Primera entrega del artículo sobre los usos terapéuticos del cannabis...

USOS TERAPÉUTICOS DEL CANNABIS (1ª parte)

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1.– Breve repaso histórico:

En el momento actual, los usos terapéuticos del cannabis constituyen una cuestión social y sanitaria de primer orden. Para entender el problema en toda su magnitud, es necesario un breve repaso histórico.

La referencia histórica más antigua a los usos terapéuticos del cannabis se encuentra en un tratado chino con más de cuatro mil años de antigüedad (Pên-TsaoChing), en el que se recomendaba su uso para tratar el dolor o el paludismo. El cáñamo se utilizaba también en algunas de las triacas de griegos y romanos clásicos. En España, la primera referencia escrita se encuentra las obras de Ibn al Baytär al Malaqí (s.XII) , considerado el más importante botánico y farmacólogo de la Historia Medieval de la Península Ibérica.

En fechas algo más recientes, el Manual de Medicina Merck (1889) recomendaba su uso en el tratamiento de la histeria, el delirio, la epilepsia, el insomnio nervioso, la migraña, la dismenorrea (dolor menstrual) o el dolor crónico. El doctor J.R. Reynolds publicó un artículo en 1890 en la prestigiosa revista médica The Lancet, en el que consideraba al cannabis como “uno de los medicamentos más valiosos que tenemos, cuando es puro y se administra correctamente” (1). Reynolds era el médico personal de la Reina Victoria de Inglaterra. Aunque no está documentado que Su Majestad utilizara el cannabis para tratar las terribles jaquecas que padecía durante la menstruación, no es una idea descabellada a vista de las opiniones de su doctor .

Este panorama va a cambiar a lo largo del siglo XX. Diversos motivos de tipo social, económico y moral llevaron a la prohibición del consumo del cannabis en EE UU en 1937 mediante la Marihuana Tax Act. Posteriormente, La Organización Mundial de la Salud (OMS), a través de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) clasificó al cannabis como sustancia “con gran potencial de abuso, nulo interés terapéutico y cuyo uso supone graves riesgos para la salud” en la Convención Única sobre Estupefacientes de 1961. De forma paralela, durante la segunda mitad del siglo XX se desarrolla el ensayo clínico como patrón para demostrar la eficacia y seguridad de los medicamentos, comparando sus propiedades con un placebo a través del método científico. El cannabis no ha sido casi estudiado según este método, ya que a priori se había definido (con criterios más morales que científicos) su nulo interés terapéutico. Pero sí se desarrollaron fármacos para indicaciones para las que el cannabis se había utilizado tradicionalmente, en algunos casos menos seguros a nivel farmacológico como los barbitúricos.

Las investigaciones sobre usos terapéuticos del cannabis se desarrollan tímidamente a lo largo de los años 70 y 80 del siglo pasado. Durante aquellas décadas muchos pacientes siguieron utilizando el cannabis, en la mayoría de los casos con el desconocimiento o desaprobación de los profesionales sanitarios. En 1975 la FDA autoriza el primer programa de administración de cannabinoides sintéticos como fármacos de uso compasivo.

2.- El Sistema Cannabinoide Endógeno (SCE)

La planta del cannabis (Cannabis sativa o Cannabis indica) contiene distintos principios activos:

Cannabinoides como el delta-9- tetrahidrocannabinol (Δ9-THC), el cannabidiol (CBD) o cannabinol (CBN), que son los principales responsables de los efectos biológicos de la planta

• Aceites esenciales, fenoles, terpenos y ácidos grasos que, en algunos casos, tienen efectos biológicos comprobados.

Hasta la década de los 90 del S.XX no se conocía cual era el mecanismo por el cual los cannabinoides actuaban dentro del organismo. La mayoría de los científicos opinaban que el cannabis simplemente traspasaba las membranas de las células produciendo efectos inespecíficos. Durante las dos últimas décadas se ha descubierto que en todos los vertebrados existen unos receptores a los cuales los cannabinoides se unen de forma específica:

• Los receptores CB-1 se encuentran en el Sistema Nervioso (zonas del cerebro llamadas ganglios basales ysistema límbico, así como en el cerebelo), además de en testículos y ovarios.

• Los receptores CB-2 aparecen en las células del Sistema Inmunológico, expresándose en gran cantidad en el bazo.

El organismo genera de forma fisiológica sus propios cannabinoides (cannabinoides endógenos: anandamida y 2- araquidonilglicerol), que son las moléculas que se unen a los receptores CB-1 y CB-2. El conjunto de receptores y mensajeros constituye el Sistema Cannabinoide Endógeno (SCE)(2-4).

En la última década se han multiplicado las investigaciones para conocer las funciones del SCE en el organismo. La mayoría de los experimentos se hacen en laboratorio o en animales de experimentación. Estos estudios señalan que el SCE controla muchos procesos biológicos en todos los vertebrados: cómo se modula la sensación del dolor, el control de los mecanismos de las nauseas y vómitos, la coordinación de los movimientos del cuerpo, regulación de los mecanismos de aprendizaje, recompensa, motivación y emociones… El SCE también contribuye a regular mecanismos como la tensión arterial o la frecuencia cardiaca (2-4).

Especialmente interesante es la relación entre los receptores CB-2 y el control de las células cancerosas. De forma natural. las células del sistema inmune atacan y destruyen las células tumorales que el propio organismo produce por error, evitando el desarrollo del cáncer en las personas sanas. El SCE, a través de los receptores CB-2, desempeña un papel crucial en el control de estos mecanismos. Ye ha demostrado que la modulación del SCE puede ser un arma eficaz en el tratamiento de tumores como el cáncer de piel, mama, útero, pulmón, próstata, leucemias y linfomas (5). La idea es estimular al sistema inmunológico para que destruya las células tumorales. Pero la mayoría de los datos de investigación son todavía muy prematuros y proceden de experimentos en laboratorios o en animales.

Hace dos años, un equipo de la Universidad Complutense de Madrid fue el primero en el mundo en administrar THC por vía intracraneal (“pinchando” directamente sobre el cerebro) a ocho pacientes con un tipo de cáncer cerebral muy agresivo llamado glioblastoma multiforme (6).

Aunque se trata de estrategias muy prometedoras, el desarrollo de fármacos derivados del SCE que permitan paliar o curar determinados tipos de cáncer llevará todavía algunos años.

Muy pronto la segunda entrega de este artículo...