Quienes no son asiduos interesados de la política de drogas -y está más interesados en metérselas y divertirse- no se pueden hacer bien una idea de las batallas que se libran en torno a nuestro derecho a consumir la sustancia que queramos.

Dos drogas son suficientes

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Quienes no son asiduos interesados de la política de drogas -y está más interesados en metérselas y divertirse- no se pueden hacer bien una idea de las batallas que se libran en torno a nuestro derecho a consumir la sustancia que queramos.

Además de la evidente carga que es la guerra contra las drogas y sus usuarios, cuyas leyes han convertido costumbres privadas en delitos públicos y han creado una autopista en el mercado de las drogas para los cárteles y el narcotráfico a gran escala -con la subvención permanente que supone la prohibición- ahora tenemos a los lobbies del tabaco y el alcohol empujando la opinión pública (y con ello presionando a los legisladores) para que no se legalice ninguna droga más, con un argumento de apariencia matemática: dos drogas son suficientes para toda la sociedad.

El cannabis, por derecho y virtudes propias, ha ido escapando del rígido encarcelamiento al que ha sido sometido en buena parte de los siglos XX y XXI con leyes absurdas -en la mayoría de los lugares, con excepciones tan pintorescas como Colorado en USA o Corea del Norte- en las que se restringía el derecho de uso de esta planta y sus derivados. La actual corriente regularizadora que está sacando al cannabis de las mazmorras legales nos encanta a los fumetas, pero no les hace ninguna gracia a las industrias de las drogas-ya-permitidas por el dinero que puede hacerles perder.

En este contexto nos encontramos con la página de “Two is enough D.C.” (Dos son suficientes), oriunda de Washington DC, capital de los USA, que nos viene a decir exactamente esa mentira: no hacen falta más drogas permitidas para nuestra sociedad, con el tabaco y el alcohol tenemos de sobra. La página fue lanzada hace un año y pico, para luchar contra la entonces previsible – ahora real- regulación del cannabis en dicho lugar a manos de la “Washington D.C. Marijuana Legalization, Initiative 71” presentada a finales del 2014, y que fue votada positivamente ampliando así los derechos de todos.

¿Qué sentido tiene revisar una web que era “del enemigo” y que no les sirvió para nada en absoluto? Pues tiene mucho sentido: ver qué ofrecían argumentalmente y cómo lo hacían, porque ese mismo comportamiento -mejorado y actualizado- es posible que lo encontremos en el futuro en otros lugares.

Comienza la web mostrando una frase que viene a ampliar la idea sencilla de “dos son suficientes” con una argumentación bastante pobre que, sin embargo, viene de una vieja conocida: la doctora Nora Volkow, directora del NIDA o Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas. La maliciosa frase -de la maliciosa doctora- intenta sacar adelante una falacia evidente, por la que intenta equiparar el daño que hacen alcohol y tabaco a sus usuarios con el que podría causar el cannabis. Debe ser que sus años chupando dinero y más dinero de todos los usanos le han hecho olvidar que el cannabis ni causa los daños del alcohol y el tabaco, ni por supuesto, se acerca a sus riesgos.

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Lo de la doctora no es cosa menor, y merece la pena extenderse un poco más. No voy a empezar a daros datos aburridos sobre lo que ha hecho y lo que ha dejado de hacer, sino que se puede resumir de forma que os quede claro quién es Nora Volkow. El NIDA, que ella ha controlado desde el año 2003, era en esencia el único centro en USA que hacía -pagaba y controlaba- estudios sobre drogas pagados con dinero público. Por supuesto, esta dependencia económica absoluta se transformaba en una dependencia ideológica absoluta, hasta el punto que la mayoría de los estudios del NIDA resultan inútiles por lo tendencioso de sus objetivos: probar unos daños que justificasen la prohibición de las drogas. Si en un estudio del NIDA, por ejemplo con una droga sintética que hubiera llegado a las calles como el MDMA en su día, saliera algún dato que pudiera ser entendido como “positivo” o hacer menos drásticos la información final, pues esas cosas “se ignoraban" de la misma forma que se ignoran por parte de la investigación farmacéutica los resultados “que no interesan”. Hay incluso quienes les señalan como responsables de haber ocultado en sus estudios los resultados positivos del cannabis con respecto al cáncer, cosa que habrían hecho para no favorecer la imagen de la droga ilegal más consumida.

El NIDA representa la oficialidad investigadora de USA en drogas y, como deja bien claro desde su nombre, no busca el conocimiento sobre las drogas, sino el estudio sobre el abuso de las mismas dentro de esa interpretación prohibicionista que no entiende que exista un uso correcto y no abusivo, si no ha sido prescrito o es legal. Y siendo sinceros, el NIDA es el organismo público de USA que más le pega -junto con la DEA- a este tipo de campañas: son los que han vivido de la guerra contra las drogas y sus usuarios, y ven que ese camino se va agotando y se rebelan contra ello.

La web continúa con un vídeo de aquella famosa sesión, en una cámara de los USA, en la que todos los representantes de las mayores industrias tabaqueras del mundo juraban creer -en el año 1994- que la nicotina no era adictiva que se completa con algunas alusiones a los engañosos comportamientos que asumieron las industrias de las drogas-ya-legales para burlar regulaciones y evitar perder mercado. Viéndoles en el año 2016, parecen inocentes aprendices comparándoles con los responsables -en este caso de las farmacéuticas- de la epidemia de consumo de opioides en USA. ¡¡Anda, pero si esas drogas, legales y prescritas por un médico, han hecho adictos y han causado muertos como pocas en los últimos años!!

¿Dos son suficientes? No. Al menos, no para la gran potencia americana si nos atenemos a los números. Pero claro, eso no se considera “droga” ni “abuso” para los criterios básicos del NIDA, ni tampoco para la gran mayoría de la gente que entiende que esos fármacos son medicinas y no drogas psicoactivas, aunque cumplan también dicha función sobre el tejido social, dado el elevadísimo número de prescripciones de opioides animadas por las ganancias de la “big pharma”.

Resulta curioso como la web “acusa” a los mismos que organizaron la legalización en el estado de Colorado de estar “haciendo lobby” para legalizarla en los demás lugares, cuando ellos pretenden los mismo en sentido inverso ya que eran también un lobby o grupo de presión obviamente financiado por aquellos a los que beneficia finalmente su campaña: alcohol y tabaco aunque parezca que se les atacan. La web no pide que se eliminen todas las drogas, sino que se permitan sólo esas dos. Conceptualmente también está equivocada en eso, y no sólo por los opioides prescritos epidémicamente, sino por el “Ambien” y el “Xanax” (“Stilnox” y “Trankimazin” en España) para dormir y estar relajados con esa vida ansiosa que llevamos, las toneladas de cafeína que se meten mediante esos enormes cafés que en TV vemos comprar en los “Starbucks”, el cacao con el que se hace el chocolate que -nadie lo dude- es un droga adictiva, o con el consumo desmesurado de azúcar y comida basura, también generosamente adictiva como va descubriendo la ciencia. ¿De verdad que dos son suficientes? ¿Cuáles de todas las que se meten? Dicen que no quieren una tercera droga legal, pero lo suyo no es la matemática.

La página continúa con esta frase:

Lo has escuchado frecuentemente: la marihuana no es más peligrosa que el alcohol o el tabaco y estos son legales. Pero piénsalo. En 2010, en USA 25.692 personas murieron por causa del alcohol y mas de 480.000 por causas relacionadas con el tabaco, siendo este la primera cause de muerte evitable en el país.

¿Queremos realmente las consecuencias de una tercera droga?

No. Lo que queremos no son las “consecuencias de una tercera droga” sino una “tercera droga con muchas menos consecuencias”. No queremos que se amplíe el daño que el consumo de cualquier producto pueda hacer, sino que queremos productos que causen menos daño. Y el cannabis, en materia de drogas y en ese aspecto, es con diferencia el producto que menos daño causa. Aunque esto se les olvida decirlo.

Añaden algunas imágenes sobre encarcelamiento y niegan que la regulación legal del cannabis vaya a acabar con las altas tasas de encarcelamiento que tienen en USA, y eso es cierto: el problema que ellos tienen convirtiendo a semejantes porciones de su sociedad en criminales, va mucho más allá del cannabis. Pero no deja de ser una fuente de sanción penal que no existiría más que residualmente si hubiera un mercado legal para “la tercera droga”.

También nos dicen que eso de que los impuestos de la marihuana pudieran servir para mejorar la calidad de vida del resto de la comunidad, es una mentira. Y para desmontar la afirmación, nos da un dato sobre otra droga: el alcohol. Según la web, por cada dólar de impuestos obtenidos del alcohol, el sistema se tiene que gastar 10 en atención médica. Y como todos sabemos, el cannabis y el alcohol causan los mismos daños... ¿no?

3892572 origY como en toda buena página anti-drogas que se precie, ahí están los que no podían faltar: los niños. ¿Es que nadie piensa en los niños ya? Ellos sí, y están muy preocupados de que los niños puedan consumir cannabis por culpa de padres irresponsables que dejen sus “galletitas de marihuana” al alcance de sus hijos, y lo ilustran con una foto de una niña negra comiéndose una chocolatina. El imperio americano al borde del colapso por unas galletitas que destruirán a la juventud. Por cierto que resulta curioso como eso de usar personajes de raza negra para estos anuncios es casi otra norma estética no escrita. Luego nos preguntamos por qué las diferencias en las tasas de encarcelación por consumo de drogas, en el que las personas que no sean de raza blanca sufren el acoso policial en mucho mayor grado. ¡Estos usanos están locos!

La web es una bonita recopilación de “lugares comunes” de la guerra contra las drogas, de falacias pobres, de verdades a medias y mentiras directas. Es una especie de “joya del pasado-no-tan pasado” que reúne lo que era norma en materia de drogas en el siglo pasado, donde se prefería mentir y asustar que educar y formar. Pero aunque suene anacrónico, no será de extrañar encontrarnos estos mismos argumentos el día que -por fin- tengamos en España un gobierno capaz de afrontar la realidad del cannabis y su regulación abierta.