Las actuales políticas en la llamada guerra contra las drogas son puestas en tela de juicio por la ONU en un informe. Reflexionamos sobre sus riesgos para adolescentes y jóvenes, los daños y muertes que se están produciendo y el importante papel de asociaciones como Energy Control y ¡Ai Laked en la reducción de daños.

La guerra contra las drogas: ¿nos mata o nos protege?

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¿Qué te puede salir en esta rifa? 

¿Qué efectividad tiene la campaña anti droga? ¿Y si con la actual política de guerra contra las drogas estamos causando más daños que beneficios? Estas son algunas preguntas que nos planteamos desde Cannabis.es intuyendo de forma clara cuál es la respuesta. Para reflexionar sobre ello, aprovechamos el informe que publicó la ONU con motivo del Día Universal de la Infancia, que profundiza sobre hasta qué punto las leyes internacionales no cumplen con su deber de minimizar los daños potenciales de las drogas. Según arrojan los datos sacados a la luz por la ONU, “la guerra contra las drogas perjudica y no protege a la juventud”.

La política de drogas requiere pues un análisis pausado: "La guerra mundial contra las drogas se ha emprendido desde hace décadas sobre la base de que protege a las personas jóvenes. Este nuevo informe demuestra que, de hecho, se les daña y les causa incluso la muerte".

"La penalización no provoca la disminución del consumo de drogas pero sí conlleva el aumento drástico de los riesgos, que sería evitable con un cambio de enfoque”.

¿Qué efectividad tiene la campaña anti droga? ¿Y si con la actual política de guerra contra las drogas estamos causando más daño que beneficios?

La visión sobre las cifras de cómo se ven afectados los niños y las familias con la política actual sobre drogas es escalofriante. El enfoque global de la prohibición de drogas que se está desarrollando desde hace más de medio siglo nos ofrece una evidencia es clara: los beneficios marginales son superados dramáticamente por los costes. En un debate conceptual, esta cruda realidad debe servirnos como llamada de atención sobre la inmunidad en la oferta de drogas y el consumo social.

La ONU reconoce que, hay muchas "consecuencias no deseadas" derivadas de nuestras políticas globales de control de drogas. Podemos esperar que no se nos adoctrine en la línea de que la prohibición y la penalización son los únicos modelos de "control" de los fármacos, y que ésta garantice la seguridad para nuestras generaciones emergentes.

De hecho, el informe deja claro que, por muy bien intencionada que sea, la guerra contra las drogas es en realidad una guerra contra la gente. Es el momento de cambiar el rumbo sobre el tsunami del perjuicio que nuestras leyes punitivas de drogas han causado. Nadie quiere recibir una llamada de que su familia se ha convertido en la última víctima de una de las guerras más incendiarias del mundo.

Un oscuro ránking: éxtasis y otras sustancias sin analizar

Es el caso del reciente fallecimiento de una adolescente de Santa Fe, que ha saltado esta semana a los titulares de los periódicos. La menor, de 16 años habría ingerido un cocktail de alcohol y pastillas sin conocer el contenido. Ante este panorama no es de extrañar que el abuso de drogas se haya situado en el segundo lugar entre los factores de riesgo de muerte de los adolescentes argentinos entre los 15 y los 19 años, según un informe que fue realizado por el Instituto para la Medición y Evaluación de la Salud, de la Universidad de Washington, en Seattle, Estados Unidos, y publicado en la revista especializada The Lancet. En el primer lugar de este ránking está el consumo del alcohol (sustancia psicoactiva lícita asociada a más de 200 enfermedades), seguido por el abuso de cocaína, y anfetaminas.

A nivel mundial, el abuso de drogas está en el octavo puesto entre los factores de riesgo de muerte. Según dijeron Michelle Subart y William Heisel, que forman parte del grupo de investigación que hizo el trabajo con financiamiento de la Fundación Melinda y Bill Gates

En la actualidad se multiplican las noticias referentes al consumo de drogas sintéticas en fiestas, o salidas de adolescentes y adultos jóvenes. La palabra éxtasis se nombra con frecuencia asociada a estas tasas de mortalidad.

El éxtasis, apodado “la droga del amor”, provoca cambios sobre las emociones: genera empatía, sensación de afecto hacia el otro y de bienestar y disminución de la ansiedad, al aumentar la liberación de serotonina dentro del cerebro, neurotransmisor vinculado al ánimo y objetivo terapéutico de la mayoría de los antidepresivos. Como estimulante, permite una actividad física vigorosa y altera las percepciones (la manera de observar hechos reales). Su efecto en términos generales dura entre 4 y 6 horas.

El problema surge cuando aparecen efectos no buscados por los consumidores de estas drogas: físicos, cognitivos o psicológicos y se presentan ya sea en el momento de consumir la sustancia o a mediano y largo plazo (por su impacto en los neurotransmisores cerebrales). No es de extrañar que el gran negocio surgido en espacios donde se consume éxtasis sea la venta de agua, elemento fundamental para poder transpirar y bajar la temperatura del cuerpo. Sin agua, el riesgo de hipertermia es mayor.

Compra boletos con información

En resumidas cuentas, una persona bajo el efecto de una sustancia como el éxtasis puede descompensarse y hasta morir en el momento del consumo, con mayor probabilidad si está asociada a otras drogas como el alcohol, por ejemplo. Es una droga de fabricación ilegal, por tanto no está reglamentada y controlada. Por eso, es de esperar que la pureza no sea fiable y es altamente probable que las pastillas no solo contengan MDMA (éxtasis) sino un mezcla de otras sustancias que pueden ser potencialmente letales o empeorar el cuadro.

De esta forma, se han encontrado pastillas con cafeína, ketamina (anestésico) o efedrina. O tal vez, como ocurriera en la tan comentada Time Warp, sustancias como Parametoxi-meta- anfetamina, un producto similar al éxtasis pero de mayor toxicidad.

¿Cuál es la solución? Desde Cannabis.es abogamos por una política de información transparente, por la regulación y la prevención no restrictiva ni punitiva, sino enfocada a la prevención de riesgos. Siempre desde el respeto a la libre elección desde un uso consciente, consentido e informado de las sustancias que se consideran drogas. Un cambio de política que no demonice las drogas y evite el descontrol en la fabricación de sustancias que actualmente son ilegales, serán fundamentales en un cambio de enfoque necesario y global.

La labor de las ONG y asociaciones: Energy Control y  Ai Laket!!

La palabra clave en este proceso es ELEGIR, saber hacerlo con conciencia. Para tal fin, el primer paso es estar bien informado. No es fácil, pero vale la pena. En este sentido, destaca el importante, valiente y honesto papel de algunas organizaciones no gubernamentales como la asociación Ai Laket!! o Energy Control, que han multiplicado durante los últimos meses su presencia para analizar la composición de las drogas que se ‘mete’ la gente.

Ai Laket!! utiliza una furgoneta-laboratorio en la que se analiza la composición de las drogas que se consumen en fiestas y otro tipo de festivales. La asociación está formada por personas que consumen o consumieron drogas ilícitas. Su proyecto principal, llamado Testing, consiste en analizar al instante las drogas consumidas por los que se acercan hasta la furgoneta. Para ello, se instalan con su furgoneta-laboratorio en el recinto festivo. El programa Testing empezó su andadura en el año 2002 hasta la actualidad, en Euskadi, Navarra e Iparralde (sur de Aquitania, Francia).

Como ellos explican: “Consumir drogas o no es una decisión personal que debe ser adoptada de manera libre e informada por persona adultas. No pretendemos influir sobre esa decisión, sino aportar información rigurosa, práctica y creíble para que el consumo, si es que se produce, sea resultado de una reflexión”, explicaron desde la asociación.

Las sustancias más analizadas hasta el momento por la asociación son la marihuana y el hachís, seguidas por la anfetamina (o speed) y la cocaína. Desde Ai Laket!! recomiendan a los usuarios que, en el caso de que decidan consumir una sustancia que previamente no ha sido analizada, empiecen con una cantidad menor de la que se consideraría una dosis normal para poder valorar los efectos y reducir riesgos. Este es una de los consejos que establece la asociación como pauta para la reducción de riesgos. Puedes seguir la información de la asociación a través de su cuenta en Twitter @Ailaket y en Facebook.

Energy Control es un colectivo de personas que, consumidoras o no, se preocupan por el uso de drogas que se da en los espacios de fiesta y en la sociedad, desarrollando estrategias de Gestión de Placeres y Riesgos, ofreciendo información, asesoramiento y formación sobre drogas con el fin de disminuir los riesgos de su consumo.

Se trata de un proyecto de la ONG Asociación Bienestar y Desarrollo (ABD) con un ámbito  de  actuación   estatal  y con delegaciones en las Comunidades Autónomas de Cataluña, Madrid, Islas Baleares y Andalucía.

Desde 1997 Energy Control ha recibido el reconocimiento de numerosas administraciones (europeas, estatales, comunitarias y locales) así como el apoyo y colaboración del propio sector del ocio nocturno y una excelente aceptación por parte de los destinatarios finales, como proyecto pionero en España en el ámbito de la reducción de los riesgos asociados al consumo recreativo de drogas. Puedes seguir la información a través de su cuenta en Facebook.

Desde Cannabis.es celebramos estas iniciativas que sí abordan de verdad el verdadero problema de fondo de los riesgos asociados al consumo, y que son los responsables de los ‘daños colaterales’ que hemos citado.