Nueva York completará legalizará el cannabis recreativo y completará así su descriminalización.

Nueva York se propone regularizar el cannabis recreativo

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Benito Díaz

Nueva York ultima los detalles que llevarán a la regularización del cannabis, convirtiéndose en el undécimo estado americano que permite la marihuana recreativa.

El estado número 11 de EEUU enfrenta el reto de la regularización del cannabis para uso lúdico. El Gobernador del Estado, Andrew Cuomo, ha establecido en su agenda la regularización como uno de los objetivos legislativos con los que empezará su tercer mandato. Aunque el cannabis terapéutico ya es una realidad en Nueva York, su uso está restringido a personas que sufren enfermedades de un grupo muy concreto (SIDA, Cáncer…) o a pacientes con dolencias crónicas graves.

Estas medidas vienen a complementar las ya establecidas por el alcalde de la Gran Manzana, Bill de Blasio. En 2014, instó a la policía neoyorquina a cesar las detenciones de ciudadanos sorprendidos consumiendo cannabis en espacios públicos, cambiando las detenciones (que acarreaban antecedentes penales) por amonestaciones o multas, descriminalizando así las pequeñas cantidades de cannabis para uso personal.

Historia

Nueva York mantiene una larga tensión en lo que se refiere a la planta, que incluye su prohibición total en 1927, siendo pionera en la aplicación de medidas restrictivas. En los años 40, se redacta el primer estudio en profundidad sobre el cannabis, por medio de La Guardia Committee. En él, se contradice el discurso oficial del U.S. Treasury Department's Federal Bureau of Narcotics en el cual se aseguraba que “fumar marihuana causa locura, deteriora la salud física y mental, fomenta la conducta criminal, la delincuencia juvenil y es físicamente adictiva, además de una ‘puerta de entrada’ a drogas más peligrosas”. Este informe fue redactado por la New York Academy of Medicine a instancias de una comisión nombrada por el Alcalde Fiorello La Guardia, en fuerte oposición a la 1937 Marijuana Tax Act. Fue presentado en 1944 y vituperado por el entonces Primer Comisionado del Bureau of Narcotics, Harry Jacob Anslinger, tachándolo de “poco científico”.

En 1973 se endurecen las medidas contra los consumidores, elevando las penas de cárcel hasta 25 años de prisión por la tenencia, y se equipara a la marihuana con otras sustancias, tales como la cocaína o el opio.

Tan solo cuatro años después, Nueva York despenaliza la tenencia de 25 gramos o menos de cannabis, cambiándose la detención por una multa de 100 dólares. Aunque la posesión es vista como una falta menor, en muchos casos fue utilizada para manipular las libertades civiles y a los activistas que luchaban por ellas. Según una nota del diario New York Times, entre 1997 y el año 2000, se produjeron más de 525.000 detenciones de ciudadanos por cuestiones relacionadas por la tenencia de pequeñas cantidades o el consumo en vía pública. Más del 80% de los arrestos tenían como sujeto personas afroamericanas o latinas, revelando un patrón racial que se buscó evitar con las medidas adoptadas por Bill de Blasio en 2014.

Ese mismo año, el Gobernador del Estado, Andrew Cuomo, facilita la legislación a favor de los tratamientos médicos con marihuana, permitiendo la adquisición de la misma en dispensarios autorizados.

Proyecto Legislativo

La propuesta del Gobernador Cuomo tiene muchos puntos en común con otras, tales como las aplicadas en Nevada, Oregón, Colorado y California. En su carta de introducción al documento “Una aproximación justa con la marihuana”, Cuomo explica que “la legalización puede seguir dos rutas. En una, las corporaciones se apresuran en crecer y crear un nuevo mercado, dirigido solo por un motivo: la avaricia. En otro, los neoyorkinos construyen su propia industria local de cannabis”.

Vamos a legalizar la marihuana para su consumo recreacional en adultos de una vez y para todos” afirmó el Gobernador en una charla en la New York Bar Association. Los legisladores todavía no han presentado una propuesta por escrito, pero los cambios vendrían a significar que la posesión de una onza (28 gramos aprox.) sería legal. Las flores estarían sujetas a una serie de tasas e impuestos y serían puestas a la venta en dispensarios con licencia. Seguiría siendo ilegal consumir marihuana en lugares públicos, tales como parques o cafeterías. Además, conducir bajo los efectos del cannabis sería perseguido con fuertes sanciones.

Cuomo ha evitado entrar en detalles de plazos o tasas fiscales. Sin embargo, los cálculos llevados a cabo por Scott Stringer, responsable de cuentas públicas de la ciudad, aseguran que esta industria puede generar 1.300 millones anuales, de los cuales 340 millones corresponderían al departamento de policía. Esto sin contar las aportaciones del turismo, que ya está arrojando cifras astronómicas en lugares como Oregón. Estados vecinos, tales como Nueva Jersey, ya estudian seguir los pasos de Nueva York en el caso de que los resultados se muestren favorables. Está claro que el primero en dar el paso será quién se lleve la mejor parte del pastel.