El miércoles pasado recibíamos vía Internet la noticia de un pacto sorprendente. El ABC, a eso de las 5 y media de la tarde, daba la noticia en una escueta nota que titulaba: “PSIB (el PSOE en Islas Baleares), MÉS, Podemos, Guanyem y UPyD se comprometen a regular uso del cannabis”.

Activismo, política y fotoportunismo: Islas Baleares y cannabis.

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El miércoles pasado recibíamos vía Internet la noticia de un pacto sorprendente...

El ABC, a eso de las 5 y media de la tarde, daba la noticia en una escueta nota que titulaba:
PSIB (el PSOE en Islas Baleares), MÉS, Podemos, Guanyem y UPyD se comprometen a regular uso del cannabis”.

La primera reacción fue de sorpresa. 

En la segunda reacción, de alegría, ya aproveché para felicitar públicamente a FACBaleares por el compromiso, si es que se confirmaba. Pero todo eso se fue viniendo abajo según pasaban las horas.

En el tuit que puse la felicitación, alguien contestó alertando a la gente porque algo no cuadraba.
Fue @ArtOfHemp, un profesional del ramo cannábico que realiza una parte de su labor activista en las redes sociales, como Twitter, quien respondió a mi tuit de felicitación con lo siguiente: “Un momento... aquí dice 'uso terapéutico'. ¿Qué pasa con el uso lúdico?

Saltaba así la primera gran brecha en el asunto del “pacto balear”.
Cierto: ¿qué pasaba con los usuarios lúdicos?
Contesté al tuit que dejó @ArtOfHemp con que era “letra con trampa y que había que ver en qué quedaba al final”. Y como habíamos citado en los 2 tuits a FACBaleares, imaginé que cuando leyeran, contestarían. Pero no hubo respuesta alguna.

Es muy extraño que un grupo -ya sea la FAC, la FAD, o los Amigos de los Porros de Formentera- consiga un logro real, tangible, concreto, y no salga a venderlo a los 4 vientos.
Si ese logro se da con varios partidos políticos a la vez, resultaría más extraño ese silencio.
Y si además la gente de Podemos -se niegan a afrontar el asunto del cannabis y huyen asustados cada vez que sale el tema- se pronunciasen (como parecían hacer, aunque fuera a nivel local, menor y experimental) es para que te hagan a ti una entrevista sobre cómo conseguiste obrar el milagro .

¿Qué está pasando? ¿Qué falla aquí?
Raro, raro, raro. Todo más raro que el carajo.
Pero muy comprensible cuando conoces la realidad del asunto, y no sólo el titular vendido a la gente. Que nadie se haga ilusiones.
Os explicamos el porqué.

¿Qué coños dice exactamente el “pacto sobre regulación del cannabis” en Baleares? Ahí vamos.

Lo primero que llama la atención es el título del documento firmado, que es distinto que los titulares que dan los medios (normal en la prensa no-especializada, que publica lo que les sale de la seta sin atender a la verdad). El título del “pacto” es:

COMPROMISO DE COLABORACIÓN ENTRE LA FEDERACIÓN DE ASOCIACIONES CANNÁBICAS FAC Y LOS GRUPOS POLÍTICOS PSIB-PSOE · GRUP MÈS · GUANYEM · UPYD · PODEMOS

Y la declaración inicial del documento dice lo siguiente:

Que es urgente e importante aplicar una regulación específica en el uso del cánnabis en Baleares
dentro de los márgenes competenciales de los que actualmente disponemos en nuestra comunidad autónoma.

De momento no suena mal, ¿verdad? Es lo que se busca en el movimiento cannábico: una regulación del cannabis -de una vez por todas- que permita salir al cannabis del armario de la ilegalidad, que evite sufrir a sus usuarios la represión del estado, mediante su policía, sus multas e incautaciones, sus leyes anacrónicas y sus cárceles. Seguimos leyendo.

El acuerdo de compromiso alcanzado contiene las siguientes CLÁUSULAS

¿No parece un poco raro que un acuerdo -o un compromiso- se cite como “acuerdo de compromiso”?

PRIMERA.- OBJETO DEL CONVENIO

El objetivo del presente documento de compromiso es:
- Obtener un acuerdo de mínimos en el que se establezca el consenso parlamentario
necesario para la presentación de inciativas [SIC] parlamentarias encaminadas a la regulación en
el uso responsable de cánnabis, donde primen: el reconocimiento del derecho al uso
terapéutico del cánnabis, la formación especializada en terápias [SIC] con cánnabis para atender
a las consultas sobre esta cuestión por parte de los facultativos médicos y la regulación
específica de las asociaciones y clubes sociales de cánnabis en las Islas Baleares.

Traducción automática: esto es un pacto sobre llegar a otro pacto futuro, en el que estemos de acuerdo para pactar nuevas iniciativas que plantear a nivel autonómico. También nos interesan, de forma exclusiva, los “pobres enfermitos fumetas” -no dan tan mala imagen- y dentro de ese área médico-legal que los médicos aprendan de una vez a orientar a los pacientes en cannabis. Finalizamos con mención a que existen CSCs y asociaciones en Islas Baleares que esperan una regulación de su actividad.

Ya la jodimos....
¿El objetivo de lo “ya pactado” es llegar a “más pactos” para “pactar” futuribles iniciativas?
Sí señores, de forma simplificada, así es. Iniciativas cuya existencia dependerá de la aritmética electoral, con sus movimientos de escaños y pactos.

¿La FAC ha firmado un acuerdo -ahora en plena campaña electoral- con algunos partidos cuyo contenido real no es más que “ponerse de acuerdo en el futuro para hacer cositas juntos”? Sí, básicamente.
El “pacto” entre la FAC y esos partidos es simplemente una declaración de bonitas intenciones, sin muchos visos de conseguir nada de nada en realidad. Lo tiene todo, ese “pacto”, para cogerse con pinzas largas: las que hay que usar cuando algo “huele mal”.

También es curioso notar que, en el documento, Podemos no aparece mencionado nunca como Podemos Baleares, sino con la “marca genérica” del neopartido. Este detalle no es menor porque lo más relevante de la noticia, no era que la FAC hubiera alcanzado un acuerdo con X grupos en una zona, sino que Podemos se hubiera pronunciado -al menos localmente, dado el caso- y que ese hecho podría facilitarles hacerlo a nivel nacional en breve tiempo, por simple coherencia con sus posturas locales y nacionales.

Pero también nos parecía increíblemente extraño, dado que llevamos meses en las redes, en la vida real, por correo, en papel, en fichero y por todos los medios pensables, intentando que Podemos se pronuncie sobre un tema -el cannabis- que afecta a millones de ciudadanos en el estado español. Y no hubo forma de lograrlo. Ni el valiente intento de entrevista de la Revista Cáñamo, que acabó saliendo publicada como “La NO entrevista a Podemos” (cuenta cómo existe una oposición frontal -en dicho partido- a enfrentar una política de drogas coherente y sana), tuvo la capacidad de hacer que Podemos se pronunciase, de forma clara y con alcance nacional, sobre el cannabis.

El resto de los grupos, aunque incluían a PSOE, UPyD y al neopartido Guanyem (que aquí concurre conjuntamente con Izquierda Unida) no tenían tanta fuerza como noticia, ya que sus posiciones (las que dicen tener, cara al público) son conocidas de sobra. O lo eran, porque no las mantienen sino que las reducen, para hacerse una foto en campaña olvidando representar los intereses legítimos -y no comerciales- de la mayoría de los usuarios de cannabis.

Eso es lo que ocurre en este acuerdo: tenía razón @ArtOfHemp. Se han “follado” a los usuarios no-terapéuticos (recreativos o lúdicos) de una forma simple y sencilla; ni mencionarlos en todo el texto.

¿Cómo lo verán los miembros de los CSC vinculados con la FAC el asunto, cuando se den cuenta de que “el pacto balear” ha excluido -como poco- al 90% de los usuarios de cannabis?

¿Por qué? ¿Por qué la FAC, como firmante del asunto, ha pasado de los fumetas recreativos de cannabis de esa forma y se ha escondido tras los terapéuticos?

¿Acaso la FAC es una “Federación de Enfermos Usuarios de Cannabis”?

Aunque no puedo dar respuestas por la FAC, entiendo que lo más plausible es que hablar de “enfermitos que toman cannabis por necesidad médica” o “usuarios terapéuticos” es mucho más fácil de vender a la opinión pública en época de elecciones.
¿Quién va a tirar contra los que piden una medicina para unos usos “compasivos” autorizados a los pobres enfermos? Nadie con inteligencia lo haría, so riesgo de parecer “poco humano”.

El enorme precio a pagar -por el “fotoacuerdo” alcanzado- al eliminar los/as usuarios/as que no sean terapéuticos/as, es suficiente para que el acuerdo pierda el 99% de su valor. La cosa no tiene NI PUTA GRACIA. No es que el asunto de los usuarios terapéuticos -“olvidarse” de los fumetas lúdicos- sea la única perlita del documento: hay más.
Continuamos.

Los otros dos puntos que completan el “objeto del convenio” son:
La aprobación de una normativa específica para las asociaciones y clubes sociales de cánnabis residentes en Baleares” y “El desarrollo conjunto de progamas [SIC] informativos en materia de prevención y promoción de la salud en el ámbito de las drogodependencias.”

Aludir a la normativa específica, es repetir parte de lo ya escrito. La “novedad” es que se vayan a realizar programas de prevención, de forma conjunta, en el ámbito de las drogodependencias.

En esa última frase se encuentra “otra” de las curiosidades: prevención.
Es una palabra que suena bien -de forma general- a la mayoría de oídos, pero que cuando se habla de drogas, “prevención” representa una actitud: la de no aceptar NINGÚN consumo.
De esa premisa básica se deriva todo el modelo de intervención “preventiva”, que consiste en decir que las drogas son malas y desaconsejar su uso siempre. Nada de análisis de drogas o consejos para un consumo más seguro: prevención es “DI NO A LAS DROGAS” y no hay más que hablar.

Los tres puntos siguientes del acuerdo -que lo completan- no dicen mucho, aunque deberían decirlo porque son en realidad los que deberían contar “qué piensan hacer exactamente”. El primero cuenta que el compromiso se firma con el propósito de llevar -a la cámara autonómica- iniciativas para regular el uso de cannabis. Pero en realidad no se comprometen a hacerlo, sólo se comprometen a que sea ese el “propósito”: una simple expresión de buenas voluntades en campaña electoral, again.

El segundo punto sólo dice que tienen un acuerdo de respeto mutuo y de voluntad (sí, sólo voluntad) de participar en las iniciativas que se pudieran presentar. Y el último punto, sobre la vigencia de este “pacto”, que advierte la extinción del acuerdo el 30 de abril del 2016, salvo prórroga por aceptada por todas las partes. Y ahí termina con los firmantes del “pacto” y la fecha del mismo: día 30 de abril del 2015.

¿Lo encontráis satisfactorio? ¿Una gran alegría? ¿Salvable por los pelos? ¿Qué?
No me satisface aquello que, siendo históricamente una lucha política de largo recorrido, no aporta concreciones que digan claramente “cómo se beneficiarán los fumetas de Baleares” con el cacareado acuerdo.

Parece una “foto de la FAC y una parte de los actores políticos locales” en donde los únicos que han ganado algo son los partidos: con muy poco coste y riesgo, así como limitándolo a 4 gatos dentro del asunto cannábico -al haber conseguido que la FAC cediera “haciendo desaparecer” a los usuarios no terapéuticos de cannabis- consiguen una foto pública beneficiosa y en plena campaña para venderla al electorado cuando sea necesario hacerlo.

¿Y la FAC? ¿Cómo firma semejante acuerdo? ¿Qué gana realmente?
Eso será mejor que se lo preguntéis a ellos y no queráis saber mi opinión, porque deja a ambos lados firmantes como “entes especulares” que hacen -en esencia- lo mismo. Os animo a que lo hagáis, a que le pidáis su versión del pacto a quienes lo han firmado y a que toméis buena nota de lo que os digan porque, en general, tenemos poca memoria. En el año 2009, ese parlamento autonómico, aprobó una proposición al gobierno nacional: que los médicos pudieran recetar cannabis, obviamente a sólo a pacientes (usuarios terapéuticos).

¿Hay un solo paciente en todo Baleares que tenga prescrito -casi 6 años después- cannabis para una dolencia? No tengo certeza, pero me jugaría todo lo que tengo a que no existe ni uno solo. Ningún médico te prescribirá algo que el estado no le permite: no creas que van a poner en juego su licencia por ayudarte. Y tras estos 6 años transcurridos, sabed que ni todos ellos han servido para que el estado acepte el uso medicinal del cannabis, ni a nivel nacional ni en Baleares. Aquello acabó como papel mojado: otra foto política más usando al cannabis, a pesar de ser aprobado en el parlamento autonómico.

Y si 6 años (hasta ahora) te parecen poco tiempo para lograr algo así, podemos ir al año 2001 (14 años atrás) en que el mismo parlamento aprobó una petición prácticamente igual y que el entonces ejecutivo -en manos de un señor bajito y con bigote al que no le gusta que le digan cuánto vino tiene que beber- no se molestó ni en leer. Y si hubiera sido un poco más molesta -del estilo de lo aprobado por la cámara autonómica de Navarra en el 2014- nada más llegar al gobierno estatal, en vez de ignorarla y dejarla morir, la hubieran mandado al Tribunal Constitucional. Esta corte mataría la ley en base a las competencias estatales y para recordarle, a la autonomía levantisca de turno, que en drogas sólo mandan ellos haciendo uso del cachondeo competencial de nuestro país. El estado no permitirá que ninguna autonomía le lleve la contraria en materia de droga, y es el mismo gobierno el que nombra a los jueces de ese tribunal.

Para terminar cierro con algo que, a falta de espacio, no voy a explorar ahora pero es el punto más básico -para muchos entre los que me incluyo- de un movimiento cannábico y activista, que realmente luche por los usuarios: el autocultivo como herramienta defensora ante el mercado negro.
Tampoco existe mención alguna, en la documento de la FAC, al autocultivo de los ciudadanos que usan cannabis de forma terapéutica en Baleares, y su derecho a seguir haciéndolo sin ser molestados, a pesar de citar a CSCs y asociaciones.
Nada de autocultivo. Ni hablar de ello.
Cero.

O el autocultivo de cannabis no existe en Baleares o no les quedaba espacio para mencionarlo, en dicho documento.
No quiero pensar siempre mal y encima acertar.