La idea siempre me sedujo, lo reconozco. Pensar y fantasear con todas las cosas que podría hacer, ver y conocer si pudiera tener la capacidad de ser invisible; capacidad de hacer que las “balas surferas”, que son los fotones con su naturaleza particularmente ondulada prefirieran esquivarme.

La droga, que te vuelve invisible.

Escrito por el . Publicado en Artículo

4.75 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 Valoración 4.75 (10 Votos)

 

La idea siempre me sedujo, lo reconozco. Pensar y fantasear con todas las cosas que podría hacer, ver y conocer si pudiera tener la capacidad de ser invisible; capacidad de hacer que las “balas surferas”, que son los fotones con su naturaleza particularmente ondulada prefirieran esquivarme.

Ser invisible: jo, que guay!! Poder entrar al cine gratis, usar los centros comerciales como si fueran la despensa de tu casa y conseguir las cosas por el arte de no rebotar luz que pudiera llegar a los ojos de nadie. El resto es matemática: ojos que no ven, corazón que no siente.

Y ahí vamos, porque lo han logrado.
Todos los años, en estas fechas, me planteo qué escribir sobre la sobredosis. No es porque sea un tema para rellenar en veranos al estilo de la droga zombi-caníbal, “vuelta y vuelta” y en su punto de sal. Es que es el día 31 de agosto cuando -todos los años- se celebra el DÍA INTERNACIONAL DE LA PREVENCIÓN DE LA SOBREDOSIS.

No confundirlo con el nefasto “día CONTRA la droga” que es en junio y viene patrocinado por la ONU, dentro lo que era “drug-free world” [no es el link de la ONU, pero no se han quejado a pesar de tener “a su criatura drugfree”: esa web y programas lo mantiene (aprovecha para su interés, digo) ahora la Iglesia de la Cienciología] como plan central de acción, porque no tiene nada que ver. De hecho, precisamente, de ver fotones y luz iba esto; y mientras los días CONTRA las drogas, son una fiesta informativa (disfrute nuestra prensa con criterio) en la que te meten el mensaje (CONTRA las drogas) hasta la glotis.

No es que el día de prevención de las sobredosis sea una iniciativa de 3 yonkos (como yo) que quieren trolear a la ONU -también me apuntaría- sino que realmente la cosa es seria. Mueren 129 personas cada día en el mundo, debido a una sobredosis.... sí.

Y aquí llega el problema: la sobredosis.
Esa horrible situación que, normalmente es consecuencia de los propios actos, en la que una persona queda en peligro grave, peligro de muerte y/o muere por un uso en exceso de alguna droga.
Es parte de la enfermedad moral que es el consumo de drogas, una consecuencia de la depravación degenerativa del ser humano, que acepta la muerte como parte de su entorno.
Todo por las drogas... oh.
¡Malditas drogas que matáis gente!

Pos sí.
No tenemos sobredosis que no sean de drogas, -legales o no las sustancias, porque esa etiqueta es una circunstancia que no influye en la farmacodinámica- y los muertos son feos. Así que... ¿para qué sacar eso en la tele o en la radio, si no es una campaña de la FAD o algo que diga el PNSD? Seguro que hay una noticia -por ejemplo de bomberos arriesgando sus vidas para conseguir que alguien, que quiere acabar con la suya, no pueda elegir morir- mucho más interesante para los lectores, y menos desagradable ese concreto 31 de agosto al final del veranito; no queremos “cosas sórdidas, como las drogas” (gracias a Carolina Bescansa, de Podemos, por esta impagable frase dicha en “La Sexta” hace unos meses).

La cosa es que frente a la típica imagen -y nada realista- de un yonki con la chuta en el brazo, de los 129 muertos al día por sobredosis de drogas, los que no son suicidios, son en su mayoría personas que no tienen nada que ver con “las drogas” (sí, aquí va entrecomillado). No tienen nada que ver con “ponerse”, nada que ver con “colocarse”, nada que ver con “echarse unas risas y flipar con los colegas”. Nada que ver. La mayoría de esos muertos lo que tienen, como factor común queriendo dejar la imagen en algo “promediado”, son personas -si, seres humanos aunque el Nazi Duterte lo ponga en duda- que estaban enfermos y tomaban una medicación prescrita por un médico. Nada que ver con “las drogas” aunque murieran por las drogas... ¿verdad?

Parece un simple juego de palabras, pero no. No todas las “drogas” son drogas, y no es lo mismo “las drogas” que las drogas. Eso sí es un trabalenguas: me lo dijo un presunto médico para explicarme por qué no se debía tomar drogas (¿o era “drogas” lo que no debía tomar?), creo...

Esa falta de precisión en el lenguaje -la gente usa “las drogas” como si esas dos palabras sirvieran para definir un grupo de algo- junto con el uso modelado por los medios de comunicación, en nuestro país, serviles a un obsoleto y sucio pacto -aún vigente- de unidad CONTRA la droga, acaba creando cosas así: ninguno (comprobado y aunque siempre puede escaparse algo, no cambiaría el relato, en esencia) de los grandes medios de prensa ha dado la noticia del “Overdose Awareness Day” en España. Los que “nos informan” y procuran educar... han pasado otra vez ese día por alto. Comprobadlo vosotros, a ver si es que mi navegador me engaña... pero no me sale nada.
NA-DA, como el NO-DO: información seleccio-nada por los esta-2 y repartida con una C-4.

En España, hay medios que aparte de picar en el “fraude del krokodil” -que también denunciamos desde aquí- están hablando de que “la heroína está volviendo como el obús” (gracias, El Coleta, por la bella imagen) cuando de cierto tiene poco o nada, o de los peligros de otra nueva y mortal-droga-en-Ibiza de su invención, básicamente en verano, porque no hay mucho que contar. Y parece que hablar de sobredosis -en la prensa hispana- sin que detrás haya drogas y vicio, no es algo fácil de servir para el ciudadano “informado al nivel de esa misma prensa”.

Por eso, la mágica droga que te vuelve invisible el 31 de agosto -pero sólo en la prensa de nuestro país- tiene hoy nuestro rinconcito en el corazón. Queda mucho más mono que hablar de naloxona, emergencias, leyes, nuevas drogas que están en el mercado (sin que quede claro quién y por qué las ha traído) y están causando muertos y heridos de forma masiva, sobre todo si creemos que “estamos vacunados porque en España ya pasamos eso, en los años 80 y 90”, como me dice mucha gente de forma explicativa para argumentar por qué no tenemos un problema de opioides como USA y Canadá.

Mientras, gente como tú, tu padre, tu hija, tu hermano, tu jefe o tu empleado, puede que vayan una noche a pillar algo para divertirse un rato y, sin que sea consecuencia de su propia desmesura, acaben muertos. ¿Imaginas que cuando vas a pillar tu roca (me da igual MDMA que cocaína), lo que te dan, fuera cortada con algo miles de veces más fuerte que la heroína y similar efecto? Eso está pasando, hace pocos años en Amsterdam y hace unos días en Canadá (pero entre medias, en otros lugares) donde clientes compraban cocaína, pero recibían cocaína mezclada con una variante del fentanilo (china white sintética). ¿Qué causa esto? Pues el efecto de la cocaína al ser esnifada, vendrá primero y luego el del opioide, mucho más potente y duradero. La persona es posible que tienda a ponerse otra raya, al notarse cansado, con lo que llega a la sobredosis de un compuesto que ni conoce.

Lo último en sobredosis, dicen, es el carfentanil que se usa para anestesiar elefantes.
Y aunque es 10.000 veces más potente que la morfina, ya está en la calle según los laboratorios forenses en USA. Tanto, que en USA ya están sacando leyes que no valdrán para nada, salvo para crear un estado de histeria que permita a las grandes empresas sacar mejor partido: ahora lo que vende es la naloxona, la droga milagrosa contra la sobredosis de opiáceos y opioides.

Pero esa, caballeros, no les hace invisibles...
Por eso, el último día de agosto -da igual de qué año- recuerden: hoy es el día de recordar que la sobredosis no es sólo de viciosos.