Cromática Pistona representa todo un referente en el panorama madrileño del jazz manouche, aquella forma de swing pergeñado por guitarristas gitanos que proliferó en el París de los años 30 y que tuvo en los hermanos Ferret o Reinhardt a sus más notorios exponentes. En Madrid, una ciudad en la que el swing goza últimamente de una gran acogida.

Cromática Pistona: “No buscamos ser un grupo de masas"

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Toda escena musical cuenta con al menos un elemento que constituye su secreto mejor guardado. Una suerte de epítome de cada estilo musical cuya solvencia es “vox populi” para aquellas personas con las que conviven en su ámbito musical, ya sean músicos de otras bandas, espectadores de conciertos, promotores o responsables de prensa. 

Cromática Pistona representa todo un referente en el panorama madrileño del jazz manouche, aquella forma de swing pergeñado por guitarristas gitanos que proliferó en el París de los años 30 y que tuvo en los hermanos Ferret o Reinhardt a sus más notorios exponentes. En Madrid, una ciudad en la que el swing goza últimamente de una gran acogida, a Cromática Pistona le acompañan en su cometido otros proyectos en sintonía musical como Menil, Baxtaló Drom, Belleville o Madrid Manouche Family -a quienes puedes encontrarte defendiendo su propuesta a pie de calle-.

Llama la atención que, pese a que el jazz goza de una escena propia con infraestructuras acordes, no demasiadas bandas se hayan sentido tentadas a probar con el jazz manouche. ¿Cuándo os inocularon esa fiebre por el legado de Django Reinhardt y las bandas que lo siguieron como referente sonoro? ¿Cuál es el motivo por el que tan pocas bandas siguen sus pasos en comparación a otros subgéneros del jazz? ¿Hacia qué otras bandas actuales os sentís afines en términos musicales -más allá de aquellas en las que participáis como integrantes y/o colaboráis de forma más o menos regular-?

Erru (cantante): Yo no diría que lo que hace Cromática Pistona sea jazz manouche. Tenemos una canción llamada “Le roi du jazz manouche”, pero no me atrevería a decir que se trate puramente de ese estilo. Y creo que esa es una de las señas de identidad de Cromática Pistona, lo difícil que resulta clasificarlo. Hasta ahora hemos hecho las canciones que nos pedía el cuerpo, sin pensar en el estilo. Prueba de ello en “Porca Troika”, un trabajo ecléctico en el que el bolero convive con el surf. Podríamos decir que con el tiempo hemos ido tendiendo al swing-rock, pero sin pensarlo demasiado, y, desde luego, un swing en absoluto ortodoxo, más bien un swing pistonizado. En cuanto a las bandas actuales a las que nos sentimos afines, aunque recientemente hayan parado, yo tengo que destacar a Alamedadosoulna, por su vocación festiva y el buen rollo con el que te quedabas después de cada concierto. En la escena soul creo que en España ahora mismo hay bandazas como Freedonia, Anaut, Juan Zelada…

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Dani (guitarrista): Desde luego el jazz manouche no es un género mayoritario, pero en Madrid hay muy buenos músicos de este género, muchos de ellos amigos o conocidos nuestros (citaría bandas como Baxtaló Drom, Belleville o Gypsy&Dixie, entre otras). Lo que hacemos en Cromática Pistona iría más en la línea de swing revival con sonido más actual, quizás más rock, en la línea de bandas americanas (salvando las distancias) como Squirrel Nut Zippers, Royal Crown Revue o Big Bad Voodoo Daddy. Sin embargo, en Cromática mezclamos otros géneros muy fuera del swing, la banda es, sobre todo, muy ecléctica. 

Bien es cierto que, aunque tomáis como referente de partida el “jazz manouche”, lo cierto es que le habéis ido incorporando otros elementos del dixieland, swing, soul, rock´n´roll, música balcánica…incluso temas del imaginario popular como la banda sonora de “El libro de la selva”. ¿Qué posibilidades ofrece este “subgénero” del jazz para adaptarlo a los tiempos actuales? ¿Notáis que algún tipo de canción o recurso escénico suscite una mejor respuesta por parte del público que asiste a vuestras actuaciones? ¿Funcionan mejor las versiones más o menos arregladas, o las composiciones propias?

Erru: Depende del público. De primeras y para un público primerizo, entran mejor las versiones, a la mayoría de la gente le encanta saberse las letras; pero con la gente que nos  sigue hace un tiempo, yo creo que funcionan muy bien nuestros temas propios. Me atrevería a decir que tanto entre la gente que nos ve por primera vez como entre los habituales, el preferido es Kasanova. Pero lo que es seguro es que lo que a nosotros mejor nos funciona es aquello que divierte al público.

Dani: Siempre hemos tocado versiones (la banda, de hecho empezó, tocando un repertorio de “covers”). Ahora el grueso del repertorio lo forman temas originales, pero hemos dejado unas cuantas versiones que funcionan bien en directo. El público siempre agradece que toques un temazo que conoce, aunque en nuestro caso también tocamos algunos temas no muy conocidos simplemente porque nos gustan.

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Existe un contraste claro entre el título de vuestros álbumes (“Casta Brava”, “Porca Troika”) y la escasez -que no ausencia total- de letras comprometidas con asuntos de índoles social y/o político. ¿Es una decisión deliberada la de huir de un posicionamiento más “panfletario” como banda? ¿Es posible compaginar una música de cierta calidad con unas letras de alto compromiso social sin abogar por “lo evidente”?

Erru: Los títulos de los álbumes obedecen a una pretensión más lúdica que reivindicativa. Aunque es cierto que también son una manera de decir “hago música antigua, viejuna, retro… llámalo como quieras, pero vivo aquí y ahora, y aunque la vocación de Cromática Pistona es principalmente lúdico-festiva, no somos ajenos a lo que nos rodea”. En mi opinión, no es incompatible ser evidente en el posicionamiento político que tiene cada uno, con gran calidad musical. Ahí están Los Chikos del Maíz, por ejemplo. Pero, en mi opinión, hay estilos musicales que se prestan más que otros a hacer esa denuncia social más evidente, como el hip hop, la canción de autor... Tal vez podría ser interesante probar a hacer más “canción protesta-swing”, pero no se ha dado así. En cualquier caso, creo que en las canciones hay pinceladas de nuestra manera de ver el mundo, como las hay en las de Malú cuando dice “toda, aunque mi vida corra peligro”, o en la mayoría de los reggeatones.

Dani: Has expresado muy bien una preocupación o dilema que nos ronda desde hace tiempo en tu última pregunta. No ha sido una decisión deliberada, los temas salen como salen, y, como decía Erru, nosotros hemos hecho una apuesta estilística por géneros que, en principio, difícilmente se prestan al mensaje reivindicativo. Eso y que la composición es así de traicionera: lo mismo te propones escribir una letraka cagándote en el Ibex y te acaba saliendo una canción de amor, o consigues hacer el tema, pero luego no pega con el rollo de la banda y lo descartas porque te da cosica. Pero sí, ahora parece que estaría bien posicionarse de alguna forma, los tiempos piden un poco esto. En eso andamos, como dijo aquel gran estadista, “estamos trabajando en ello”. Lo que no me gustaría nada es acabar metiendo un “panfleto”, como dices, de cualquier manera, colar una letra que suene impostada; si se incluye mensaje político, tiene que tener de alguna forma una coherencia con nuestro rollo, tiene que ser de una manera “orgánica” y que nos represente como banda. Tal vez en la nueva hornada de temas que estamos preparando logremos dar con esa fórmula de swing anarco-festivo que España está esperando.

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Habéis conseguido manteneros en activo durante 8 años, publicando un par de álbumes y girando con cierta regularidad, y, pese a ello, no habéis logrado ganaros la vida de una manera digna a través de la música. ¿Qué tiene que ocurrir, tanto a nivel de mentalidad colectiva como de infraestructuras, para que una banda como la vuestra pueda permitirse ejercer la música como una profesión más? ¿Es la profesionalización un objetivo que os hayáis llegado a plantear ¿Qué metas os planteáis como banda que aún no hayáis logrado?

Dani: En mi caso, la música es ahora mismo mi principal fuente de ingresos y lo considero mi profesión. Para que dé dinero he tenido que diversificar: toco en varias bandas con un enfoque profesional y tengo un jaleo tremendo de fechas y proyectos que gestiono mediante un sistema secreto recientemente revelado, la “agenda del móvil”. Entendiendo el sentido de tu pregunta, diría que la música que hace Cromática Pistona difícilmente puede ser masiva en España (fuera no te sabría decir), así que no parece probable que demos algún tipo de pelotazo que nos lleve a ganar dinero en serio con la banda. ¿Las razones? No somos una banda cuyas canciones puedas memorizar y corear nada más escucharlas, ni te vamos a poner a diez mil personas a botar durante hora y media, ni tampoco vamos a enganchar a los más frikis de tal estilo musical, porque al tema siguiente ya hemos cambiado de género para no aburrirnos de hacer todo el tiempo lo mismo. En fin, que tampoco lo ponemos fácil. Nunca hemos buscado ser un grupo de masas, así que ni nos vamos a quejar, ni vamos a dar un giro “comercial” de repente: este es un proyecto que siempre tuvo más que ver con hacer la música molona que nos diera la gana, al margen de otras cuestiones. Lo escribimos en la contraportada del último disco y nos referíamos también a esto: “otra música es posible”.  

Erru: Coincido completamente con Dani. En mi caso, yo sigo como profesora de euskera entre semana, un trabajo que no sólo me encanta, sino que me da la tranquilidad de cantar sólo lo que me gusta, como me gusta y con quien me gusta. Eso sí, parece que soy facilona, porque últimamente no paro de cantar. 

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