Cannabis

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Nombre: Cannabis. Marihuana. Hashís. Sativex (marca registrada)

Principio(s) activo(s): Tetrahidrocannabinol o THC, modulado por otros cannabinoides como CBN o CBD.

Clasificación: depresor del sistema nervioso central / psiquedélico

Presentación(es) común(es): como marihuana que son cogollos formados por las inflorescencias de las plantas hembra, como hashís que tiene la apariencia de una especie de goma y su color puede oscilar entre el beige claro a prácticamente negro o incluso rojizo, siendo un producto obtenido por recolección con distintos medios de los tricomas que contienen la resina psicoactiva de la planta. Actualmente también existen extracciones realizadas sobre la marihuana con diversos métodos que rinden productos de distinta apariencia, desde ceras de color claro a cristales transparentes de color ámbar. También puede encontrarse en forma de aceite, combinado con mantequilla o en una disolución con alcohol.

Historia: existen pruebas del uso de la fibra de la planta de cannabis, también conocida como cáñamo, tan antiguas como 6000 años antes de la era cristiana en China. Su uso como fuente de fibra para cordajes y ropas, de alimento a través de las semillas, de embriagante con distintos usos lúdicos o religiosos y de medicina para distintas dolencias, cuenta ya con miles de años. También se puede usar para fabricar papel -la constitución de los USA está escrita sobre papel de cáñamo-, materiales de construcción o biocombustible. Es, sin lugar a dudas, una de las plantas más estudiadas y trabajadas -en el desarrollo de variedades y mejoras concretas- de toda la flora del planeta.

Forma, dosis y consejos de reducción de riesgos en su consumo: el cannabis, bien sea marihuana o sea otra presentación como hashís, se consume por vía pulmonar (fumada) o por vía oral. Se lía en cigarrilos mezclados con tabaco o sin él, se fuma en pipa, en bong, o se puede usar un vaporizador para no calentar el producto hasta el punto de combustión y vaporizar sólo los principios activo. La forma de consumo oral, en la que se ingiere el principio activo mezclado normalmente con algún alimento, es la más errática en su respuesta y efectos, ya que tarda varias horas en comenzar con sus efectos y son de una intensidad mucho mas fuerte que el mismo producto consumido fumándolo: se especula con la creación de un metabolito mucho más potente -dentro de nuestro organismo- al ser procesado por la vía oral.

El cannabis es una planta con una toxicidad bajísima para el ser humano, no habiendo causado nunca una sobredosis mortal. Si te pasas fumando cannabis, es posible que acabes dormido tras asaltar tu nevera, pero tu vida a nivel orgánico no corre peligro. Si piensas consumirlo por primera vez, procura elegir un entorno en el que te sientas seguro y en buena compañía, no mezcles con alcohol ya que se potencian los efectos de ambas drogas, y ve poco a poco. Si lo consumes por vía oral, ten mucho más cuidado ya que los efectos se pueden presentar hasta 3 o 4 horas después de haberlo ingerido, y pueden ser desbordantes para quien sólo quería un ratito de risas (más parecidos a un viaje psiquedélico que a unos porros entre amigos charlando).

Si vas a fumar, procura no hacerlo mezclando con tabaco si es posible, ya que estarás iniciándote sin darte cuenta en una adicción grave como es la del tabaco. Las pipas de agua son un buen método para reducir el calor del humo antes de entrar en nuestro cuerpo y limpiarlo de algunos productos que no tienen efectos (el THC no se disuelve en el agua). La opción más limpia de todas para consumirlo por vía pulmonar, es usar un vaporizador.

Un efecto posible del consumo de cannabis, especialmente en primerizos, pueden ser ciertos momentos de ansiedad en que la persona se ve superada por los efectos de la planta. Normalmente, un poco de atención a quien lo sufre por parte de algún amigo, que le calme y le relaje distrayéndole durante unos minutos, suele ser bastante para hacer desaparecer ese momento de tensión y ansiedad.

Los “blancazos” o “pálidas” por consumo de cannabis son bajadas de tensión que pueden provocar un desmayo, más frecuentes cuando se mezcla con alcohol. No suelen ser peligrosas, y basta con dejar descansar a la persona con la cabeza entre las piernas (o con las piernas más altas que la cabeza en un sillón) para que recupere un mejor riego

Efectos: es complejo describir los efectos del cannabis sobre la persona, ya que influyen mucho las expectativas y el entorno, la potencia del producto consumido y su relación de proporción entre los distintos cannabinoides presentes en la planta.

Fumando cannabis puedes encontrar variedades que te relajen y otras que te estimulen. En ambos caso, si la dosis es suficiente, ocurren cambios en la esfera perceptiva: puede cambiar como percibimos la intensidad de los colores o las luces, cómo percibimos los sonidos y en especial la música, como cambia el sentido del gusto -haciendo mucho más apetecible comer alimentos dulces- así como agudizando el sentido del humor y las ganas de reír (especialmente en las primeras ocasiones que se consume). Provoca también otros cambios cognitivos en la persona, que pueden oscilar de la relajación consciente de las barreras ante otros, con un efecto sociabilizador, al aumento de la desconfianza y sensaciones de paranoia con el efecto contrario. Son muy comunes las sensaciones de distorsión temporal en las que nuestra percepción del mismo se alarga o se acorta.

El cannabis por vía oral, resulta en efectos mucho más potentes y densos. Es fácil quedar fuera de combate en un sueño profundo si te pasas con la dosis y también provocarse experiencias en la que la alteración de la percepción deja de ser un asunto “ligero” para convertirse en una experiencia mucho más difícil, que en algunos casos no tiene nada que envidiar a otras drogas como la LSD.

Se ha hablado mucho de la posibilidad de que el consumo de cannabis provoque esquizofrenia en los sujetos que consumen. En realidad el cannabis no provoca esquizofrenia, pero si por tus condiciones personales eres alguien con propensión a sufrir ese trastorno, el cannabis puede ser un desencadenante del problema, como lo puede ser la falta de sueño, un fracaso personal, la pérdida de un ser querido u otras drogas. Si tienes tratamientos con psicofármacos, consulta a tu médico la conveniencia o no de consumir cannabis o cualquier otra droga.

Riesgos: los derivados del cannabis no provocan una adicción física, y está en cuestión el grado de adicción psicológica que provoca. Interrumpir su consumo no lleva a un síndrome de abstinencia, aunque sí puede notarse una cierta irritabilidad y dificultad para iniciar el sueño si era usado con esos fines.

Fumar cannabis con tabaco puede llevar a la adicción a la nicotina, y fumarlo mediante combustión con o sin tabaco, introduce en los pulmones un humo de materia vegetal, que nunca es algo sano. Si vas a consumir de forma regular, plantéate utilizar un vaporizador para reducir el daño orgánico. El cannabis nunca ha producido una muerte por su consumo.

No uses cannabis cuando te encuentras en momentos de inestabilidad emocional, la respuesta no siempre es predecible y puede potenciar aquello que te está afectando. El cannabis potencia los opiáceos y opioides, siendo necesaria una dosis menor para conseguir analgesia. También potencia otras medicaciones psicoactivas por lo que es conveniente no combinarlo si no se conocen bien los efectos de las drogas en concurso.

Estatus legal en España: Regulado como medicamento (Sativex), ilegal en el resto de casos.

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