MDMA/Éxtasis: conoce toda la información sobre esta droga...

MDMA / Éxtasis

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Nombre(s): MDMA, Éxtasis, Eme, Molly, Cristal (en España), Adam en USA, pirulas, rulas, tachas, pastillas.

Principio(s) activo(s): MDMA o 3,4-MetilenoDioxiMetilAnfetamina, como racemato.

Clasificación: Empatógeno estimulante, entactógeno, psiquedélico suave-medio.

Presentación(es) común(es): Cristales de MDMA que pueden variar ampliamente en su color, desde tonos blancos o transparentes, a colores marrones y casi violetas, dependiendo de su síntesis e impurezas, aunque la MDMA pura es un polvo blanco. Pastillas de tipo comprimido, con o sin logos estampados y colores. Cápsulas de tipo farmacéutico rellenas de producto.

Historia: la MDMA es otra de esas sustancias que fueron sintetizadas mucho antes de descubrirse un uso terapéutico de las mismas, como ejercicio químico o como parte del proceso hacia otra molécula. La MDMA fue sintetizada por primera vez por el químico Anton Köllisch trabajando para la casa Merck, como sustancia intermediaria hacia la hidrastinina. Fue patentada la víspera de Navidad de 1912.

mdma sintesis

Aunque hubo algunos estudios posteriores sobre la molécula o sus modificaciones, buscando drogas similares a la adrenalina o la efedrina, no fue hasta 1953 cuando el ejercito de los USA encargó estudios sobre los efectos de dichas drogas con animales, buscando sobre análogos de la mescalina que incluían la MDMA. Las primeras señales de uso como droga lúdica de la MDMA datan de un informe en una reunión forense que indica que la MDMA se estaba usando de forma lúdica en la zona de Chicago por 1970. Se sospecha que la MDMA pudo surgir como droga recreativa buscando ser una alternativa nueva a la MDA que era prohibida en 1970 en USA.

El químico y farmacólogo Alexander Shulgin sintetizó la droga en 1965, pero como mero ejercicio químico, ya que él no la probaría personalmente hasta el otoño de 1976 tras haber recibido informes de algunos estudiantes y conocidos que le hablaron tanto del efecto estimulante tipo anfetamínico como de otros efectos de carácter terapéuticos. Le impresionó tanto que antes de que acabara ese mismo año, hizo su primera comunicación científica, sobre sus efectos en humanos, en una conferencia en diciembre de ese mismo año, y un texto científico publicado en 1978 -en colaboración con el químico y farmacólogo David E. Nichols- los abordaba con ricas descripciones. Un año antes, la había dado a probar al terapeuta retirado Leo Zeff, el cual se vio tan impresionado por las cualidades de la sustancia, que la bautizó como “Adán” (Adam) en referencia al estado de inocencia primordial de Adan y Eva, antes del incidente con el árbol del bien y el mal, o del conocimiento. Leo Zeff abandonaría su retiro tras su encuentro con la MDMA y fue uno de los grandes impulsores del uso de MDMA como fármaco útil en psicoterapia, entre otras cosas como descubrieron los terapeutas que la usaron, porque acortaba enormemente la terapia.

Este uso, entonces todavía legal, en el que se usaba como ayuda a la psicoterapia fue el que dominó su producción, y aunque existió un mercado -insuficiente- para la misma en los 70 y principio de los 80, no fue hasta que Michael Clegg empezó a producirla con un grupo de Texas y la rebautizó como “Éxtasis” para mejorar el marketing cuando se empezaron a vender de forma abierta en Texas, usando estructuras piramidales o números de llamada gratuita. Se podía comprar MDMA con tarjeta de crédito y se pagaban impuestos por dichas ventas. Se vendió y popularizó como droga de fiesta y divertida, buena para bailar, extendiendo su uso y comercio a Austin y Dallas. Se estima que la red que produjo la MDMA durante esos años -el grupo de Texas con Michael Clegg- la que más ha producido en toda la historia. Pocos años después y en plena fiebre anti-drogas con las televisiones escupiendo continuamente el “Simplemente, di no” (Just Say No) como educación propuesta por Nancy Reagan frente a las drogas, la MDMA fue objeto de la DEA que inició el proceso de prohibición en 1984, solicitando aportaciones y comentarios de los profesionales, y recibiendo un aluvión -nunca antes visto- de objeciones a su prohibición por parte de terapeutas y profesionales. El proceso de prohibición quedó pendiente de varias audiencias solicitadas para poder completarse, pero dado que el grupo de Texas productor de MDMA mientras era legal había multiplicado por 8 su producción en los últimos meses, la DEA hizo efectiva una prohibición de emergencia que la hizo ilegal -Lista I- en USA el 31 de mayo de 1985, entrando la norma en vigor el 1 de julio de ese año con carácter temporal de 1 año. Pero mientras en USA seguían algunos intentando evitar que la MDMA quedase en la lista más restrictiva de todas, con un juez dictaminando que quedase en la Lista III (como muchos medicamentos de uso médico) y el jefe de la DEA negándose a hacer caso e inscribiéndola en la Lista I, el proceso en Comité de Expertos en Drogas y Adicción de la OMS recomendó que se incluyera en la Lista I a nivel mundial y la Comisión sobre Drogas Narcóticas de la ONU la incluyó el 11 de Febrero de 1986, quedando así vetada a nivel mundial para todos los países firmantes de los tratados sobre drogas. A pesar de ello, se han conducido pequeños estudios con la sustancia en humanos, como los llevados a cabo por José Carlos Bouso, psicólogo y doctor en farmacología, para tratar a mujeres víctimas de agresión sexual. La MDMA parece resultar aplicable de forma terapéutica con especial éxito para las personas con Síndrome de Estrés Post-Traumático y para ayudar a personas en proceso terminal a aceptar su situación, reduciendo la ansiedad y el dolor físico y psíquico en dicho proceso.

Forma, dosis y consejos de reducción de riesgos en su consumo: la principal forma de consumo de la MDMA es la vía oral, si bien puede ser esnifada, inyectada o fumada, aunque los efectos varían en velocidad, intensidad y calidad dependiendo de la vía de administración, siendo la más conocida la vía oral. La dosis de MDMA oscilan entre los 30 o 40 miligramos de una dosis umbral (la mínima perceptible), los 60-75 de una ligera, entre 80 y 150 mgs una dosis común dependiendo del peso y la sensibilidad individual, las fuertes que van de los 150 miligramos a los 200, y las muy fuertes que pasan de los 200 miligramos hacía arriba. Todos estos pesos están expresados en MDMA puro, y rara vez el producto que se tiene se puede considerar así. Es conveniente disponer de una báscula para poder pesar las dosis, ya que las estimaciones “a ojo” suelen ser bastante erróneas. Es preferible picar bien el producto si no se dispone de una bascula, ya que las rocas o cristales son mucho más complejas de estimar en peso adecuadamente. El MDMA es una sustancia sujeta a adulteración en el mercado negro, y tanto las pastillas (que nunca son de MDMA puro) como las demás presentaciones pueden llevar una mezcla de MDMA con drogas como MDA, MDE, MBDB, metilona, ketamina, metanfetamina, cafeína, así como otros adulterantes y excipientes, o incluso no llevar nada de MDMA y ser otra sustancia. El riesgo de consumir sustancias similares pero desconocidas se puede evitar acudiendo a ONGs de reducción de riesgos como AiLaket para realizar análisis de las drogas que se adquieran, a fin de evitar intoxicaciones por otras drogas y conocer un porcentaje de pureza en la muestra que hayamos comprado. Si a pesar de todo vamos a tomar MDMA, debemos tener en cuenta que es una sustancia que hace que perdamos la sensación de cansancio corporal, normalmente aumenta nuestra temperatura corporal, nuestro pulso y presión, y que debemos establecer momentos de reposo si estamos haciendo actividad física (como bailar), de hidratación en la que se beban zumos o refrescos sin alcohol (no agua solamente, bebidas que contengan sales y azúcares). Aunque es posible volver a tomar una segunda dosis de MDMA -normalmente de la mitad de peso en MDMA que la primera- cuando se sienta que desciende el efecto de la primera (como unas 3-4 horas) esto alargará la experiencia, pero aumentará sus efectos secundarios, y esto será mucho más pronunciado en dosis posteriores. Tomar más MDMA no hace la fiesta más divertida, y en muchas ocasiones se disfruta más de dosis medias y bajas de MDMA que en dosis altas o muy altas, además de ser lógicamente más seguras a nivel orgánico cuanto más bajas sean. No se debe mezclar con estimulantes, como speed o cocaína, ya que aumentan de forma importante los riesgos de ambas drogas, ni debe ser consumida con alcohol porque enturbia la experiencia, aumenta la desinhibición, añade descontrol y deshidratación.

Efectos: los efectos de la MDMA se notan entre los 30 y los 90 minutos de haberla ingerido por vía oral e incluyen una mejora del ánimo que puede ser intensa euforia, más energía, ganas de comunicarse con otros sintiendo menos miedo, ansiedad o inseguridad. Es un efecto socializador porque provoca sentimientos de confort, cercanía y unidad con los demás: perdón, empatía y amor. Produce también la sensación de una mayor aceptación de nosotros mismos y nuestras circunstancias, comprensión no exenta de reflexión. Se produce también una mayor sensibilidad ante la música, que puede cobrar una relevancia especial, y hay un aumento en los sentidos junto con una marcada sensación de placer al tocar y ser tocado. Produce también una cierta analgesia, elimina el apetito, y en ocasiones también puede producir nerviosismo, ansiedad y labilidad emocional. Sin embargo, aunque no son infrecuentes que las personas bajo sus efectos puedan tener visiones con los ojos cerrados, no es una sustancia psiquedélica que altere tanto lo que vemos como lo que sentimos, lo relacionado con los afectos y las emociones.

Riesgos: la MDMA es una droga que comparte propiedades entactógenas y estimulantes de tipo anfetamínico, con lo que tiene una sobredosis de la misma tiene consecuencias similares a las de una sobredosis de anfetaminas. No se recomienda pasar de 250 miligramos por ocasión de uso o “fiesta”, e ir más allá suele suponer experiencias poco agradables (con mas ansiedad que placer) y peligrosas físicamente. La MDMA aumenta casi siempre la temperatura corporal, y nos hace ser poco conscientes de ello, con lo que el riesgo de hipertermia maligna (mortal en muchos casos) aumenta cuando no se respeta la hidratación y el descanso, así como permaneciendo en ambientes mal ventilados y poco refrescados, que eviten que la temperatura corporal suba más todavía. Las personas con cardiopatías deben abstenerse de tomar este tipo de sustancias, o deben consultar primero a un especialista de confianza sobre los riesgos que asumen. Si bien la MDMA presenta algunas propiedades adictivas (las derivadas de su carácter anfetamínico) es una sustancia cuyo consumo crónico, al cabo de unos pocos días, anula sus efectos psíquicos por mucho que se tome (no los riesgos físicos de subir las dosis), con lo que se pueden dar patrones de adicción relacionados con el modelo conocido como “de fin de semana”. Se debe tener en cuenta cuando se consume MDMA que tras su uso nos ocurre una pérdida de cantidad de ciertos neurotransmisores, que se experimenta como bajón y puede ser intenso, depresivo y triste, más intenso y prolongado cuanto mas intenso y prolongado haya sido el uso de la sustancia. Normalmente ante un consumo ocasional, el bajón que se experimenta puede darse principalmente al día siguiente y experimentarse como cansancio y poca tendencia a actividades físicas junto con cierto aire melancólico o triste, pero no tiene por qué ser así: cada persona reacciona de una manera ante cada droga.

Estatus legal en España: Ilegal.

 

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