Un reciente estudio determina que la principal droga pasarela a otras sustancias no es el cannabis, sino el alcohol...

¿Es la marihuana una droga de entrada?

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Muchas veces -demasiadas- hemos escuchado esa frase de “se empieza con los porros, y se termina enganchado a cosas peores”. La mayoría de ocasiones, estas palabras eran pronunciadas por tu abuela, por tu madre, o por el delegado del gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas.

Y es una afirmación (totalmente errónea) que se ha repetido infinidad de veces con el único objetivo de demonizar esta sustancia y de asustar al personal.

Un reciente estudio, publicado en el número de Agosto de la revista de divulgación norteamericana “Journal of School Health”, determina que hay algo de cierto en esa frase, hay ciertas sustancias cuyo consumo puede desembocar en el consumo de otras, pero determina que el principal responsable de esta escalada de consumo no es ni mucho menos el cannabis, como viene afirmándose desde hace generaciones, sino otra sustancia mucho más generalizada y aceptada socialmente: el alcohol.

El estudio desmonta la teoría de que la marihuana es una droga de transición a otras sustancias, un argumento recurrente en la guerra contra las drogas, y demuestra que el consumo de marihuana no es el principal indicador de que una persona vaya a pasar a consumir otras, es más, demuestra también que cuanto más se retrasa la edad de iniciación en el consumo de alcohol y otras drogas legales, como el tabaco, más se reduce la posibilidad de consumo de otras sustancias ilegales, tal y como afirmó Adam E. Barry, co-autor del estudio y profesor del departamento de Educación de Salud y Comportamiento de la Universidad de Florida.

“Como se puede ver en los resultados de nuestro estudio, se confirma esta hipótesis de la pasarela, pero esta progresión empieza desde sustancias legales, especialmente del alcohol, y de ahí se pasa a otras sustancias ilícitas. Así que, básicamente, si conocemos lo que alguien dice en cuanto a su consumo de alcohol, deberíamos ser capaces de predecir como actuarán frente a otras drogas”. Y a pesar de que esta progresión estandarizada tiene sus márgenes de error, se podría predecir con precisión su futuro comportamiento en lo relativo a abuso de sustancias con cerca de un 92% de precisión.
Comparando las tasas de abuso de sustancias entre bebedores y no bebedores, determinaron que los estudiantes de escuela secundaria que habían consumido alcohol al menos una vez en sus vidas eran 13 veces más propensos a consumir tabaco, tenían 16 veces más probabilidades de consumir marihuana y otras sustancias, y 13 veces más propensos a consumir cocaína.

Este estudio debería hacer reflexionar a cualquier persona involucrada en programas de sensibilización de drogas orientados a los jóvenes, ya que sus hallazgos sugieren que priorizar una educación sobre el alcohol con una base científica podría interferir directamente en las cifras por abuso de sustancias y cambiar el rumbo de la guerra contra las drogas, únicamente si legisladores y educadores coinciden en estas líneas en sus programas educativos.

Pero claro, hay que tener en cuenta el peso social y la popularidad de una sustancia como el alcohol (que un artículo publicado por la revista médica The Lancet en 2010 catalogaba como la droga más peligrosa, por encima de la heroína, el crack, las metanfetaminas, la cocaína o el tabaco) y los grandes beneficios económicos que genera. Quizá sean demasiado importantes como para intentar cambiar su estatus actual.