Breve texto para aprender lo básico del cultivo de autoflorecientes y a partir de ahí ya cada uno poco a poco va aprendiendo vuestros propios trucos o las cosas que mejor los van.

Consejos para cultivar autoflorecientes

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Consejos sobre las variedades autoflorecientes

 

Como en cualquier ámbito de nuestra sociedad, en el cannábico también existen las modas, unas efímeras y otras que encuentran un hueco en este mundillo y logran asentarse para perdurar durante años. Este es el caso de las autoflorecientes que desde que entraron en el mercado no han parado de tener más adeptos cada día.

El término ruderalis deriva de la palabra rudera que procede del latín, significa trozos, restos o escombros; en su momento fue catalogada como una mala hierba aunque más tarde le han sabido sacar el potencial que hasta el momento estaba escondido.

Las primeras automáticas eran plantas de porte muy bajo, con unos valores mucho más bajos en THC  (colocón suave) en relación a las variedades convencionales y si hacíamos todo correctamente podíamos llegar a sacar unos 50 gramos de una planta. Actualmente la cosa ha cambiado drásticamente, existen variedades de tamaños XXL, con niveles de cannabinoides mucho más cercanos a las variedades tradicionales y que pueden dar producciones de más de 200 gramos por planta, este punto de inflexión lo marcó Deimos de BudhhaSeeds, con una variedad que en relación a las otras autos que había en el mercado, esta era un monstruo.

Hay muchos defensores y detractores de las  autoflorecientes, a mí me parecen una excelente opción para poner en exterior y poder cosechar algo en los meses de junio, julio y agosto, antes de cosechar las semillas fotodependientes ya sean regulares o feminizadas. Sin embargo, en el cultivo de interior no soy partidario, debido al gran gasto energético que conllevan, ya que necesitan como mínimo 18 horas de luz  y 20 para sacar todo su potencial, durante todo el ciclo para obtener unos óptimos resultados.

¿De dónde proceden las autoflorecientes?

Para ponernos en situación, existen tres tipos distintos de marihuana, que son: cannabis sativa índica, cannabis sativa sativa y cannabis sativa ruderalis, y es de esta última en la que nos vamos a centrar en detallar hoy.

Fue identificada por primera vez en el año 1942, gracias a la investigación realizada por el botánico ruso Janischewski en la gélida Siberia.

Esta especie de planta es procedente de las zonas más frías de Europa Oriental y Asia Central,  donde las condiciones climatológica son extremas, un frío gélido, la gruesa capa de nieve  y muy pocas horas de sol al día. A lo largo de los años esta especie se fue adaptando a dichas condiciones, solo pueden desarrollarse durante 3 o 4 meses al año, en este tiempo unas  aprovechan a su vez a reproducirse (crear semilla) y otras a desarrollar la floración, asegurando así la perpetuidad de la especie.

Durante la década de los 70 diversos criadores de cannabis vislumbraron un filón en la subespecie ruderalis, comenzaron a cruzar estas con variedades con elevados contenidos en THC y fragancias apetecibles, su finalidad era obtener variedades con los rasgos anteriores sumados a los de las ruderalis (autofloración, porte bajo, resistencia a plagas, rápida floración…)

Todos las investigaciones realizadas en aquella época aportaron toda la información para poder desarrollar las variedades automáticas que disponemos a día de hoy. Por cierto, para quien no lo sepa las variedades autoflorecientes son mucho más difíciles para estabilizar, quizás difícil no es la palabra exacta pero es un trabajo arduo ya que hasta la 4º generación no obtienen una totalidad de semillas con el rasgo de autoflorecientes.

¿Qué diferencia las autoflorecientes de las fotodependientes?

Esta es la gran ventaja que nos proporcionan las variedades automáticas, no dependen de las horas de luz diarias para comenzar su floración. Con pocas horas de luz al día podremos obtener una cosecha pero, si lo que queremos es sacarles todo su potencial necesitaremos las máximas horas de luz posibles, para que durante el crecimiento la planta desarrollé tanto en altura como sus ramas laterales y en la floración forme unos cogollos grandes y densos.

Esta característica las convierte en plantas con un ciclo vital extremadamente veloz, pudiendo cosechar algunas en poco más dos meses, lo que es una gran comodidad para los cultivadores más ansiosos.

Un detalle en el que se diferencian es en las necesidades hídricas:  las autoflorecientes demandan menos cantidad de agua que las regulares o feminizadas, es mejor mantener el sustrato húmedo e evitando que pueda quedar encharcado.

¿Cómo cultivar autoflorecientes?

Es muy semejante, prácticamente son la misma planta y sus necesidades son parecidas, para ello voy a daros una serie de consejos para que podáis estar precavidos si os decidís por iniciaros a la cannabicultura con las automáticas.

Actualmente ya existen en el mercado líneas de sustratos y fertilizantes destinados exclusivamente a las variedades autoflorecientes, esto puede facilitar mucho el trabajo a los cultivadores que dan sus primeros pasos en el cultivo.

GUÍA DE CONSEJOS PARA EL CULTIVO DE AUTOFLORECIENTES:

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Las plantas autoflorecientes tienen una fase vegetativa que ronda aproximadamente entre 20 y 25días dependiendo de la variedad, para que durante esta etapa no sufra ningún tipo de estrés durante los trasplantes, recomiendo colocar directamente la semilla en su maceta definitiva.

Como he dicho antes es uno de los factores más limitantes de las automáticas (la fase vegetativa), es vital que durante ese primer mes la planta desarrollé completamente sana si queremos obtener una cosecha decente ya que, si las plantas sufren carencias, bloqueos nutricionales o algún tipo de estrés, paralizará su crecimiento varios días que serán irrecuperables, quedando plantas de porte bajo  de escasa rentabilidad.

Para que la planta pueda crecer bien y desarrollar un buen sistema radicular necesitará un recipiente adecuado, si cultivamos en interior usaremos macetas de cómo mínimo unos 7 litros aunque se le puede poner de 11 tranquilamente, sin embargo, si cultivamos en exterior podemos darles unas macetas de entre 20 y 25 litros para que desarrollen al máximo. Recordad que si usamos macetas en exterior usarlas blancas para que reflejen la luz y así proteger las raíces de las altas temperaturas.

Utilizar un buen sustrato es fundamental, tiene que ser esponjoso, que drene fácilmente y favorezca la expansión del sistema radicular de nuestras plantas. Hoy en día disponemos un amplio mercado de sustratos para cannabis inclusive marcas nacionales con las que obtendrás unos excelentes resultados.

Es recomendable el uso de un estimulante radicular, utilizando las dosis que nos recomienda el fabricante y nos proporcionará unas raíces exuberantes.

Muchas veces creo que se recomienda erróneamente a los principiantes el cultivar esta variedad, para mí en un error porque si durante la fase vegetativa cometemos errores y estresamos a la planta, paralizará su crecimiento costando varios días su recuperación, quedando plantas enanas y con una cosecha escasa, esto puede provocar frustración en los cultivadores noveles.

Si preparamos un buen sustrato con humus y guano, podremos estar tiempo sin tener que usar ningún tipo de abono en nuestras plantas, siempre acordaros de una frase a la hora de fertilizar ¡ A VECES, MENOS ES MÁS! Quizás necesitemos darle una dosis extra en el principio de la prefloración para que tenga suficientemente nitrógeno para dar el último estirón.

Normalmente debido al periodo corto de vida que tienen estas variedades no suelen tener problemas de acumulación de sales en las macetas, suele darse más a menudo en plantas que quizás pasan periodos más largos de tiempo en la etapa vegetativa.

La prevención en cualquier cultivo es muy importante, suelo utilizar aceite de neem y cola de caballo como preventivos, pero si la plaga está instaurada habrá que utilizar algún químico, estos no son recomendables durante la fase de floración porque vuestra salud importa.

Si queremos obtener los mejores resultados debemos proporcionarle las máximas horas de luz posibles, en exterior y en la zona norte de nuestro país los mejores meses son entre mediados finales de mayo hasta mediados de agosto, sin embargo, en el sur se aumenta esta franja de cultivo ya que pueden cosechar desde el mes de marzo hasta noviembre.

Si las cultivamos en invierno es importante darles calor con alguna manta eléctrica, porque el frío provocas la estancación del desarrollo radicular, algo muy importante para obtener una buena cosecha.

Al igual que en cualquier otro tipo de cultivo, 10-15 días antes de la cosecha se realizará un profundo lavado de raíces, esto consiste en regar a la planta con el triple de litro de su capacidad, es decir, si tengo una planta en una maceta de 5 litros tengo que regarla con 15 litros (3x5=15) y a partir de ese momento solo la regaremos con agua con el PH ajustado hasta el momento de la cosecha.

Espero que con este breve texto podáis aprender lo básico del cultivo de autoflorecientes y a partir de ahí ya cada uno poco a poco va aprendiendo sus propios trucos o las cosas que mejor le van.

Si os decidís por ellas tienen dos grandes ventajas que son la rapidez con la que puedes cosechar tus plantas y las posibilidad de tener plantas en diferentes etapas, ya sean recién germinadas, en crecimiento, floración o a punto de ser cosechadas, esto nos permitiría tener un suministro continuo si lo planteamos bien.

Gracias por leerme, me despido hasta el próximo artículo os deseo unos buenos humos y que nunca olvidéis de cultivar vuestras ideas.

Fotos: Alberto de HashSkull Growshop

 

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