Abril nos ha dejado, pero sin duda para mí y para las personas que damos vida a Cannabis.es será el mes de las emociones.

Abril

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Hola a todos y sed bienvenidos a nuestro rinconcito, el que gracias a vosotros, se va agrandando y llenando de preciosos instantes.

Abril nos ha dejado, pero sin duda para mí y para las personas que damos vida a Cannabis.es será el mes de las emociones.

Emoción y grandes chutes de energía y positividad en nuestro primer mes de vida, gracias a los tantos mensajes que nos habéis hecho llegar. Sigamos aprendiendo y normalizando juntos la planta que tantas alegrías nos da.

Cannabis en femenino ha sido el encuentro de las emociones, por eso recordaré abril como el mes del dejarme llevar, del bailar cada día sola o acompañada a pesar de la lluvia de algunos momentos. Abril ha sido la oportunidad de conocer las historias de algunas de las personas que estáis leyendo estas líneas, en especial de vosotras, guerreras. Sigamos perdiendo el miedo a ser nosotras mismas.

Inspiración, fuerza y valentía, las palabras más repetidas en vuestros mensajes. Para describiros algunas de las sensaciones que abril ha dejado en mi persona he considerado oportuno rodearme de recuerdos de mi niñez y adolescencia para así profundizar, aún más, en esta vuelta atrás que un compañero y gran persona me ha aconsejado que hiciera (gracias Gonzalo).

Volver la vista atrás es volver a la sumisión, la palabra que define el entorno en el que crecí. Apenas tenía 12 años cuando ya en palabras me lo dijeron: el hombre es lo primero y sin él, no eres nada. Volver atrás ha sido recordar porqué: oveja negra, perdida y puta eran algunas de las perlas que llegaban a mis oídos dado mi carácter rebelde e inconformista. Afortunadamente siempre hay personas que llenan de luz un camino demasiado oscuro, personas que te dan el amor que necesitas y sin ellas saberlo, hasta que un día de mujer a mujer le abres tu alma, en gratitud…

Eugenia, es el nombre del referente femenino en mi vida. Mi tía, es una de las muchas mujeres, que en un entorno muy rural, hablaba y sigue hablando claro. Desde niña, la recuerdo como una mujer llena de voz, de decisión, de sinceridad, fuera quien fuera. Mientras mi tío emigraba como muchos gallegos más, ella se dejaba la piel cada día: hijos, casa, campo, animales… era incansable de sol a sol.

Eugenia son paseos juntas por el campo, preparar flanes caseros, escucharla cantar mientras recogía las judías de suhuerto, tardes lavando mantas en el lavadero de piedra, mientras yo le ayudaba con los pañales de tela de mi primo. Mi tía, es lumbre en la cocina de hierro y deliciosas roscas caseras en pascua, pero ante todo, Eugenia es educación, porque a pesar de todas sus tareas sacaba tiempo para enseñar a otros niños de mi aldea a leer y escribir. Su corazón es ternura, aunque por fuera aparente frialdad. Mi tía es personalidad, y hoy, desde la madurez, siento todo lo bueno que ha aportado en mi camino, junto con mi madre y mi abuela. Gracias guerreras mías, pues vuestra fuerza, valentía y sacrificio me acompañan cada día, aunque nos lo sigan poniendo difícil a las mujeres del mundo…

Abril ha sido el mes de conocer a nuevas personas, personas que hablamos el mismo lenguaje, el lenguaje del aprendizaje, música, lugares, poesía. Abril me ha dado la mejor noche de mi vida, sintiendo la absoluta libertad personal. Esa noche,a parte de comprobar que en muchas calles del barrio de Ruzafa de Valencia, huele solo a marihuana (normalizando)coincidí con una persona que mientras balbuceaba y se tambaleaba, debido a su ingesta de alcohol (droga legal, que junto con el tabaco causa millones de muertes al año) intentaba decirme que el porro era muy malo. En ese momento y al ver su lamentable estado (mujer de 53 años y de buena posición social), me sentí feliz y orgullosa de poder estar compartiendo risas e instantes de manera consciente con las personas que me acompañaban, mientras nos fumábamos una rica Somango.
Nuestros despertares seguro que fueron bien distintos, conociendo los efectos de una descomunal resaca. Apenas ingiero alcohol pues sé que no me sienta bien, a base de cagarla algunas veces. Elegí, por mí misma, consumir cannabis, y sueño con que llegue el día que mientras una madre se bebe una caña, y no pasa nada porque es normal, yo pueda consumir marihuana de la misma manera y no me cataloguen de mala madre como también me ha pasado este mes de abril.

He aprendido a darle importancia a lo que se merece, pero esta hipocresía tiene que verse reducida cuanto antes, por eso Abril también ha sido el mes de #SINOTOCAnohayvoto, campaña iniciada por un grupo de compañeros y a la que miles de personas, que defendemos una regulación responsable del cannabis, nos hemos unido. Os invito a conocerla y a participar en ella a través de las redes sociales.

Sin duda ha sido un mes intenso, en el que he sentido que todo lo vivido desde que nací ha valido la pena, las lágrimas, la incomprensión, las injusticias y abusos vividos como niña y adolescente, vale la pena. Sentir en cada poro de mi piel la emoción de saber que a pesar de la oscuridad de muchos momentos, decidí abrir mi mente y dejar atrás pensamientos y costumbres retrógradas. Poder ver la vida por mí misma, sin imposiciones. Decidí y decido quedarme con la inspiración, la fuerza y valentía de las personas que me han acompañado y me acompañan día a día. Claro que no necesito a ningún hombre a mi lado para sentir la felicidad, pero tampoco son mis enemigos, porque por suerte conozco a hombres auténticos. Lo demás son salvajes que no merecen ser catalogados ni como personas ni gente, salvajes que alimentan su ego, a través de la humillación a la mujer.

Esto no es una guerra, al menos para mí, esto es que cada uno tenga el control y el poder de su vida sin dañar a los demás.

Nos queda lo mejor y así lo iréis viendo en siguientes entregas, las cuales prometen muchas sorpresas, mientras tanto, intentad ser felices, cada uno a su manera.
Es tiempo de cambio, tiempo de personas, es tiempo de cannabis…
Un sincero abrazo.

María