El partido de Merkel abre el debate en torno a la legalización en Alemania.

El partido de Merkel baraja la legalización del cannabis

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Benito Díaz

Marian Wendt, diputado de la Unión Democrática Cristiana de Alemania (CDU), partido liderado por Angela Merkel, abrió el debate en torno a la legalización del cannabis recreativo, desvelando el interés del gobierno por, según sus propias palabras, “reconocer las realidades sociales”. En declaraciones a Redaktions Netzwerk Deutschland, el político anunciaba la posibilidad de que la marihuana pudiera legalizarse para uso personal, “por supuesto, con cultivo y distribución controlados”.

Wendt explicó que los recursos liberados en la policía y el poder judicial, serían utilizados para combatir el tráfico ilegal. Otras voces se han sumado a la del representante, como la de la nueva comisionada sobre Drogas del partido aliado de la CDU, la CSU, Daniela Ludwig:

No todo es blanco o negro, ni tampoco en el tema del cannabis. Tanto los que continúan defendiendo una dura represión como los que creen en la liberación total deben darse cuenta de que no se trata de tener razón, sino de responder a la pregunta de qué es mejor para la salud pública”.

Una actitud que rompe con la de su predecesora, Marlene Mortler, que mantenía hace tan solo un año que “el debate constante sobre la legalización se dirige hacia el camino equivocado. Se sugiere a los jóvenes que el cannabis no es una sustancia peligrosa, cuando eso no es cierto”.

La propuesta ha calado en cuestiones que otros partidos políticos llevan reivindicando ya algunos años, como es el caso del Partido Democrático Libre (FDP). Wieland Schinnenburg, representante de Políticas de Drogas y Adicciones, expuso sus sensaciones en cuanto a la propuesta, “es gratificante que la política de prohibición del cannabis llegue a su fin, a pesar de que la CDU ha luchado contra ella con vehemencia”. Por su parte, Die Linke e Izquierda 90 + los Verdes, llevan años defendiendo la legalización del Cannabis.

Situación actual del cannabis en Alemania

La ley contempla el cannabis terapéutico desde que en 1994 se comienzan a recetar medicamentos derivados. El Dronabinol y su investigación exigieron una revisión del Código de Estupefacientes, logrando establecer un precedente histórico.

En la actualidad, el cannabis solo es legal para su uso medicinal, estrictamente regulado por el gobierno federal y por el sistema de salud. Pueden acceder a estas terapias pacientes gravemente enfermos, previa consulta y receta médica, siempre que no tengan “alternativa terapéutica”.

Las plantas solo se pueden cultivar, poseer, vender, importar o exportar con un permiso expreso del Instituto Federal de Drogas y Servicios Médicos. El año pasado, el Ministerio del Interior acordó que las personas sorprendidas en posesión de 6-15 gramos (dependiendo de la región) no serían procesadas para aliviar la carga del sistema judicial, excepto en casos de “interés público”.

El consumo de narcóticos en sí mismo no es ilegal, se considera una autolesión no punible. No así el consumo en vía o edificios públicos, donde pueden ser motivo de denuncia. Aquí entra en juego la proveniencia de nuestras flores, que pueden haber sido adquiridas de forma “ilegal”, caso en el cual incurriríamos en un delito. Sin embargo, la literatura legal avisa que es posible consumir drogas sin haberlas comprado primero, lo que quiere decir que aunque nos encontremos ante una prueba de drogas positiva en carretera, esto no significa que el sujeto las haya comprado ilegalmente.

No existe un castigo de facto, sin embargo los infractores pueden ser evaluados psicológicamente para examinar su capacidad para conducir vehículos, así como sometidos a distintos test posteriores.

Contexto Social

El cannabis terapéutico se abrió al mercado alemán el pasado 2017. Durante 2018 se recibieron 95.000 recetas por casi 145.000 dosis de preparados y flores de cannabis sin elaborar, es decir, tres veces más de las que repartieron en los mismos diez meses de su 2017. En ese periodo, se registraron 27.000 recetas y 44.000 preparados.

Un informe del año 2014 del Centro Federal de Educación para la Salud afirmaba que casi el 18% de los jóvenes de 18 a 25 años en Alemania había consumido cannabis por lo menos una vez durante el año anterior, frente al 11,2% del año 2008. Un 5% de la población total decía consumir marihuana con regularidad.

Berlín acoge desde 1994 el Hamfmuseum, un lugar para la exposición de toda la historia del cannabis. La Hanfparade, una suerte de San Canuto alemán, muestra la experiencia de una zona donde el cannabis es legal por unas horas.

En 2011, comenzó a manifestarse siguiendo la Marcha Mundial de la Marihuana.

Para la población en general no existe un gran estigma en el consumo, a diferencia de nuestro país. Según una fuente nativa, “la gente fuma en todas partes todo el tiempo, dependiendo de la ciudad, por supuesto”. Esta fuente nos cuenta que su madre hace poco le preguntó a quién comprar cannabis porque ella y sus amigas quieren probar y participar del movimiento cannábico alemán.

El movimiento rupturista de la conservadora CDU podría sorprender a algunos observadores, quizá nobeles en el ámbito político. La opinión de que tan solo se trata de un movimiento que busca sorprender y dar una imagen abierta a su electorado parece ganar peso entre el escepticismo. Nada cambia en realidad, solo lo parece.