A examen: ¿Una Europa verde? Copenhague mueve ficha

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La capital danesa, a un paso de legalizar la venta de marihuana

Queremos ir un poco más allá en el tratamiento legislativo de la marihuana en Europa, y nos preguntamos si hay signos de apertura en el viejo continente, o si el caso de Copenhague o los gestos recientes de Francia e Inglaterra son ejemplos aislados. El debate sobre legalizar o no esta droga ha estado muy presente últimamente en varias zonas a nivel mundial, sobre todo en Amérca, donde Estados Unidos o Uruguay han cambiado recientemente su legislación en este aspecto.

¿A la cuarta va la vencida?

Después de tres intentos fallidos para conseguir legalizar el cannabis en Copenhague, funcionarios de la ciudad lo vuelven a intentar, encabezados por el alcalde Frank Jensen. Sería la cuarta vez que se solicita un programa piloto por el que se legalizaría la marihuana en la ciudad, cuyas ventas estarían gestionadas por las autoridades públicas. Los tres conatos por la legalización del cannabis en la capital danesa han quedado en papel mojado hasta la fecha, porque han sido rechazados por el gobierno nacional.  

Ahora la Red-Green Alliance y la Liberal Alliance, de tendencia libertaria (LA), piensan que es el momento oportuno para volver a intentarlo, sobre todo dado el aumento de criminalidad en Copenhague como resultado de varias bandas rivales que luchan por el control del mercado ilícito de cannabis. 

"En los últimos meses se ha intensificado la lucha entre bandas por dominar el mercado lucrativo e ilegal. Esto produce inseguridad para los residentes ", según apunta el miembro del consejo de Heidi Wang. 

Los dos partidos propondrán este nuevo programa mañana, y cuentan con que la mayoría respalde la medida en el Ayuntamiento de Copenhague. 

Si se aprueba, el ministro de Justicia y de Salud, deberá asumir definitivamente la propuesta. Si bien la historia reciente indica que el gobierno es poco partidario de imitar esta iniciativa a nivel estatal, es cierto que se han producido fisuras en la posiciones de la línea dura tradicional de Dinamarca sobre el cannabis, tanto para uso medicinal y recreativo.

El mes pasado, el gobierno de Dinamarca anunció la puesta en marcha de un programa de prueba de cuatro años que permitirá que un grupo de pacientes sea tratado con cannabis medicinal. El estudio se iniciará en 2018

Además, la Liberal Alliance, vieja partidaria de la legalización, es ahora parte del gobierno de coalición recientemente formado del primer ministro Lars Løkke Rasmussen. 

Las encuestas han demostrado que un total del 88 por ciento de la población danesa apoya la legalización del cannabis para uso médico, mientras que la cifra desciende pero aun así no es despreciable en cuanto a los partidarios de la legalización del cannabis para uso recreativo.  

Se estima que el dinero generado por el cannabis es de mil millones de coronas al año, una cantidad que los defensores de la legalización proponen que vaya a las arcas del Estado a través de las ventas legales con destino a programas de prevención y tratamiento.

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¿Y en el resto de Europa?

Aperturistas

El caso más conocido es Holanda, donde el consumo y la compra de cannabis y derivados están permitidos en pequeñas cantidades a través de los coffee-shops.

Existen otros países donde el consumo -que no el tráfico- está despenalizado o, por lo menos, no lleva consigo excesivos problemas legales. Es la situación que se vive en Italia, Suiza, Alemania, Bélgica, España y Portugal.

España, los Países Bajos, la República Checa y Bélgica son los más tolerantes con el cultivo de cannabis por parte de la población y, por lo general, disponen de una legislación vigente que confirma o protege el derecho del individuo a cultivar un cierto número de plantas (en los Países Bajos y el República Checa, hasta 5 plantas, y en Bélgica sólo una planta). En España, no existe ninguna legislación que especifique que se permite el cultivo de cannabis, sino que hay leyes que avalan el derecho a poseer y consumir cualquier droga en privado, y un conjunto sustancial de precedentes legales que se han acumulado a lo largo de los últimos 20 años.

España es relativamente tolerante en su normativa respecto a la marihuana. Tanto Ciudadanos como Podemos, incluyeron en sus programas la legalización de la marihuana; Izquierda Unida, más minoritaria, ha sido la única formación histórica en proponer continuadamente su regularización. Ni Partido Popular ni PSOE apuestan por esa idea.

A pesar de esto, el estatus legal del cannabis en España es de los menos restrictivos de Europa. La tenencia (y el cultivo) no es ilegal (siempre y cuando la finalidad sea el autoconsumo), pero la venta, el transporte y la distribución sí tienen consecuencias penales. Esto supone una paradoja porque puedes fumar marihuana en tu casa sin que la policía tenga potestad de confiscarla, pero es muy posible que esa marihuana haya llegado de forma legal a tu hogar. El gobierno del PP ha aumentado las multas y sanciones por tenencia en lugares públicos.

En un pequeño número de países europeos, el gobierno nacional ha tomado la postura de que el control del Estado y la regulación del mercado de cannabis medicinal es la vía razonable.

Los únicos países europeos que han puesto en marcha la producción de cannabis medicinal controlada por el Estado son Italia, los Países Bajos y la República Checa. Y Alemania ya debate los planes para aplicar un programa similar, pero probablemente no entrará en vigor hasta el próximo año.

Los enfoques varían, y se ubican entre los extremos de Países Bajos y los países nórdicos, donde la persecución del consumo de cannabis u otras sustancias es alta.

Italia ha despenalizado el consumo de pequeñas cantidades. Tal com ocontamos, el ejército completó hace algún tiempo su primera cosecha de cannabis destinada a la distribución para pacientes con receta médica para cannabis medicinal. Además, cualquier médico italiano puede prescribir cannabis medicinal a un paciente –una situación que difiere radicalmente de muchos otros países europeos, donde el cannabis sólo puede ser recetado por especialistas como neurólogos y oncólogos-, y el número de médicos dispuestos a recetar cannabis parece ser relativamente alto

En Bélgica se está promiviendo una política de tolerancia, aunque menos abierta, que la de sus vecinos neerlandeses. Son los partidos verdes o liberales, a menudo terceras o cuartas fuerzas políticas, los más proclives a incluir medidas que regularicen la marihuana.

En la República Checa, la empresa de logística Elkoplast tiene licencia para producir cannabis medicinal utilizando las variedades y la experiencia de Bedrocan. Según los informes, Elkoplast ha distribuido su primera cosecha de 11kg en febrero de 2016; el coste del cannabis de Elkoplast es, al parecer, de unas 100 Coronas (€ 3,70) el gramo (en comparación con unas 300 Coronas/€ 11 del Bedrocan importado). Elkoplast tiene la intención de producir 40kg este año.

El Reino Unido es un caso especial. No está entre los países productores de cannabis medicinal, pese a la licencia de GW Pharmaceuticals para cultivar cannabis y producir Sativex, porque Sativex no se distribuye como flores de cannabis de la planta entera (y no está ampliamente disponible en el Reino Unido). Pero el cultivo privado de cannabis está muy extendido para fines medicinales y ha habido varios casos de personas que han escapado de los cargos de cultivo por completo, después de demostrar la necesidad médica, mientras que muchos otros siguen siendo criminalizados en todo el país.

Suiza ha tenido un historial un tanto irregular en lo que se refiere al derecho a cultivar –debido a un vacío legal, desde 1995 hasta 1999-: a los ciudadanos suizos se les permitía cultivar “cáñamo” sin límite máximo especificado de THC, e incluso después de que se modificase la ley, las tiendas siguieron vendiendo cannabis. Actualmente, la ley no contempla el cultivo personal, pero es muy raro que los cultivadores personales sean procesados.

Suecia, Alemania y Bulgaria han establecido precedentes gracias a los que cultivadores medicinales han evitado ser procesados.

Restrictivos

En el continente europeo, también hay países donde fumar marihuana es un delito mayor, con penas que van desde la pérdida de libertad hasta la obligatoriedad de someterse a terapias de desintoxicación, como son paradójicamente Noruega, Finlandia o Suecia (países muy progresistas en tantos ámbitos y en cambio obsoletos en el tratamiento legal y social de la marihuana).

Portugal no ha regulado de forma específica el consumo de marihuana, sino el de todo tipo de drogas en general: su uso sigue estando prohibido, pero despenalizado, de tal modo que los adictos no tengan que afrontar consecuencias penales por su enfermedad. En Eslovenia sucede algo parecido

Francia, Reino Unido y Suecia (con una de las políticas más duras contra la droga) representan casos contrarios: países donde el consumo de cannabis a todos los niveles continúa estando ilegalizado, y donde la política oficial de los gobiernos, lejos de la tolerancia, es la persecución. En Reino Unido pese a ciertos avances recientes, las consecuencias penales de su consumo aumentaron bajo el último gobierno laborista.

Tenemos países que hacen algunos progresos, pero que aún no proporcionan cannabis medicinal más allá de un pequeño número de casos limitados, o que siguen siendo en general contrarios a los cambios legislativos necesarios. Estos países son de nuevo Francia, Irlanda, Islandia, Portugal, los estados del Báltico, y todos los países escandinavos.

Rusia persiste en sus políticas draconianas -leer reportaje de Cannabis.es para más información-. Y no hay duda de que Grecia es uno de los países más contrarios en la Europa de hoy, ya que penaliza de manera agresiva a los cultivadores de todo tipo, y no reconoce el concepto de cannabis medicinal en absoluto. Salvo pocas excepciones, la región de los Balcanes permanece bloqueada por sus políticas de drogas, muy regresivas.

Los micro estados San Marino, Mónaco, Andorra, Luxemburgo y Liechtenstein han avanzado muy poco hacia la legalización del cannabis medicinal. Los residentes de Andorra, por lo menos, puede acceder fácilmente al cannabis medicinal a una corta distancia, en Cataluña.

Pequeños pasos adelante

Entre los países que han hecho progresos aunque todavía les quede mucho trabajo por hacer, se incluyen Suiza, Austria, Eslovenia o Polonia. También cabe destacar varios países de Europa del Este que acaban de empezar a apartarse de la actitud soviética de línea dura hacia las drogas que aún persiste en toda la zona. Países como Eslovenia, Macedonia, Croacia y Serbia  presentan una actitud cada vez más tolerante hacia el cannabis, y puede que veamos un progreso considerable en este ámbito en un futuro próximo.

Conclusiones

La disparidad de preferencias entre países hace compleja entrever una política común, y hasta el momento ningún país ha dado pasos significativos hacia la legalización, como ha ocurrido en América. La dirección del continente parece apuntar primero al cannabis medicinal, donde sí se han hecho avances con productos canábicos en países como Reino Unido o Alemania. Pero por el momento, la legalización queda muy lejos.

Fuente: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.Sensi Seed, Magnet