Aceptando las limitaciones que conllevan las etiquetas en la música -“nos cuesta pensar de esa forma”, reconocen-, habrá a quien le resulte útil referirse a Big Menu como una banda barcelonesa de rap conformada por tres músicos que no restringe sus miras a la endogamia propia de ciertos raperos, y que, por coherencia, tiende puentes hacia géneros afines como el funk o el jazz.

Big Menu: "No entendemos de fronteras en la música"

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Aceptando las limitaciones que conllevan las etiquetas en la música -“nos cuesta pensar de esa forma”, reconocen-, habrá a quien le resulte útil referirse a Big Menu como una banda barcelonesa de rap conformada por tres músicos que no restringe sus miras a la endogamia propia de ciertos raperos, y que, por coherencia, tiende puentes hacia géneros afines como el funk o el jazz.

Un hecho es incuestionable: una nueva generación de jóvenes músicos está aterrizando en el panorama musical y está plenamente capacitada para disputar la hegemonía de quienes les precedieron en el tiempo. De esa generación, Big Menu es un exponente del rap que prefiere construir y sumar en lugar de competir y excluir. 

Dos de vuestros Ep´s, “Cypher” y “Reunión”, fueron registrados en un solo día y en una sola toma, lo que habla sobre vuestra preferencia por la espontaneidad y por una apuesta clara por evitar la sobreproducción que caracteriza muchas de las grabaciones actuales. ¿A qué se debió la precocidad de esta grabación? ¿Pensáis que realizar excesivas tomas de cada tema le puede hacer perder encanto a las canciones? ¿Repetiréis la experiencia de cara a futuras grabaciones? 

En ese momento quisimos colaborar con MC’s que teníamos cerca y que seguíamos de hace tiempo. Conseguimos reunirlos a todos en laNau y allí pudimos compartir nuestra música con ellos y grabarlo todo. Al no haber ensayos previos a la grabación, ni ellos ni nosotros sabíamos lo que iba a pasar, simplemente tocábamos el beat, ellos lo escuchaban, rapeaban unos versos y ya estábamos grabando. La verdad que cada vez que lo escuchamos nos sorprende que saliera todo tan redondo, como por ejemplo el tema de “Coge las llaves” con Niño Maldito, que básicamente era la primera vez que lo tocábamos juntos. Siempre que entras en el estudio, se intenta sacar la toma más fresca y todo eso que se dice, pero no siempre pasa. En este caso tuvimos mucha suerte. Durante este tiempo ha cambiado bastante nuestra forma de trabajar y nuestro sonido. Por lo tanto, ahora mismo no creemos que grabemos nada parecido, aunque como bien sabe David Cardenal de Little Red Corvette y la gente que nos conoce, siempre andamos liados con proyectos nuevos y nunca se sabe muy bien por dónde vamos a salir. 

Tanto las grabaciones como -especialmente- vuestras contadas apariciones en directo se han tornado en fiestas muy participativas en las que son numerosos los raperos e instrumentistas que van apareciendo sobre el escenario, resultando en eventos muy dinámicos. ¿Adaptáis el repertorio de directo en función de quienes sean los colaboradores? ¿Por qué os prodigáis tan poco en directo cuando las veces que lo habéis hecho se han saldado por éxitos? ¿No existe un circuito para una banda como la vuestra? 

Siempre nos adaptamos en función de los colaboradores con los que tocamos, lo que implica muchas horas de ensayo y trabajo para entender el estilo de cada uno, los ritmos, los tempos, las letras, y todo lo demás. Hasta ahora hemos acompañando a un montón de MC’s muy distintos, además de haber tocado a trío por cuenta propia. Nos pasa a menudo que el público no entiende o no sabe lo que hacemos; y pese a que llevamos tiempo en esto, todavía no existe un circuito propiamente dicho, quizás por la particularidad del proyecto. Pero poco a poco vamos abriéndonos camino. Keep on Keepin’ On. 

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Vemos como últimamente ha surgido una variante del rap más transversal, más emparentado con valores como el consumismo o el hedonismo y menos comprometido desde un punto de vista social, como el trap. ¿Os sentís identificados con esta forma de hacer y transmitir o preferís expresar de otro modo? ¿No existe un cierto clasismo por parte de los veteranos del rap en su desprecio hacia las nuevas formas del género? 

Los cambios son naturales y necesarios en la vida en general, si no todo sería igual y se repetiría sin fin. Solo tienes que echarle un vistazo a la historia para darte cuenta: el rock y el punk, el funk y el disco, y un largo etc. Estos cambios traen consigo discrepancias, debates y movimiento entre los diferentes públicos de cada música. Nosotros estamos contentos de que haya venido gente nueva a romper a su manera con lo anterior, y gracias a esto se vayan abriendo horizontes. Esto no quiere decir que no esté saliendo mucha mierda, pero es que si miras hacia atrás, ya sea r&b, rap o soul, también existía mucha mierda. Si no tienes miedo a nada y mantienes tu coco abierto, mucho mejor. Por cierto, para el que no haya tenido la suerte de escucharlos aún: “Werther” de Niño Maldito y “Psychedelic Heavy Shit” de Killtime. Dos discazos. 

Aunque los tiempos están cambiando y artistas como Kase.O o Nach, entre muchos otros, defienden su propuesta acompañados por una banda en lugar de por un dj, lo habitual en el rap es prescindir de ella por una cuestión de pragmatismo. ¿Por qué se apuesta tan poco por las bandas en el rap? 

El formato clásico en el rap siempre ha sido el del MC+Dj. A nosotros es un formato que nos ha gustado desde siempre y lo respetamos al máximo. Entendemos también los matices y diferencias que hay entre un show con Dj y otro con banda; hay cosas que un dj puede hacer y una banda no, y viceversa. Del mismo modo, podemos entender por qué todavía las bandas no tienen tanta acogida dentro del rap. A nuestro parecer, en España no ha habido todavía bandas instrumentales que suenen a rap. Existen bandas de jazz, bandas de rock, o bandas que se forman con tal de acompañar a un artista determinado y luego a otra cosa. Nosotros somos una banda que se formó desde el amor a la música afronorteamericana, no para ganar pasta, cubrir un evento o gustarle a la vecina de arriba. Hemos trabajado y seguimos trabajando juntos cada día para sonar a eso que tanto nos gusta. 

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¿Qué diferencias habéis notado, en cuanto a respuesta del público, calidad del sonido, receptividad…, entre los directos de una banda y aquellos que se basan en un dj? ¿Existe demanda para este tipo de propuestas? 

Las diferencias que hemos podido notar son gracias a lo que recibimos por parte del público y de los MC’s con los que colaboramos. Siempre tenemos buena respuesta por parte del público y de los colaboradores. Algunos dicen que está más vivo, que es más dinámico o que es más fresco, pero también percibimos que existe un público e incluso artistas que no terminan de entender qué carajo pasa en el escenario. Dentro del rap a veces existe cierta estrechez de miras. No se contempla el rap como otra rama más de la música afronorteamericana, y muchas veces se separa tanto de las músicas de donde ha bebido que pierde el sentido por completo. Por otro lado, la calidad del sonido es algo que siempre nos preocupa de cara a nuestros conciertos y nuestras grabaciones. Por eso cuidamos mucho cómo queremos sonar, para llegarle a la gente y que digan: “coño, ¡cómo suena esta mierda!” 

Vivimos en un país en el que cada género musical tiene un público perfectamente acotado. Así el rap y el reggae lo copa una audiencia veinteañera, mientras el soul y el funk está bajo el dominio de los treintañeros y cuarentañeros, y el jazz queda relegado para aquellos que superan la cincuentena, tienen un cierto poder adquisitivo y prefieren disfrutar de la música cómodamente aposentados. ¿Veis posible vencer este prejuicio generalizado? ¿Aspiráis a que vuestra música trascienda la frontera de edad u os conformáis con satisfacer al público más joven? 

A nosotros nos cuesta pensar de esa forma. Los tres somos músicos profesionales que tocamos en distintos proyectos que abarcan músicas muy distintas (jazz, rock, folk, soul, pop y música electrónica), por lo que no entendemos de fronteras cuando se trata de música. De hecho, a veces es complicado definir qué es cada cosa y no solemos llevarnos muy bien con las etiquetas. No sabemos si nuestro proyecto ayudará a transformar esos esquemas que el público general tiene en la cabeza respecto a la música. Que cada uno escuche lo que le haga sentir bien en su momento. Lo que sí hemos notado es que a menudo gente que no es muy fan del rap viene a vernos, así como gente que le gusta el jazz o el funk, siente curiosidad por lo que hacemos, o amantes de la música en general, nos echan un vistazo. Por ahora solo aspiramos a que lo que hagamos esté bien hecho, y que llegue a la gente, da igual la edad y de dónde venga. 

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Vuestra dinámica como banda, aparte de la creación de canciones -y no solo bases-, se encuentra enfocada a sumar, a incorporar a aquellos cantantes y músicos de vuestra generación hacia los que sentís una cierta afinidad (Escandaloso Expósito, Hartosopash, KCMG, Niño Maldito, Piel Roja…) en lugar de implicaros en el enfrentamiento y la lucha de egos -“beef”- tan habituales en el rap. ¿Consideráis que es preferible sumar para construir en lugar de dividir para imponerse? ¿Por qué se estila tan poco esta actitud propositiva y sinérgica en el rap actual? 

El “beef” siempre nos ha parecido entretenido, pero nosotros somos más de sumar. 

Fotos:E. Fabri, B. Vicente, Sofía y Javier Estévez