Emeterians: “Somos libres de grabar cuando y con quien queramos”

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Hace unos años el trío vocal de la banda de reggae madrileña Emeterians emprendió un camino sin retorno. Se trasladaron -e instalaron- a Reino Unido con el fin de granjearse un nombre en la escena reggae europea. Una decisión complicada, pero necesaria habida cuenta de que, con sus tres álbumes anteriores, ya habían logrado alcanzar lo máximo a lo que podían aspirar en la escena reggae española. 

Lo cierto es que el aprendizaje y la paciencia han dado sus frutos: acaban de publicar su cuarto trabajo, un disco registrado en Peckings Records -sucursal británica del histórico sello jamaicano Studio1- y publicado por VPAL Music -un subsello de la mayor editora y distribuidora de reggae a escala mundial, VP Records-. Un álbum en el que profundizan en líricas más espirituales de inspiración rasta, focalizando sus esfuerzos en perfeccionar las armonías vocales que venían trabajando desde su ópera prima.

En la actualidad, y coincidiendo con el traslado a Londres unos años atrás, habéis optado por circunscribir Emeterians el trío vocal en sustitución de lo que en principio fue una banda completa. ¿A qué se debe esta decisión? ¿Era una manera de priorizar las armonías vocales? Dado que siempre ha sido una de vuestras señas de identidad, ¿en qué medida ha cambiado la forma en que trabajáis las armonías vocales con respecto a los comienzos de la banda 10 años atrás?

El traslado a Londres fue decisivo para nuestra carrera musical. Vimos la posibilidad de abrir puertas hacia Europa, lo que no imaginamos es que abriría puertas hacia el resto del mundo. El hecho de que el trío vocal se distanciara, siempre temporalmente, de nuestra querida banda no significó, ni mucho menos, una separación, sino más bien una oportunidad para expandir nuestro aprendizaje a nivel personal y musical. La banda (Forward Ever Band) ha abierto sus puertas, y con creces, hacia otros artistas, abriendo un rango mucho más amplio dentro del mundo de reggae, avanzando tanto personalmente como en conjunto, siendo ahora una de las bandas más respetadas y profesionales de la escena reggae en España y Latino América. Nosotros tres, por nuestro lado, hemos tenido la oportunidad de vibrar con otros músicos y artistas que nos han aportado cultura, motivación y seguridad para seguir luchando por un mundo justo y en equilibrio a través de nuestras líricas y armonías. La sensación de cuando nos volvemos a juntar con la banda es una fusión de entendimiento y espiritualidad, en la que poco hay que hablar y mucho hay para compartir y disfrutar.

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VP es probablemente el sello de música jamaicana con mayor impacto a nivel mundial, provisto de un catálogo de artistas que incluye a figuras como Sizzla, Sean Paul, Etana, Jah Cure, Alborosie, Jah9, Romain Virgo, Gentleman o Alpha Blondy, entre otros. ¿Cómo surgió la propuesta de ser publicados y/o distribuidos por el sello de Clive Chin –hijo del fundador del mismo, Randy- y en qué medida se ha comprometido el sello a promocionar a Emeterians? ¿Hasta qué punto sigue resultando útil que un sello discográfico respalde la labor creativa de un músico, o puede llegar a ser prescindible como ha demostrado Fyahbwoy?

La propuesta de que VPAL, subsello de VP nos distribuyese el disco, vino de Peckings. Tuvimos una reunión con D.Williams, director general de VPAL, y, tras estudiar el contrato con mucho cuidado, acordamos la distribución de nuestro nuevo disco, “The Journey”. Desde entonces hemos recibido muchísimo “feedback” desde los cinco continentes. Damos gracias. Fyahbwoy es un gran ejemplo de cómo los sellos discográficos son prescindibles. Nosotros tenemos la suerte de contar con Peckings Records que nos ha proporcionado los “riddims” y parte de la infraestructura para grabar el nuevo disco. “The Journey” se edita bajo el sello de los hermanos Duke y Chris Peckings, pero nosotros no tenemos ningún contrato de exclusividad con el sello, como se hacía antiguamente. Somos libres de grabar cuando queramos y con quien queramos.

Aunque ya habíais iniciado el camino –“The Journey”- con anterioridad, se percibe una notable evolución hacia la espiritualidad en las últimas composiciones de Emeterians, en las que habéis abrazado los principios de la fe rasta. ¿Reflexionar en clave de espiritualidad os ha hecho más conscientes de los conflictos que la humanidad debe afrontar en los próximas años (pobreza, desigualdad, expolio de los recursos naturales, cambio global, odio e incomprensión entre semejantes…)? ¿Qué os ha hecho abrazar la fe rasta con este fervor en este periodo de vuestra vida?

Rasta es una forma de entender cómo deberíamos interactuar con la naturaleza y los recursos con que nos provee, así como con nuestros semejantes. Es una forma de vida basada en el respeto con el fin de unificar. Pero lo más importante es que conciencia a aquellos que abrazan dicha forma de vida. Sus enseñanzas son totalmente opuestas a las de Babylon. Queremos que las futuras generaciones entiendan que no se trata de quién puede prosperar hasta alcanzar lujos como mansiones, coches de lujo, relojes de oro, bolsos de 3000 euros, etc., sino de quién es capaz de construir una comunidad/nación y llevarla a la prosperidad por el bien de todo el colectivo. ¿Dónde están los verdaderos líderes?

Lleváis unos años residiendo en Londres y formando parte de una escena local en la que cada vez estáis más inmersos y en la que participáis de proyectos ajenos, amén de mantener en vigor el vuestro. ¿Se puede considerar la escena reggae en Londres como un territorio receptivo a propuestas ajenas sin que importe la procedencia, el credo o el color de piel de quien pretende integrarse en ella? ¿A qué obstáculos o reticencias iniciales habéis tenido que hacer frente para ganaros el respeto de la escena londinense?

En relación a si Londres es receptivo a propuestas ajenas, pues la respuesta es que sí. A nosotros desde el primer momento nos abrieron puertas a la escena inglesa, primero gracias a Urban Delight Crew y Cecile Reuben de Hootananny, y después gracias a Chris Peckings. Lo primero que nos impactó fue que al entender las letras, había una reciprocidad nunca antes vivida. Entre frase y frase escuchas un “yeah” o un “true”, y se abre una especie de diálogo directo y musical entre el escenario y el público. Nuestros principales obstáculos fueron el coincidir y organizarse los dos primeros años, en los que los tres trabajábamos en restaurantes, en jornada completa y acostumbrarse al tiempo de allí. Al quedarse nuestra banda en España, también hubo dificultades para tocar en formato completo, hasta que por fin pudimos traernos a la banda y trabajar también con otras “backing band”. Poco a poco empezamos a abrirnos camino, a crear una dinámica de trabajo, y ganarnos un cierto respeto en Londres.

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Uno de los proyectos –supongo- más ilusionantes de aquellos en los que os habéis implicado es el álbum “Early Ears. Music For Our Children”, una bonita iniciativa en colaboración con Cosme “Deyah” Monmeneu que pretende acercar la música jamaicana a los más jóvenes a través de una serie de temas pegadizos y animarles, con ello, a aprender, socializar y comprender la realidad. ¿Por qué no se emplea la música más a menudo para las labores pedagógicas? ¿Habíais participado con anterioridad en iniciativas similares? ¿Qué debe tener una canción para que enganche a un niño y para que el mensaje a transmitir le cale hondo?

Early Ears Music For Our Children es un proyecto infantil para la educación a través de la música. Todo empezó gracias a un centro de educación infantil en Londres en el que trabajamos Wildman, Deyah y MaryJane. Al ver la respuesta de los niños ante la canción que usaban para “tidy up” -recoger-, consideramos que la letra y ritmo no eran suficientes para motivar a los niños a recoger. Más cuando escuchamos a una niña diciendo “I don´t like tidying up”, por lo que decidimos cambiarla y hacer una nosotros mismos en la que combinamos un ritmo que cabalga por sí solo y la letra deja claro que recoger puede ser también un juego en el que todos participamos y nos divertimos. Teniendo la suerte de probar, cambiar o adaptar las canciones según la respuesta de los niños, consideramos haber obtenido un resultado completo y resultón. Canciones que ayudan a aprender los colores, días de la semana, sonidos de animales, las frutas y verduras, o las herramientas que necesitamos para construir una casa, mezclando diferentes estilos musicales desde reggae, country, rock, o incluso un toque de rap para dar una mayor diversidad y expandir el oído musical de las nuevas generaciones. Nuestro próximo paso será traducir las canciones al castellano, y, por supuesto, seguir componiendo canciones educativas. Incluimos talleres y seminarios para profesores y padres que vean en la música una forma amena y definitivamente productiva de expandir el vocabulario, coordinación, ritmo, psicomotricidad…

 Fotógrafo: Denis Cherim