reunirse todos los días puntualmente a las 4.20 p.m. frente a la estatua de Louis Pasteur en los jardines del centro educativo. Se autodenominaban los Waldos en alusión al muro –wall en inglés- donde pasaban las tardes fumando marihuana. En un principio estas reuniones tenían como objeto  encontrar un supuesto cultivo de marihuana escondido, usando las pistas de un mapa que alguien les habría hecho llegar. Este misterioso cultivo nunca fue encontrado, pero pronto ese lugar y esa hora determinada, al finalizar la hora de castigo en los institutos estadounidenses, convirtieron al muro en un punto de encuentro obligado para todos los porreros de San Rafael. 

Al principio el término “420” o “420 Louis” fue una especie de código privado entre la comunidad marihuanera de la ciudad californiana. Podía significar desde “¿Tienes hierba?” a “¡Vaya fumada llevas!” o “Nos vemos luego donde siempre”. Poco después, el grupo de rock psicodélico Grateful Dead  empezó a usar el número 420 –el vídeo no tiene desperdicio, puro estilo vintage fumeta- y poco a poco fue extendiéndose por todo el país.

Según cuenta Steven Bloom, reportero de la prestigiosa revista High Times, alguien le pasó un flyer amarillo durante la fiesta en un aparcamiento después de un concierto de los Grateful Dead en 1990. El papel era una llamada a encontrarse el día 20 de Abril, a las 4.20 pm, en un lugar determinado para practicar 420-ing. El periodista nunca había escuchado ninguna referencia anterior al 420-ing, pero le hizo gracia el término y poco después la revista High Times publicaba este curioso artículo. El mito del 420 asociado al código policial pudo nacer aquí, aunque luego el propio periodista admitió que el dato era erróneo. La icónica revista fue la presentación en sociedad del número 420, que pasaría a ser celebrado cada 20 de Abril a las 4.20 p.m. de ese momento en adelante.

Los juegos mentales con las matemáticas son sumamente torticeros. Si buscamos obsesivamente un número en la naturaleza o en la vida cotidiana, nos sorprenderemos de la cantidad de ocasiones que lo podemos encontrar. Con el número 420 sucede lo mismo. Salvo ciertas claras ocasiones, muchas veces no podremos distinguir si se trata de una mera coincidencia o de algo buscado a propósito.

En la película Pulp Fiction podemos encontrar varios relojes parados en la hora 4.20 –por ejemplo, el reloj de la casa de empeños donde Marcelus y Butch son torturados-, aunque también es cierto que  otras escenas con relojes no marcan esa hora ¿Casualidad o guiño fumeta de Quentin Tarantino? Lo dejo al criterio del sagaz lector.

En la primera temporada de la serie Como conocí a vuestra madre, el reloj del apartamento de Marshall y Ted siempre marca la misma hora ¿Adivináis cuál? Efectivamente, las 4.20. En este caso yo sí me mojo y no tengo duda de que el guiño es buscado y no casual, en la serie podemos encontrar muchos gags relacionados con la marihuana.

Sin lugar a dudas, una de las referencias más llamativas la encontramos en el capítulo 12 de la 7ª temporada de Padre de familia, titulado “420”. En este capítulo, Brian es arrestado por consumir marihuana y una vez sale de la cárcel comienza – con la inestimable ayuda de Stewie- una campaña a favor de la legalización del cannabis en Quahog. No continúo para no hacer spoiler a quien no lo haya lo visto, solo decir que este episodio es casi obligatorio para cualquier amante del cannabis que sea fan de la serie.

Muchos hoteles en Estados Unidos están eliminando la habitación 420 –sé que parece una broma pero es una noticia seria publicada en los medios internacionales más prestigiosos- . Los motivos, según explican los propios responsables de los hoteles, son las ruidosas fiestas que montan los huéspedes de esa habitación en concreto. Los hoteles también se quejan de que las placas indicativas de las habitaciones 420 desaparezcan con exagerada reiteración.

El acta sobre la regulación del cannabis medicinal en California, firmada en 2003, se llamó de forma oficial California Senate Bill 420. Parece un guiño del gobierno a la comunidad cannabica, pero lo cierto es que fue algo casual, tocaba ese número.

La lista de anécdotas, casualidades y chascarrillos continúa ad infinitum con números de casas y edificios, nombres de calles, efemérides, carteles, anuncios… Supongo que es una distracción como otra cualquiera, a este humilde redactor nunca le ha dado tan fuerte por ahí, que bastante tiene ya a con sus rarezas maniaco compulsivas.

El 20 de Abril es una de mis fiestas preferidas del año. No tiene connotaciones religiosas, tampoco es una fiesta diseñada por unos grandes almacenes para hacer caja, no se conmemora la conquista de un territorio o ascenso al trono de rey alguno. Celebramos un estilo de vida. Y lo hacemos nada menos que  recordando a unos chavales apoyados –y colocados- en la tapia de un colegio a principios de los años setenta. Es un día de celebración pero también debe ser un día de reivindicación. Los consumidores de marihuana necesitamos las libertades y garantías legales necesarias para poder usar y producir cannabis sin tener que escondernos, sin tener que recurrir constantemente al mercado negro para abastecernos y sin ser objeto de una persecución absurda por parte de los cuerpos de seguridad del estado. La media hora utilizada por los efectivos policiales para hostigar al chaval que se está fumando un porro en un banco del parque seguro se podría utilizar en delitos más lesivos para la sociedad.

A las 4.20 p.m. colgaré en mi balcón la bandera marihuanera. Seguramente ponga música de Bob Marley –aunque esto no lo tengo decidido todavía, tal vez algo de rap, rollo Original Juan-. Me serviré una copa de vino tinto. Escogeré el cogollo de marihuana más apretado, resinoso y suculento que pueda encontrar en mi reserva verde… y me voy al liar un porro de magnitudes astronómicas para celebrar, como los Waldos de San Rafael mandarían, el Día Mundial de la Marihuana. Va por usted, querido lector. Buenos humos.

 

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