El boogaloo -o bugalú- es ese vibrante género musical originado mediados los 60 en el Spanish Harlem de Nueva York del que buena parte de sus creadores (músicos tan brillantes como Ray Barretto, Pete “El Conde” Rodríguez, o el sexteto de Joe Cuba) han renegado en público, mientras una nueva generación de bandas lo abrazan con fervorosa devoción.

Los Fulanos

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El boogaloo -o bugalú- es ese vibrante género musical originado mediados los 60 en el Spanish Harlem de Nueva York del que buena parte de sus creadores (músicos tan brillantes como Ray Barretto, Pete “El Conde” Rodríguez, o el sexteto de Joe Cuba) han renegado en público, mientras una nueva generación de bandas lo abrazan con fervorosa devoción. 

Desde el estudio-local de ensayo-centro de creación colectiva Nación Funk, Los Fulanos llevan una década larga reivindicándolo, en la que han dado a luz numerosos singles, Ep´s y 2 álbumes -3 si contamos el que registraron como banda de Joe Bataan-, el último de los cuales, “Live at Jamboree 27-12-2014”, plasma bien una puesta en escena arrolladora, prendada de ritmo, desenfreno y pasión.

La banda ha gozado desde sus inicios del “apadrinamiento” de Nación Funk, el colectivo creado en torno a los proyectos de la Fundación Tony Manero y que engloba iniciativas tales como Chocadelia Internacional, Achilifunk, Cardova o Nación Funk All Stars, entre otras. ¿En qué medida ha contribuido esta marca a afianzar o respaldar vuestra trayectoria?

Deliciosa Smith (DS): En todo. Nación Funk al final se ha convertido en una marca, en una corriente de pensamiento, en un referente para nuestra música. De hecho, el proyecto marcial se ha grabado en Barcelona porque es un referente. Hemos conseguido, pese a las limitaciones, un sonido y un colectivo de gente que nos hemos apropiado de un sector que estaba vacío, que era completamente huérfano: el sector de la música que nos va a nosotros, el sector de la música “Enlace Funk”. Hasta que se hizo este colectivo, no conocía a ningún colectivo que se dedicara a esto. Además, con el potencial que teníamos nosotros gracias al apadrinamiento de la Fundación Tony Manero y gracias a haber sabido gestionar el potencial de FTM, nos hicimos el estudio y se ha convertido en un referente. ¿Estamos apadrinados por Nación Funk? Sí, pero es que Nación Funk está apadrinada por FTM, que es la madre del cordero. Siberia Sound System, el estudio, es la casa de Miguelito Superstar. A veces nos estamos planteando, en los sueños húmedos que tenemos, hacer un festival Nación Funk. Imaginaros lo que sería, como las grandes giras de soul en que se metían todos en un autocar, venga a Philadelphia, Memphis…imagínate: Cáceres, Salamanca, Huelva, Pontevedra, etc.

Fulanos 2016

¿Es más o menos sencillo interpretar un tema propio a una versión de, por ejemplo, Joe Cuba, Ray Barretto, Héctor Rivera o Cheo Feliciano?

DS: Yo creo que todo el trabajo se hace con el mismo cariño y con el mismo respeto hacia la música de otros que es insuperable. Cuando me planteo hacer una versión, intento ser muy respetuoso con lo que se ha grabado, porque ya no vas a mejorar ese momento, ese feeling, ese ambiente que había. Y con tus temas te pasa lo mismo. Es un poco el síndrome de Estocolmo. Hemos tocado versiones que no nos gustaban, pero al fulanearlas, pasan a ser tuyas. Las versiones que tocamos Los Fulanos, para mí son temas fulanos. El tema original, olvidémoslo, no se puede mejorar, es imposible. Es lo que a mí me ha enamorado: ese sonido, ese momento, ese contrabajo desafinado es que mola. Ese momento no lo vamos a emular, así que vamos a fulanearlo, pero siempre desde el respeto. Con tus temas, es lo mismo: intentar plasmar en el directo lo que has grabado en el estudio, es prácticamente imposible: ni tienes el mismo nivel de adrenalina, ni la misma concentración. En este disco, “Blue Monday”, la versión de New Order, sí se ha grabado del tirón. Los demás, son recordings, la pista de percusión, la pista madre, sí que se ha hecho del tirón, luego editas, arreglas, pero el resto son edits. Es difícil hacerlo todo de un tirón porque vas a buscar la perfección. Plantear una versión es lo mismo que plantear un tema propio.

MD: Lo que tenemos muy claro desde el principio es que hemos tocado bugalú. Cuando piensa en bugalú, la gente que sabe, lo hace en un tipo de sonido, de cultura, de forma de pronunciar un idioma. Lo que tuve muy claro al principio era: no soy un latino en Nueva York en Spanish Harlem en los años sesenta, sino un tío que vive en Barcelona en 2012. No lo somos, nos vuelve locos esto, entonces si intentamos hacer temas, pillando por ejemplo el “Micaela”, le voy a cambiar dos o tres acordes, le voy a cambiar la letra. Me acuerdo las grabaciones que hacía al principio, diciendo ostias yo quiero ser…En el momento de componer el tema, lo hablamos, no tiene que sonar como lo que nos gusta, tiene que sonar como lo que sabemos hacer mejor y un poco diferente, por eso en el disco se encuentran armonías de r&b mezcladas con música latina, música twist, hay jazz, porque es el lenguaje base de todo esto, pero la pronunciación, la forma de entenderlo es variada. Pillamos algunos recursos de música latina, pero cambiándola, dejando claro que lo que tenemos que hacer es algo nuevo, algo diferente con la sola ambición de poderse subir a un escenario diciendo: vivo en 2012, tocamos una música que en principio es considerada retro, partimos de ahí, pero se pueden hacer cosas, vamos a jugar. Yo, por ejemplo, soy un loco de Ray Charles, me vulve enfermo. A la hora de componer, pienso que pasaría si cogieras este tema y le pusieras una clave encima. Esa es la base de “Why don´t we do some boogaloo”: son acordes de r&b, de góspel, de música no latina metida encima de una clave. El resultado es: hay algo. Inevitablemente eso le llama a la gente la atención de otra forma. Las armonías latinas siempre son muy barrocas, tienen muy poco blues, el bugalú tiene un poco de blues, pero la música latina es profundamente barroca desde el punto de vista armónico. Aquí hemos cambiado mucho, hemos intentado poner armonías o recursos de otros estilos, incluso de rock. En la versión de New Order, “Blue Monday”, la batería está marcando Motown, el piano está marcando mambo, la percusión menor está haciendo una pandereta a derecha, que es muy soul y la forma de cantar inevitablemente no es latina, porque vivimos en Barcelona. Esa mezcla a ver cómo funciona y en eso estuvimos jugando mucho. Hay un tema que no ha salido en el disco, pero que saldrá editado, en el que la batería está tocando “straight funk” y en el piano lo que intentamos fue un tumbado, que no deja de ser un riff y nosotros tocamos funk. Un riff es una frase que mola y que repites. Hacer eso: que el piano toque un riff de guitarra, que servirá de tumbado de todas formas y si al bombo de la batería de funk lo hacemos tumbar, entonces el bajo puede hacer salsa. Jugando con esas cosas nos hemos divertido mucho. Yo me he divertido a saco montando esas cosas. Y, además, es lo que es el bugalú: la necesidad de los latinos de vender en el mercado de soul. Ese juego entre estilos diferentes, cuaternarios, es lo que hemos hecho. Sabemos que el disco no suena a lo que la gente entiende como bugalú, aparte de algunos momentos muy especiales, y eso nos mola. Interpretar estos temas hoy lo hemos hecho por primera vez y nos hemos encontrado con sorpresas varias. La diferencia entre interpretar temas nuestros y versiones, es que estamos tocando unas cosas que no habíamos oído antes.

Fulanos Jamboree

¿Qué opináis de que los creadores del bugalú, al paso de unos años, hayan despreciado el ritmo del bugalú? Por ejemplo, Ray Barretto, que es prácticamente de los pioneros del bugalú, al cabo de diez años, le hablabas de bugalú y lo consideraba basura…

MD: Tito Puente decía “lo que más me arrepiento es de haber tocado bugalú”.

DS: Yo tengo una teoría, que es lo que les pasa a los puristas flamencólicos con la rumba: hay un desprecio porque se considera un género menor. ¿Por qué es un género menor? Puedo entender que se considere un género temporal.

Igual porque cuando hacías bugalú no sabías tocar y cuando ya sabes tocar, desprecias la música para la gente, empiezas con el virtuosismo.

DS: Yo creo que es un error, porque se pierde la esencia de todo, que es la energía y lo orgánico. A mí en la salsa purista portorriqueña, hay cosas que le hacen perder el sabor de barrio. No me puedo meter en la cabeza de Ray Barretto, pero se pierde la esencia de lo que yo entiendo por bugalú, que enseguida asocio bugalú y barrio. El concepto barrio es muy difícil de explicar, ni yo mismo sabría explicarlo, pero es: vamos ir a lo básico, vamos a dejarnos de florituras.

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