Las náuseas y vómitos en el embarazo son una de las molestias más frecuentes durante este estado. Hasta el 80 por ciento de las mujeres embarazadas sufren estos problemas en algún momento de la gestación.

Cannabis e hiperémesis gravídica

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Las náuseas y vómitos en el embarazo son una de las molestias más frecuentes durante este estado. Hasta el 80 por ciento de las mujeres embarazadas sufren estos problemas en algún momento de la gestación.

Su aparición está en relación con cambios hormonales que se producen en el organismo durante el embarazo. En la mayoría de los casos las nauseas son más intensas a primera hora de la mañana y durante los dos o tres primeros meses de embarazo, y tienden a disminuir o desaparecer según progresa la gestación.
En la mayoría de los casos los problemas suelen aliviarse con una serie de medidas generales (comer en pocas cantidades pero de forma frecuente, dar preferencia a alimentos fríos y sólidos sobre los líquidos y calientes, condimentar de forma sencilla evitando fritos, grasientos o muy especiados, desayunar en la cama y esperar un rato antes de levantarse…). En algunos casos es necesaria la administración de fármacos. En casos poco frecuentes (en torno al uno por ciento de todos los embarazos) los vómitos no responden bien al tratamiento y causan pérdida de peso y deshidratación. En ese caso hablamos de la hiperémesis gravídica y el tratamiento debe realizarse en hospital. Este cuadro se instaura velozmente y puede poner en riesgo tanto la vida de la madre como la del feto o al no alcanzarse los requerimientos nutricionales necesarios. Se considera una emergencia y debe de tratarse con intensidad.

Las náuseas y vómitos del embarazo están relacionadas con cambios hormonales y un incremento de susceptibilidad del lugar donde se regulan estos procesos, en el bulbo raquídeo situado entre la médula espinal y el cerebro. Estas zonas del sistema nervioso central son ricas en receptores de cannabinoides y su estimulación inhibe el reflejo del vómito. Existen suficientes evidencias científicas de que el cannabis y los cannabinoides pueden ser herramientas útiles en el tratamiento sintomático de nauseas y vómitos, en algunas circunstancias concretas como es el caso de pacientes sometidos a cierto tipo de quimioterapias.

Desde un punto de vista estrictamente teórico, el cannabis o los cannabinoides podrían utilizarse para las nauseas y vómitos que acompañan al embarazo. Pero el inconveniente fundamental se encuentra en la posible afectación al feto. Los datos científicos sobre afectación en hijos de madres fumadoras de cannabis son confusos y contradictorios. Algunos mitos como el que el cannabis puede producir leucemias infantiles son falsos, pero es muy probable que el hábito de fumar pueda provocar un menor peso en recién nacidos y, con menor seguridad, que produzca retrasos madurativos o cognitivos leves y probablemente reversibles. Lo que sí sabemos es que el cannabis difunde muy bien por el organismo y que puede llegar al feto ya que sus principios activos se acumulan en los tejidos grasos.

Algunas investigaciones llevadas a cabo en Jamaica señalan que el uso terapéutico de cannabis poco en mujeres embarazadas para aliviar este tipo de síntomas es relativamente frecuente sin que se hayan reportado diferencias de salud significativas entre ellas y sus hijos comparados con otro tipo de población. Otros estudios descriptivos en mujeres hawaianas también señalan una asociación entre náuseas y vómitos y uso de marihuana durante el durante el embarazo. En estas últimas investigaciones se encontró también una asociación entre la gravedad e intensidad de los vómitos y el uso de cannabis previo al embarazo.

Las personas adultas deberían poder decidir sobre su consumo de drogas de forma libre y responsable siempre que no afecte, aunque sea potencialmente, a terceros. La conducción de vehículos, la lactancia y el embarazo son casos en los que conviene extremar la precaución. Cuando se utiliza cualquier fármaco durante el embarazo hay que valorar los potenciales beneficios frente a los riesgos para el feto, escogiendo siempre aquellos que sean más eficaces para la madre sin perjudicar al futuro hijo. De hecho todos los fármacos comercializados que derivan del cannabis o actúan directamente sobre el Sistema Cannabinoide Endógeno (Dronabinol, Nabilona, spray de THC y CBD…) incluyen una advertencia en su ficha técnica que los contraindica durante el embarazo y la lactancia.

Existen otras opciones terapéuticas que han demostrado mayor eficacia y seguridad que el cannabis fumado, vaporizado o por vía oral. En los países del Primer Mundo existen suficientes recursos para tratar incluso los casos más graves de hiperémesis gravídica sin necesidad de tener que considerar al cannabis como una opción. Pero no en todos los lugares del planeta existen hospitales convenientemente equipados, posibilidad de nutrición enteral o intravenosa o acceso a algunos nuevos fármacos para controlar los vómitos, como el Ondansetrón y sus derivados, que se caracterizan por un precio muy elevado. Así, en algunos casos de hiperémesis gravídica en circunstancias ambientales en las que los recursos sanitarios escasean, los riesgos de los cannabinoides sobre el feto podrían ser menores frente a las consecuencias potenciales de la enfermedad.