La tolerancia al cannabis se adquiere con el uso, al inhibir unos receptores cannabinoides cuya producción natural, a diferencia de otras drogas dañinas, es recuperada tras dos semanas de abstinencia. Más tiempo en el caso de consumidores habituales.

Salud y tolerancia

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Carles Gradolí

Muchos de nosotros recordamos aquel pelotazo con nuestras primeras caladas, y algunos otros también saben que, tras unos días sin fumar, ese primer porrito nos puede mandar directamente a la Luna. El consumo repetitivo de cannabis, por suerte o por desgracia, nos lleva a una disminución de sus efectos, lo que se conoce como tolerancia. Una adaptación de este artículo de Leafly.

A diferencia del alcohol, el cannabis no daña las conexiones neuronales. El THC llega a unos receptores específicos que disminuyen con el consumo continuado de cannabis. Estos receptores se conocen como receptores cannabinoides de tipo 1 (CB1) y, la buena noticia, es que el cerebro es capaz de recuperarlos, por lo que si dejas de consumir cannabis, en un corto periodo de tiempo, estos receptores estarán libres esperando nuevas moléculas de THC. El THC activa los receptores CB1 y logra hacer sentir sus efectos. Una vez que se desengancha, los receptores quedan libres y la actividad cerebral vuelve a la normalidad.

Una exposición continuada al THC hace que el cerebro modifique su conducta. El cerebro intenta minimizar los efectos del THC y, para ello, reduce el número de receptores CB1 disponibles, así como disminuye los efectos y alteraciones que produce. Es por eso que, si quieres conseguir el mismo efecto, deberás aumentar la cantidad de consumo. A esto también se le conoce como tolerancia. Si eres un consumidor habitual de cannabis, tu tolerancia dependerá de muchos factores. Principalmente, de las dosis y la frecuencia de consumo, aunque también influye el tiempo que lleves fumando y tu ADN.

Experimento con ratones

Se realizó un experimento con ratones y THC y, aunque en cannabis.es rechazamos cualquier tipo de sufrimiento animal, hemos analizado los resultados del experimento:

Se suministraron inyecciones de 10 mg/kg de THC a ratones 2 veces al día y se midieron los efectos analgésicos y sedantes. Después de 36 horas, es decir, 3 inyecciones, los ratones desarrollaron tolerancia. La tolerancia a los efectos sedantes fue más fuerte que para el efecto analgésico, lo que sugiere que diferentes regiones del cerebro son más susceptibles a la tolerancia que otras partes.

Después de 1 semana de exposición al THC, se interrumpieron las inyecciones y se midió la tasa de recuperación. Se necesitaron 2 semanas para volver a tener un comportamiento normal y la tasa de recuperación del efecto sedante fue más rápida que la que palia el dolor o analgésica. Se deduce que, cuanto más rápido se adquiere una tolerancia, más rápida será también la recuperación en el periodo de abstinencia.

Estudio en humanos

Si comparamos el cannabis con otras drogas recreativas, la marihuana parece ser única respecto a la recuperación del cerebro en un periodo de abstinencia. Es de las más rápidas. Hay que decir que es difícil medir este grado de recuperación, pero se puede medir la actividad cerebral de algunos receptores y también se pueden analizar cambios en el comportamiento. En este estudio se comparan los receptores CB1 de fumadores habituales con no habituales. Tras 2 semanas de abstinencia, los fumadores no habituales habían recuperado prácticamente la totalidad de receptores, mientras que los habituales, en menor medida. En este caso, podemos ver el efecto de la tolerancia: ante un periodo de abstinencia igual, el fumador habitual necesitará más tiempo para volver a sentir los mismos efectos que el fumador no habituado. Con un largo periodo de tiempo, tanto habituales como no habituales, habrán perdido toda la tolerancia que habían adquirido.

<< El THC juega en otra liga, ya que no causa daños cerebrales >>

Por último, comentar que, si lo comparamos con el alcohol u otras sustancias, el THC juega en otra liga, ya que no causa daños cerebrales. El consumo excesivo de alcohol causa daños, incluso desaparición de células cerebrales, por lo que la recuperación nunca podrá ser completa como con el THC, tras el cual se regeneran los receptores. Se va demostrando artículo a artículo, estudio a estudio, que la marihuana no causa daños físicos, sino todo lo contrario: nos ayuda a paliar, sobrellevar o acompañar algún proceso. Recordemos que, el consumo de THC, sí afecta a nuestro comportamiento, por lo que dependerá de nosotras aprovechar los beneficios de la marihuana.