Metadona: conoce toda la información sobre esta sustancia...

Metadona

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Nombre(s): Metadona

Principio(s) activo(s): Metadona

Clasificación: Analgésico opioide, narcótico. Agonista NMDA (isómero levógiro).

Presentación(es) común(es): la metadona se presenta normalmente en pastillas de tipo farmacéutico o en “chupitos”, que son la dosis individualizada de cada paciente que está en tratamiento de mantenimiento con metadona toma, y es metadona disuelta en agua en un pequeño botecito de plástico (puede llevar otros fármacos al mismo tiempo, si el usuario los tiene pautados y son susceptibles de administrarse juntos).

Historia: la metadona fue desarrollada en Alemania durante la búsqueda de un analgésico que resolviera los problemas que tenía el país con el abastecimiento de opio, necesario para producir morfina y derivados. Sintetizada por primera vez en 1937, recibió el nombre de “polamidon” (y es uno de los nombres que todavía recibe en algunas presentaciones farmacéuticas). Se usó en el ejercito alemán, pero tras la victoria de las fuerzas aliadas, los estudios que se tenían sobre el fármaco se consideraron “botín de guerra” y fueron llevados a USA para su estudio, quienes interesados por algunas de las propiedades que presentaba el nuevo opioide y que no era necesario pagar patente para producirlo, finalmente lo lanzaron al mercado. Fue el consejo de farmacia y química de la American Medical Association los que le dieron su nuevo nombre, metadona (methadone) en 1947. En ese mismo año fue lanzado en USA por “Eli Lilly and Company” con el nombre de “Dolofina” (dolophine). No es infrecuente encontrar información sobre la metadona y dicho nombre, junto a la referencia de que el nombre fue puesto en honor a Adolf Hitler, pero no es más que un mito que ha perdurado y que no es cierto: el nombre de dolofina hace alusión al dolor en latín y no a Adolf como pretenden contar, siendo bautizada así por sus enemigos, lo cual lo haría más improbable aún.

Cuando Nixon en 1970 lanzó la “Guerra contra las drogas”, el profesor de farmacología Avram Goldstein estaba investigando las endorfinas y a la vez tratando adictos con la metadona, y fue una de las razones por las que se lanzó como droga capaz de curar a los adictos, casi de una manera mágica. Esto nunca fue cierto, sino que el adicto a la heroína (o a otros opiáceos u opioides) sustituye estos por otro similar, que es la metadona. La metadona es un opioide de alta potencia y sobre todo, de larga duración en el cuerpo (su vida media es cercana a las 24 horas en personas acostumbradas pero puede llegar a ser de más de 4 días) y esta larga vida media resulta útil en el tratamiento de mantenimiento (no de desintoxicación, sino de substitución) con opioides porque la dosis se administra de forma diaria y no es necesario administrar varias dosis de medicamento al día, como ocurre con la morfina o la heroína para que el adicto no entre en abstinencia. Este ritmo de administración, que permite un control diario de la persona y que no “tenga el mono” mientras se administre este fármaco, ha permitido a muchos adictos normalizar sus vidas adaptándose a consumir una droga de la misma clase que le hace adicto, pero sin el estigma del consumo ilegal y el mercado de drogas asociado ya que se le facilita desde una receta médica o desde un punto de dispensación específico.

Forma, dosis y consejos de reducción de riesgos en su consumo: la metadona se consume de formal oral aunque puede ser inyectada. En su forma oral tiene aproximadamente la mitad de la potencia que inyectada. 5 miligramos de metadona son ya una dosis activa para personas sin tolerancia, pero 20 miligramos equivalen a la dosis de una persona que al día toma unos 100 mgs de morfina. La presentación farmacéutica de la metadona sí expresa la cantidad de producto activo que contiene, pero los “chupitos” o “botes” que dan en los servicios de atención a drogodependencias no ponen la dosis que contienen, para evitar dar datos que permiten derivarlo al mercado negro y por razones de manejo de la persona que está recibiendo dicha medicación. La forma mas común de adquirir metadona en España es de la desviada de estos tratamientos, que como hemos dicho, viene sin indicar la cantidad. Muchas veces los adictos que las venden, te dicen que ellos toman (que en el bote hay) 50 o 100 miligramos, y puede ser cierto -incluso dosis mayores- pero no puede tomarse como dato fiable. Si vas a experimentar con metadona, procura tomar dosis muy bajas hasta que conozcas como reacciona tu cuerpo, y si ves que te produce una somnolencia que no te permite estar despierto, pide ayuda o que la pida quien esté cerca de ti, porque posiblemente estés necesitando que te administren el antídoto de los opiáceos y opioides: la naloxona. Nunca mezcles metadona con alcohol, con benzodiacepinas (Valium, Trankimazin, etc.) o con otros depresores que pueden favorecer la sobredosis del medicamento. Si alguna vez creíste que la metadona era menos peligrosa que la heroína o la morfina, por se recetada “para curar” adictos, no caigas en ese error: es una droga tan potente como las otras y que mata con facilidad por sobredosis.

Efectos: los efectos de la metadona no son -en esencia- distintos a los de la morfina, opio, heroína, fentanilo u otro agonista opioide. Es un analgésico depresor, mucho menos euforizante que la heroína ya que su acción es mucho lenta y constante, pesada y poco abierta a la exploración psíquica. Sin embargo para personas no tolerantes a opiáceos, como quien los prueba por primera vez, puede provocar experiencias del mismo peso que cualquier otro. Como otros agonistas de los receptores opioides produce contracción de las pupilas (pupilas puntiformes), depresión respiratoria, relajación, bradicardia o reducción del pulso, estreñimiento que puede provocar fecalitos, aumento de temperatura y dificultad al orinar por la liberación de la hormona antidiurética. Para una persona tolerante, la mayoría de efectos pasan desapercibidos pero para alguien sin tolerancia pueden dejar a una persona sin consciencia y en riesgo de sobredosis, que debido a la larga vida media de esta droga pueden manifestarse de nuevo incluso tras administrársele el antídoto por la velocidad de eliminación de este, mucho más corta que la de la metadona. No se debe tomar metadona -ni ninguna droga- sin conocer la dosis ni creer que una dosis de un “botecito” es floja o fuerte simplemente por la palabra de quien lo vende. Si a pesar de todo vas a experimentar con metadona, cuenta siempre con alguien que pueda pedir socorro.

Riesgos: los riesgos de la metadona son los mismos que los de los demás opiáceos y opioides, y básicamente son la fuerte adicción -con intenso síndrome de abstinencia- y el peligro de la muerte por depresión respiratoria, reversible si se interviene a tiempo con la naloxona. El síndrome de abstinencia a la metadona es mucho más largo e intenso que el de otros opiáceos y opioides cuya vida media es menor y también el nivel de impregnación de los tejidos.

Estatus legal en España: legal con prescripción médica, ilegal en los demás casos.

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