Desde el año 2015, los Estados Unidos sufren un alarmante ascenso en el consumo de marihuana sintética. Las llamadas a centros de ayuda por envenenamiento aumentaron hasta un 330% en los primeros cuatro meses del año pasado.

No lo llames marihuana sintética, llámalo veneno

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Desde el año 2015, los Estados Unidos sufren un alarmante ascenso en el consumo de marihuana sintética. Las llamadas a centros de ayuda por envenenamiento aumentaron hasta un 330% en los primeros cuatro meses del año pasado.

Ya os hemos hablado de la marihuana sintética en más de una ocasión, y hemos insistido una y otra vez en que evitéis su consumo, ya que no se sabe qué sustancias estás metiendo en tu organismo ni qué consecuencias pueden tener éstas en tu organismo. Así que no está de más insistir.
Se la conoce por muchos nombres distintos: Spice, K2, AK-47, y otras “marcas” muy similares a los nombres comerciales de variedades de cannabis, lo que sólo hace que aumentar la confusión y engañar al posible consumidor, ya que la marihuana sintética es de todo, menos marihuana.
Estos pseudo cannabinoides están preparados con productos vegetales, sobre los que se rocían diversos productos químicos y sus efectos son impredecibles y muy peligrosos. Pueden resultar altamente adictivos y su potencia puede ser muy superior a la del tetrahidrocannabinol, el componente psicoactivo de la marihuana.

En un reciente informe del CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos), titulado “Acute Poisonings from Synthetic Cannabinoids” (Envenenamientos Graves por Cannabinoides Sintéticos), investigadores del ToxIC (Toxicology Investigators Consortium) exponen que entre 2010 y 2015, 456 pacientes fueron tratados en hospitales norteamericanos a causa de problemas relacionados con el consumo de marihuana sintética. De estos casos clínicos, 277 fueron causados exclusivamente por el consumo de esta sustancia – el resto de pacientes lo había mezclado con otras sustancias. Los pacientes también eran mayoritariamente masculinos, el 83% de los 456 casos eran hombres.

Las autoridades no tienen muy claro cómo afrontar la situación, porque a pesar de los esfuerzos que están realizando en la lucha contra esta sustancia (como por ejemplo la criminalización por parte del alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, de la producción y venta de marihuana sintética el pasado Octubre de 2015) y su persecución (en 2015 las autoridades neoyorkinas incautaron materia prima para su fabricación, además de la sustancia ya elaborada y demás parafernalia para su consumo por valor de 17,5 millones de dólares), es evidente que el problema persiste. Sin ir más lejos, el pasado martes 12 de Julio, una intoxicación masiva (de la que os hablaremos más detalladamente muy pronto) dejó un balance de 33 personas desplomadas en plena calle, simultáneamente, con distintos síntomas como vómitos o convulsiones, en el distrito neoyorkino de Brooklyn.

Queda claro que la mejor forma de afrontar este grave problema es la concienciación de la población, tal y como alertan los autores del estudio: “Educar al público sobre el riesgo potencial al que exponen sus vidas consumiendo esta sustancia es lo más importante a la hora de afrontar este aumento en la tasa de consumo de cannabinoides sintéticos y los envenenamientos asociados”.

Y es que, según los informes ofrecidos por los centros sanitarios que atendieron a los pacientes intoxicados por marihuana sintética, la exposición a esta droga puede causar daños renales, cardiovasculares y neuropsiquiátricos muy serios. El consumo crónico puede generar psicosis: 277 de los pacientes atendidos sufrieron delirios, alucinaciones o incluso cayeron en coma. De todos los pacientes, tres fallecieron.

Las posibles causas del aumento del consumo de esta sustancia son diversas, entre ellas su bajo precio (el precio de un porro de K2 ronda el dólar) y su accesibilidad. Cómo afrontar el problema es otra historia. Los prohibicionistas ya saben cómo contrarrestar el problema, con más prohibición y criminalización. Y la experiencia demuestra que esa solución no es eficaz, y que sólo generará problemas mayores. Pero por otra parte se escuchan voces más sensatas, como las de los concejales de la ciudad de Nueva York, Rafael Espinal y Corey Johnson, que abogan por una regulación y legalización del cannabis para ayudar a que el mercado de marihuana sintética se disuelva y desaparezca. No hay que obviar que muchos de los consumidores de marihuana sintética lo son porque esta sustancia no da positivo en los controles de droga, al contrario que el cannabis.

Tampoco debemos olvidar que al fin y al cabo, y como sucede con todas las sustancias asociadas a un riesgo de adicciones y consumos problemáticos, el problema de fondo es otro, más relacionado con la sensación de desarraigo social y de desesperanza vital que sufren sus consumidores…

Recuerda lo que siempre te decimos.
Spice = caca