Cientos de mujeres latinoamericanas están unidas a través de Mamá Cultiva contra la prohibición del cannabis, ya que proporciona una terapia efectiva contra las enfermedades de sus hijos. Un reportaje de Benito Díaz.

Mamá Cultiva: esperanza medicinal para Chile y Argentina

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Benito Díaz

Cientos de mujeres latinoamericanas están unidas contra la prohibición del cannabis, ya que proporciona una terapia efectiva contra las enfermedades de sus hijos. Un reportaje sobre estas valientes.

La Organización No Gubernamental “Mamá Cultiva” nace en Chile durante el año 2012 de la mano de un numeroso grupo de madres que apuestan por la aplicación de terapias con cannabis para aliviar las dolencias neurológicas de sus hijos menores. Este tratamiento trajo gran polémica y el debate alrededor de la necesidad de regular la marihuana como fármaco se puso sobre la mesa. Actualmente, la organización se puede encontrar funcionando en varios países de américa latina, tales como Brasil, Colombia, México, Paraguay y Argentina, donde el año pasado el Senado aprobó la Ley 27.350 que autoriza la marihuana para uso medicinal.

Sin embargo, Valeria Salech, representante de Mamá Cultiva Argentina, advierte en una entrevista a Página 12 que el panorama dista mucho de estar mejorando:

“Seguimos siendo criminales porque no se reglamentó el artículo 8 de la ley. Estamos peor que antes, porque hay más trabas para la importación del aceite. Siguen persiguiéndonos, allanando nuestras casas y destruyendo nuestros cultivos y nuestro aceite. En el dictamen que se aprobó, faltaban el tema del autocultivo y de los laboratorios para fabricar el aceite en el país. Después de innumerables reuniones con diputados de Cambiemos, llegamos a una especie de compromiso. Nos planteaban que si el proyecto tenía la palabra ‘autocultivo’ no iba a pasar, que había que plantear otra cosa. Entonces encontramos una salida por el lado del artículo 5 de la ley 23.737, de estupefacientes”.

Inicios en Argentina

La asociación, confesa como “hija de la organización de mamás de Chile y la Fundación Daya”, y dirigida por Paulina Bobadilla, se hizo realidad en Marzo del año 2014. Como las compañeras chilenas, Valeria cuenta que la fundación de la ONG es fruto de "la desesperación de un montón de madres de no encontrar en la medicina alopática, ninguna respuesta para sus hijos con encefalopatías". Los testimonios son terribles: distintos tipos de epilepsia y cócteles de fármacos que reducían notablemente la calidad de vida de los niños. El proyecto se desarrolló inicialmente en Buenos Aires, pero se repitió en varias localidades gracias a diversos talleres y charlas informativas, en las cuales las mamás pudieron tomar contacto unas con otras, llevando la fitoterapia por todo el país. "A cada lugar donde fuimos, sembramos esta idea de colectivo de mujeres madres, atravesadas por una maternidad dolorosa y que necesitan unirse por un reclamo genuino, desde el amor", afirma Valeria en una entrevista concedida a Noticias RT.

Cannabis Medicinal

La epilepsia refractaria suele estar tratada con combinaciones de fármacos muy potentes y que desembocan en efectos secundarios severos, que, a su vez, son tratados con otros medicamentos, entrando así en un círculo vicioso que rebaja notablemente la calidad de vida de los pacientes. “Sedan a los pacientes de un modo que les deshumaniza. Es tan drástico que las personas no pueden leer, no pueden comunicarse, no pueden seguir una conversación. Los medicamentos les rompen el hígado, generan cambios de personalidad y desnutrición, entre otros problemas. Con el cannabis, esto no pasa” declaró Valeria.

“No tiene efectos secundarios que hayamos podido comprobar. Sin embargo, nos consta, tenemos la experiencia empírica, de que esta planta reduce las convulsiones, mejora las habilidades psicomotoras, favorece el desarrollo cognitivo, disminuye los niveles de violencia en los chicos que agreden y se autoagreden y mejora los ciclos de sueño. La terapia con cannabis es una terapia natural, efectiva, económica y mucho más segura que la que estaban teniendo nuestros hijos con la medicación alopática. No tiene sobredosis, no genera efectos adversos. Psicológicamente, es bastante potente el efecto que tiene sobre nosotras, porque por fin podemos hacer algo por nuestros hijos".

Actualidad

Un año después de la aplicación de la nueva legislación, las trabas a las terapias con cannabis en Argentina siguen vigentes. Según Valeria, los puntos más importantes, los que atañen a cultivadores y consumidores, siguen sin estar regulados: “El problema es que la legalización del autocultivo no cuadra con la guerra contra las drogas en la que está embarcada la ministra (de Seguridad) Bullrich. En los países en los que el cannabis es legal hay una política no de prohibición sino de control y reducción de daños. Yo creo que Patricia Bullrich vería la legalización como una derrota personal”. Concluye que, desde el Poder Ejecutivo no van a conceder nada.

“Por eso, en principio, tenemos que exigir que cumpla en su totalidad la Ley 27.350, incluyendo el artículo 8, que no es lo óptimo pero es un paso. Y después ponemos nuestra esperanza en el poder legislativo para modificar esta ley y que esté el autocultivo. Eso va a ser más fácil que sacar una ley nueva. Hay algo que es muy importante, un cambio que se dio desde antes de la discusión por la ley. Hay una habilitación social para el tema que antes no había. Que la sociedad comprenda nuestra lucha es fundamental.”

Después de leer detenidamente los testimonios de estas mujeres, cuya valentía haría sonrojar al más aguerrido, solo se puede concluir la necesidad de la investigación, la urgencia de más estudios que corroboren lo que ya han demostrado cientos de casos médicos, que hagan abrir los ojos a los legisladores en la tiniebla de la ignorancia, para que estas madres, estas familias, puedan llevar a cabo un proyecto vital, con la mayor calidad posible. En Argentina, de momento, el estado ya ha asumido el primer ensayo clínico, que arrojará resultados durante 2019.