TIPOS DE RIEGO EN EL CULTIVO DE CANNABIS

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El llevar un control de riego riguroso puede suponer la diferencia entre un cultivo y un buen cultivo. Aparte de controlar los parámetros del agua, es necesario el dejar que las plantas realicen su ciclo húmedo-seco. Esto quiere decir que después de regar debemos esperar a que el sustrato esté bien seco antes de realizar el siguiente riego.

Hay gente que prefiere realizar profundos riegos para que las plantas aguanten varios días, y otros prefieren realizar pequeños riegos diarios. Ni uno ni otro es mejor. Haciéndolo bien cualquiera de los dos métodos es efectivo, siempre dejándolas secar adecuadamente.

 

Riego manual:

Es el riego por antonomasia, el que se emplea desde el principio de la agricultura. Se basa en regar cada planta con recipientes o regadera, por eso se recomienda tener un punto de agua, así como un desagüe cerca del cultivo.

Una de sus grandes ventajas es la de poder aportar un plan nutritivo distinto a cada variedad, en el caso de tener diferentes genéticas en el mismo cultivo.

Si estamos empezando, cabe recordar que uno de los errores más cometidos por los principiantes es el de excederse en el riego, pudiendo llegar a la podredumbre radicular, y en consecuencia la muerte de la planta. Antes de llegar a ese punto, sí notamos que nuestras plantas detienen el crecimiento y las hojas se vuelven de un verde más pálido, lo que puede ser síntoma de que debéis dejar de regar.

 

Sistemas de riego automatizados:

Estos sistemas de riego implican un gran ahorro de tiempo y trabajo invertidos en nuestro cultivo. Permiten, mediante un controlador, manejar los tiempos y frecuencias de cada riego.

Mediante el sistema de riego automatizado todas las plantas reciben la misma cantidad de nutriente, siendo muy efectivo en un monocultivo procedente de esquejes, debido a que todas las plantas tendrán las mismas necesidades alimenticias. Entre sus tipos, encontramos los siguientes:

Riego por inundación

El riego por inundación intenta imitar las condiciones naturales de un suelo, pero realizándolo con macetas. Permite que el agua fluya por el inferior de las macetas, posibilitando a las plantas absorber (capilaridad) el agua necesaria en todo momento, hecho que favorece crear un entorno vivo. Esto facilita a las plantas tener sus necesidades hídricas totalmente cubiertas.

Se realiza de una forma sencilla: solo necesitamos una bandeja y depositar en ella todas las macetas de nuestro cultivo, luego solo la llenaremos de agua y dejaremos que las plantas (podemos poner todas las que entren en la bandeja) hagan su trabajo y absorban el agua paulatinamente.

Este sistema de riego mantiene la parte inferior húmeda, mientras que la parte superior siempre estará más aireada y seca.

Para el riego, es recomendable regar con el 10% del total de sustrato que contiene nuestro cultivo. Es decir que, si cultivamos con 10 macetas de 10 litros, multiplicaríamos 10x10 y nos da 100 litros de sustrato. Para saber la cantidad de agua solo dividiremos el resultado final entre 10, entonces dividimos 100:10 y nos arroja un resultado de 10 litros por cada riego.

La pega de este sistema es que emplea una gran cantidad de agua y parte de esta es desaprovechada a causa de la evaporación.

Con este sistema podremos aguantar tranquilamente entre 5 o 6 días sin regar. Las plantas pueden tardar entre tres o cuatro días en absorber el agua y luego las dejamos dos días para que puedan secar el sustrato. Después, nuevamente, llenaremos la bandeja. Con este proceso favorecemos el ciclo húmedo-seco y ayudamos a que no aparezca algún tipo de hongo por exceso de humedad.

Este riego no se podrá realizar hasta que las raíces hayan colonizado el sustrato, de esta manera pueden absorber el agua de forma correcta.

Riego por goteo

Se basa en un sistema con un depósito que, a través de una red de tubos, lleva el agua a cada planta mediante el gotero. Con un temporizador y bomba de riego podremos programar en qué momento queremos regar y durante cuánto tiempo.

Se puede programar un riego largo o varios riegos cortos a durante el día.

Una de las grandes ventajas de este método es que proporciona el agua justa a cada planta, permitiéndonos ahorrar tanto en agua como en nutrientes.

Es recomendable verificar el correcto funcionamiento de cada gotero todas las semanas, al igual que realizar una revisión de mantenimiento del sistema. Es bastante frecuente la obstrucción de los goteros debido a los residuos que dejan los abonos.

Si usáis o pensáis montar uno, os recomiendo el uso de abonos minerales, ya que el uso de fertilizantes orgánicos en este sistema hace que los goteros se taponen frecuentemente.

Cintas de exudación

Mediante unas cañerías de un material poroso, se distribuye el agua a lo largo del cultivo. A través de los poros, pasa el agua para depositarse sobre el sustrato. Este sistema permite mantener húmeda una gran superficie.

Riego subterráneo

Se basa en una serie de tuberías perforadas que previamente son enterradas a una determinada profundidad, dependiendo de la variedad a cultivar y las propiedades del suelo.

El inconveniente de este sistema es la nula accesibilidad para su mantenimiento, ya que al estar enterrado no podemos revisarlo en caso de que creamos que algo no funciona correctamente.

Estos dos últimos tipos de riegos son más enfocados para el exterior debido a la inviabilidad en un cultivo de interior.

Existen más tipos de riego: por aspersión, microaspersión, nebulización, etc., pero estos son menos aplicables para el cultivo de cannabis, debido a la posible proliferación de hongos.

Kits de Riego

También podemos encontrar el mercado kits de riego automatizados, sin necesidad, tan siquiera, de electricidad. Estos ya están siendo testados por numerosos cultivadores expertos, obteniendo grandes resultados.

Los podemos catalogar como mixtos, ya que funcionan como sistema hidropónico a la vez que con sustrato, al igual que el cultivo tradicional.

Al iniciar el cultivo en este sistema, cuando acabamos de superar la fase de plántulas o esquejes, les daremos entre una o dos semanas para establecerse en la nueva maceta, dependiendo del tamaño de maceta que hayamos elegido. Por eso los primeros riegos los efectuaremos a mano, fomentando que formen un sistema radicular suficiente antes de poner a funcionar nuestro kit de riego. A partir de este momento, dejamos de regar a mano por arriba y sólo tendremos que rellenar el tanque de agua con la dosis necesaria de nutrientes cuando las plantas lo vayan pidiendo. De media, una vez a la semana.

El sustrato tiene que ser una mezcla al 50% entre tierra, turbas o coco para transportar la humedad por capilaridad de forma uniforme; perlita, arlita o piedra pómez para proporcionarle aireación al sustrato y evitando que este se compacte. También añadiremos en el fondo de cada maceta una capa de 2 cm de arlita o gravilla bien lavadas.

Cada bandeja lleva una válvula mecánica con dos flotadores. Con ellos, pueden adaptarse en todo momento las necesidades hídricas de cada planta, renovando el agua de la bandeja cuando lo necesita cada ejemplar de forma individualizada. Gracias a esto, podremos notar un incremento de cosecha. Ya seas principiante o profesional, es una excelente opción para ahorrar mucho tiempo y trabajo.

El kit incluye dos mallas, una de color negro que es la filtrante, a colocar en el interior de los tiestos por debajo de la arlita, y la otra, que va colocada en la bandeja con su parte dorada cara arriba, ayudando a impedir una invasión de las raíces por el sistema de riego. A su vez, el material de la última, el cobre, también tiene propiedades fungicidas.

Cuando cultivemos con fertilizantes minerales en el tanque del sistema, a lo largo del cultivo podremos observar una capa blancuzca que se acumula en la superficie del sustrato. No os alarméis porque es normal: como las plantas absorben el agua por capilaridad (de abajo hacia arriba), el depósito de sales acumuladas queda en el superior de la maceta, a la inversa del cultivo de toda la vida.

Realizar el lavado de raíces es muy sencillo. Dependiendo del tamaño de la maceta le daremos entre 7 y 10 días previos a la cosecha, llenaremos el tanque únicamente con agua y lo encenderemos.

Inconvenientes:

  • El trabajo de preparar la mezcla del sustrato (sobre todo si son muchas plantas).
  • Los riegos manuales de la primera y segunda semana.
  • La limpieza del sistema cada vez que finalicemos un cultivo.
  • El espacio que ocupan las bandejas es mayor que el de una maceta tradicional, por consiguiente, tendremos un número menor de ejemplares en el mismo espacio.

Ventajas:

  • Un gran ahorro de tiempo y esfuerzo, pudiendo llegar a ahorrar un 80% del trabajo dedicado al cultivo y a fertilizantes.
  • Ahorro económico en agua y fertilizantes.
  • No existe recirculación del agua. En todo momento el agua y los nutrientes son frescos, beneficiando a las raíces de las plantas.
  • Notable incremento de la cosecha y calidad al ceder a cada planta de forma individualizada el control sobre su propio riego.

Como siempre digo, lo mejor es, si tenéis la posibilidad, probar diferentes métodos y siempre quedaros con el que mejor se ajuste a las necesidades de cada cultivador.

Nos vemos en el próximo artículo. Seguiremos cultivando ideas. Os deseo unos buenos humos a todos.

Ramón Souto, Cultiva una Idea.

Consulta cómo tener lista el agua en "Cómo preparar tu agua de riego".