Los condados estadounidenses que prohíben la venta de alcohol son los que más problemas tienen con la metanfetamina.

La prohibición del alcohol conlleva peores problemas

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Los condados estadounidenses que prohíben la venta de alcohol son los que más problemas tienen con la metanfetamina.

Ésa es la conclusión a la que llega un estudio realizado el pasado mes de Agosto por Jose M. Fernandez, Stephan Gohmann y Joshua C. Pinkston, investigadores de la Universidad de Louisville. En el estado de Kentucky, algunos condados prohíben completamente la venta de alcohol (son considerados condados “secos”). Otros lo permiten únicamente en algunas ciudades (y se les llama “húmedos”), o no restringen de ningún modo la venta de bebidas alcohólicas (siendo llamados condados “mojados”).

Los investigadores de Louisville se han dado cuenta de que los estados “secos” son los que más intervenciones de laboratorios de metanfetamina suman, y también los que sufren un mayor índice de delitos relacionados con la meta. Su conclusión es que si se despenalizase la venta de alcohol en todos los condados, las intervenciones de laboratorios de meta descenderían casi un 25%.

Tras realizar varias pruebas estadísticas, los investigadores se han dado cuenta de que se trata de algo más que una simple correlación: la gente que compra alcohol en lugares donde está prohibida su venta, se acostumbran a lidiar con el mercado negro. Y si te van a castigar igual por comprar alcohol que por traficar con meta, ¿porqué no darle una oportunidad a la meta?

La prohibición del alcohol es la puerta de entrada a otras actividades ilegales”, es la conclusión a la que llega Tyler Cowen es su blog “Marginal Revolution” tras su análisis de este estudio.

Este estudio encaja perfectamente con otros realizados en 2005 y publicados en el Journal of Law and Economics que demostraban que los condados texanos que retiraron la ley seca redujeron un 14 % las muertes relacionadas con las drogas, ya que la gente sustituyó el uso de otras drogas por el consumo de alcohol. Los registros de la policía estatal de Kentucky muestran que los condados con “ley seca” tienden a tener índices más elevados de accidentes relacionados con la conducción bajo la influencia de diversas sustancias, por el simple hecho de que cuando vives en un condado donde está prohibida la venta de alcohol, tienes que conducir más lejos para conseguir la bebida.

Otro informe de 2010 de la fundación Robert Wood Johnson publicaba que las tasas de borracheras eran considerablemente más altas en los condados de Alabama donde se prohibía la venta de alcohol que donde no…

No hay duda de que el alcohol es una de las drogas más peligrosas de todas las disponibles en la actualidad. Pero descubrimientos como el que os hemos contado, sugieren que la mejor forma de gestionar los riesgos asociados al consumo de alcohol es una regulación meticulosa y cuidadosamente reflexionada, antes que la prohibición pura y dura.

Y aquí reside una valiosa lección para los defensores de la legalización de la marihuana y sus opositores. Colorado y otros estados que están experimentando con la legalización de la marihuana, ofrecen la opción a sus distintos condados y municipios de permitir o no la venta de marihuana dentro de sus límites geográficos. Y la lección es que a largo plazo, las ciudades y condados que prohíban tajantemente la venta de marihuana, estarán favoreciendo la aparición de problemas mucho más graves.

Fuente: Washington Post