Esta es la historia de cómo Pablo Iglesias se pronunció por fin sobre el cannabis en nuestro país.

El “trolleo” cannábico a Pablo Iglesias o cómo hacerse oír en España

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Esta historia se ha contado muchas veces en pequeños apartados de prensa, tanto especializada como general, en algunos casos rozando el sensacionalismo y en otros muchos sin hacerse un solo eco de las reivindicaciones reales que habían construido los hechos.

Esta es la historia de cómo Pablo Iglesias se pronunció por fin sobre el cannabis en nuestro país.

Un hito casi histórico que no ha vuelto a suceder y que no parece que vaya a sentar precedentes en su discurso. Y no es difícil dilucidar por qué. Para que los que no estuvieron implicados en la acción comprendan todo lo que la misma significó, hace falta hacer un recorrido no sólo por la trayectoria de Pablo con respecto al cannabis, también por la del movimiento #SiNoTocaNoHayVoto, encargado de sonsacarle esa esquiva respuesta.

Cualquiera pensaría que un partido que se denomina del pueblo, de abajo, que dice posicionarse con los débiles, tomaría la sana decisión de apoyar un cambio en la política de drogas, que actualmente representa un yugo precisamente para este tipo de ciudadanos con los que ellos se identifican y dicen representar.

Así mismo, cualquiera que conozca los orígenes de Podemos, Pablo Iglesias y su equipo de gobierno, germinado en la Complutense de Madrid, se sorprende al verlos aparentar esa sobriedad casposa que tanto recuerda a los que ellos llaman casta. Y es que la facultad de Somosaguas, cuna de Iglesias, reino de Monedero y lugar de introducción de muchos al partido, tiene fama de flexible en lo que a drogas se refiere.

El espíritu crítico y la reivindicación política llenan las aulas del emblemático lugar, casi tanto como el humo de los cigarros más o menos verdes que acostumbran a fumar los alumnos en ellas, durante las clases. Ignorando cualquier ley antihumos e incluso acumulando denuncias de los propios alumnos -no los que fuman, sino los que padecen problemas respiratorios- la casi anárquica facultad ha conseguido formar y dar proyección al que podría ser el próximo presidente de nuestro país y que hace poco más de un año hacía este desafortunado comentario:

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Rojo, sí, y clasista para con las drogas, parece ser. Ese fatídico tweet haría que Pablo se dejase en evidencia ante la cominudad cannábica, usando un término tan inapropiado como pedante -lumpen- para referirse a “los porros” como algo marginal, que inspira bajeza y que carece de espíritu (si nos ponemos muy Hegelianos, para igualar la pedantería del coleta) y para darle toque irónico a esta patética tragedia, va a poner al viejo alcohol por estandarte. Ese que tanto ensalza las virtudes intelectuales ¿Verdad, Pablo? Aquel brebaje tan respetable en la sociedad capitalista, no pocas veces relacionado con la violencia y la adicción... Unas copazas sí, pero los porros no molan, los porros son lumpendrugs.

Ni que decir tiene que Pablo, como es costumbre, se sintió soberbio con todo lo que salía de su boca -en este caso de sus dedos- y no pensó en ningún momento en desdecirse. Esto tendría que cambiar un año y medio después cuando, en el fulgor electoral, volvió a encontrarse con sus propias palabras ya no sólo para su recreación en pequeños círculos de lo guay que puede llegar a creerse, sino a la vista del público, ese electorado que podría O NO votar usando una papeleta de su cara en próximas elecciones.

Mala cosa, o eso parece que es lo que le dijo su equipo de representantes, cuando hace unos meses se encontraban, en su página de facebook y con casi una centena de likes, varias fotos del condenado tweet. Venían de la mano de la campaña #SiNoTocaNoHayVoto, que cumplía así uno de sus objetivos de hacer que la opinión pública y los representantes políticos se posicionasen de una vez con respecto al cannabis.

Pablo no se la había visto venir, tras eludir la pregunta sobre el cannabis con demasiada frecuencia en las redes sociales; Ignorando por completo el círculo cannábico, que se unió a nuestras preguntas en esta ocasión; Pasando de varios periodistas del mundillo en twitter... Ahora tenía que verse frente a ella y rodeado de espectadores. Y esta vez había prometido hablar. No a nosotros sino a sus votantes, a todos y por facebook.

Lo había anunciado el día anterior su equipo en las redes. Pablo contestaría a las preguntas de todo el mundo, sobre cualquier cosa.
Es aquí cuando entra en juego el ingenio y la participación de todos los consumidores que reclamaban implicación política y es también cuándo nos ponemos manos a la obra. Podíamos preguntarle lo que quisiéramos y desde #SiNoTocaNoHayVoto estaba muy claro qué, pero no tanto cómo.

Salió el espíritu satírico -que algunos llamarían troll- y buscamos una manera de llamar su atención, de atraer afectados por la causa y de hacerle de una vez por todas decir lo que todos queríamos oír. Y como ni olvidamos ni perdonamos, volvió a nuestra mente aquel atufado tweet, que ahora nos serviría de anzuelo para el candidato.

Movilizamos así a nuestros queridos internautas hacia facebook y les remitimos a nuestra pregunta, para que le diesen like y difusión.

Esta fue la pregunta y aún no sabemos cuál fue el detonante exacto de la respuesta, que vino tras su buena espera, mientras veíamos cómo el autodenominado melenudo se deleitaba respondiendo otras e ignorando ésta y cientos de preguntas más sobre cannabis, que venían guiadas por nuestra campaña en twitter y facebook.

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Hasta que fuimos demasiados. (Y demasiado molestos)

Y Pablo tuvo que responder, ¿Cómo no iba a hacerlo? Sin ánimo de debate ni signo de arrepentimiento, se desdijo sin más de sus palabras o más bien se contradijo. Su respuesta no necesita demasiada interpretación, una opinión, un deseo, una reflexión vacía... ¿Qué mínimo en campaña? Pero aún así fueron necesarios cientos de internautas, horas de trabajo y el casi completo sabotaje de la actividad pública de Podemos para conseguirla.

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Y digo una. Porque del “escrache online” no sacamos más, sólo una respuesta, a la cuenta de Sinotoca Nohayvoto (ahora cerrada por facebook). El resto de preguntas de ciudadanos corrientes, unos dirigidos por nosotros y otros espontáneos, que se preocupaban por la situación del cannabis en su país, fueron estrepitosamente ignoradas. Con que parasemos bastaba.

Pablo se dio por satisfecho con esta vaga respuesta que aquí podéis leer. Tanto que hasta el día de hoy no ha vuelto a pronunciarse ni una vez más sobre este tema.

Su partido, sus adversarios y el mundo político en general ignoró por completo este asunto, no sabemos si llegó a demasiados oídos en estos círculos.

La prensa, cada una en su tono, le dio un poco de transcendencia al asunto los siguientes días, la mayoría manteniendo el nivel de elocuencia e intelectualidad para tratar el tema que usaría el señor Iglesias en su ya mencionado tweet.

Los usuarios seguimos con las mismas dudas, y después del supremazo, incluso más desprotegidos.

Pablo, ¿Tú nos representas?