Entrevista a la fundadora del colectivo de madres coraje chileno, Mamá Cultiva, Paulina Boadilla: cannabis, empoderamiento y autocultivo.

Entrevista a la fundadora de Mamá Cultiva: cannabis, empoderamiento y autocultivo.

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Paulina Boadilla, fundadora de Mamá Cultiva.

 

En medio de una serie de temblores interminables que azotan Chile desde hace varios días, Paulina Boadilla se sentó a conversar con Cannabis.es y, sorteando los fallos técnicos, compartío con nosotros su historia, su opinión experta y su gran corazón. Mamá Cultiva es una fundación sin ánimo de lucro que agrupa madres de niños con epilepsia refractaria, cáncer y otras patologías y promueven el uso de resina de cannabis.

Las madres coraje de la Fundación empezaron en el 2012 en Chile y desde entonces no han parado de crecer, actualmente funcionan en Brasil, Ecuador, Perú, Argentina y Paraguay. Ellas han sido la cara más visible de esta lucha, madres guerreras que han decidido cambiar el mundo desde la sororidad y Paulina es el mejor ejemplo.

Los comienzos

¿Cómo cambió vuestra vida cuando tu hija empezó a tomar cannabis?

A la semana vimos los cambios, Javiera se agredía y nos agredía, era una vida bastante dura, la habían diagnosticado erróneamente con autismo severo y en una semana empezaron a bajar sus crisis. Así que para comprar el aceite tuve que internarme en las zonas donde se movía el tráfico, con el miedo que esto provoca. Nosotros nunca tuvimos conección con traficantes, ni nada que ver con cannabis.

Todo esto fue complejo porque mi marido era prohibicionista, él tenía otra mirada hacia las drogas y no fue fácil nuestro salto a esta aventura, pero fue lo mejor. Javiera de repente no tenia uñas, sangraban sus manos y para los médicos esto era lo más normal, pasamos por una larga lista de médicos y para todos era de esperar porque con la cantidad de medicamentos que tomaba. Ahora Javiera va a un colegio normal y tiene una vida increíble. Es una niña completamente feliz y nada que ver con los pronósticos que nos habían dado. Y mi historia es la misma que la de todas la mamás.

¿Cómo surgió Mamá Cultiva?

Un grupo de madres que estábamos en la misma situación, una desesperación constante, usábamos uno y otro medicamento y no encontrábamos alivio. Somos madres con hijos de distintas edades y patologías pero todas con un factor común la epilepsia refractaria, que no responde a los tratamientos tradicionales, tratamientos de varios fármacos y con las dosis máximas que provocaban muchos daños en nuestros hijos, los dejaban cada día más dopados y sin un alivio a sus crisis ni a su condición de vida.

Imaginen el cambio que tuvo mi hija en solo una semana, yo quería gritarle al mundo que usarán cannabis, y hablo de cinco años atrás cuando aquí la prohibición estaba absolutamente instalada, pero yo no tuve miedo salí, di la cara y dije que había un alivio para las madres. A mi me daba igual que me llevarán detenida, ser apuntada con el dedo, yo tenía una necesidad de contarles a todas las madres, no solo las chilenas, a las de todas partes que había una posibilidad, un mañana mejor.

¿Explícanos vuestra relación con el Instituto Daya?

Somos fundaciones hermanas, nacimos juntas y trabajamos por nuevas politicas de drogas en nuestro país, hemos estado en las diferentes mesas de trabajo de los distintos ministerios. Nosotras nos conocemos desde antes que existiera ninguna de las dos fundaciones, entonces no había nombres éramos Ana Maria y yo queriendo ayudar a todo el que pudiéramos. Ahora ellos están enfocados en los estudios clínicos y nosotras vamos más por el lado humanitario, por rescatar a las madres de todo ese sufrimiento, darles esa primera acogida. Luego vamos derivando, vamos enseñando este camino porque en Chile cada madre tiene que cultivar para obtener su propia medicina.

El Instituto Daya y Mamá Cultiva estamos siempre colaborando, de hecho hoy se lanza Mamá Cultiva Paraguay y el lanzamiento se va a hacer desde Daya. También hemos hecho talleres en su sede, si bien es hora de tener nuestra propia casa porque ellos están algo colapsados.

La lucha

¿Cúal es el marco legal del cannabis en Chile actualmente y qué implica la nueva ley del 2015?

Nosotros tenemos la Ley 20000 que en tres artículos protege al usuario de cannabis y a los autocultivadores, lo que pasa es que los policías no respetan la ley y actúan bajo su criterio. La Ley persigue el tráfico no el consumo personal y próximo en el tiempo, eso a los policías todavía no les queda claro. Estamos modificando la Ley para que no vulneren nuestros derechos y no quedemos a criterio si no que quede por norma y por decreto. Pero esto va a ser difícil, esa discusión empezó en el 2015 se aprobó por la Comisión de Salud y ahí estamos todavía no han cambiado ni una coma respecto a la actual ley. Nosotros ahora estamos haciendo respetar la ley que ya tenemos, cuando se llevan a alguien detenido salimos por todos los medios a reclamar que la policía nos ha robado nuestra medicina y han dejado a un paciente sufriendo. Los bombardeamos a todos los diputados con correos y así cada vez hay menos vulneración de derechos pero aún estamos cojos.

¿Es frecuente que detengan gente en Chile?

Cada día son menos pero todos los días hay una detención en algún lugar de Chile, persiguen cultivadores de todo tipo, pero nuestra agrupación no ha tenido ninguna en los últimos meses.

La principal crítica al proyecto de ley aprobado por la Comisión de Salud, es que seis plantas para autocultivo son excesivas, tú que conoces muchos casos ¿te parece un número razonable?.

Son muy pocas, no todas las familias tienen la experiencia de un cultivador, la mayoría al empezar sacan de 10 a 20 gramos por planta, incluso menos si son autoflorecientes. Yo cultivo 20 plantas porque me abastezco para todo el año. Nosotros habíamos pedido diez y lo último que el gobierno dijo fue dos y eso es un chiste, eso a nosotros no nos sirve de nada. La modificación que se está haciendo es peor, lo mejor que se quede como está y lo importante es que los fiscales cambien su pensamiento y se instruyan en cuanto a las leyes, porque aquí cada uno hace lo que quiere.

¿Cúal ha sido el obstáculo más grande en vuestra lucha?

La primera dificultad fue la comunidad médica que nos trataban como si fuéramos unas madres desesperadas que buscan cualquier cosa sin criterio, decían que esto no le hacía ningún bien a los niños, que iban a estar peor cognitivamente. En realidad nuestros hijos despertaron con el cannabis, todo lo contrario a sus diagnósticos. Pero en general la respuesta que hemos tenido ha sido positiva, tenemos un apoyo increíble, acá más de un 70% de la población está de acuerdo con la legalización del cannabis medicinal.

Actualmente se están aprobando muchas leyes que obligan a tener receta médica, ¿cúal es vuestra opinión sobre esto y qué tan fácil es conseguir una receta para cannabis en Chile?.

Nosotros no trabajamos con recetas porque cada familia cultiva, en Argentina por ejemplo tienen que estar con una prescripción médica y pedir primero el aceite importado, algo que solamente pueden pagar ciertas personas. En Daya sí hay médicos que acompañan a las familias pero con aceites artesanales. Nosotros no le dimos cabida a la importación porque eso segrega a gran parte de la población. En Chile la salud es pésima no te cubre nada, el sistema público está casi quebrado y las ISAPRE no cubren la epilepsia refractaria, nosotros buscamos garantizar el acceso a todas las familias y la única forma es el autocultivo. La realidad en Chile no es como en otros países que primero está la importación y luego todo lo demás, nosotros empezamos desde el autocultivo y eso no se tranza.

La voz de la sabiduría: advertencias

Teniendo en cuenta la ley Argentina de cannabis medicinal, la de Ciudadanos en España o el Decreto Colombiano ¿Explicale a la gente las consecuencias de dejar el cannabis medicinal en manos de las farmacéuticas?

Eso es un gran error, la gran industria farmacéutica solamente usa el aceite de cannabis que es el CBD y a la mayoría de nuestros niños esto no les sirve, en los estudios que se han hecho el 60% de estos medicamentos no dieron resultado o tuvieron efectos colaterales. Obvio, porque esto es algo químico no natural. Además nosotros nos hemos dado cuenta que necesitamos la planta completa y no los componentes aislados, tras años de estar usando cannabis sabemos que para la mayoría de los niños con espasticidad el CBD provoca más espasticidad y esto nos lo ha enseñado la experiencia.

En Chile hay más de ocho mil familias cultivando para diferentes patologías y no solamente buscamos el CBD buscamos la planta completa, la gran industria nos quiere mantener bajo su yugo y sigue usando el pánico y causando terror entre las familias por el componente psicoactivo o THC pero yo las invito a investigar el THC porque también es fundamental para una serie de patologías. Por eso no podemos dejar el autocultivo de lado cuando llegue la gran industria. A Chile llegó el Sativex, que supuestamente se hace con la planta completa y cuesta un millón de pesos, en Chile solamente el 1% puede pagar un tratamiento así ¿y el otro 99% qué hace? ¿se queda sufriendo, esperando que alguien se compadezca y le done algo de cannabis? Y sin olvidar a la gran industria del cannabis que va diciendo que para la epilepsia solamente funciona el CBD, yo he estado en varios foros en distintos países donde mienten descaradamente.

Muchas familias acceden a esto para marcar precedentes, piensan que probablemente así será más fácil aprobar otras cosas en un futuro pero se equivocan hay que entrar con la planta completa y no permitir que hagan lo que quieran con el CBD. Nosotros instalamos el autocultivo tras una lucha de cinco años y eso es lo que vamos a seguir haciendo porque esa es la forma de democratizar el acceso, si dejamos que las grandes industrias se queden con todo va a pasar lo mismo que con los medicamentos, volverán a enfermar nuestros hijos, volverán a esclavizarnos porque ese es su modelo de negocio, buscar efectos colaterales para que que tengas que comprar otro medicamento que alivie los efectos que te dio el primero.

Nos comentaste que estuviste por España hace poco, cuéntanos tu experiencia y cómo viste el panorama español del cannabis medicinal.

Estuvimos en el lanzamiento del Observatorio de Cannabis Medicinal en Madrid, justo hoy vi que van a hacer un taller de extracción de autocultivo y sinceramente me dejo muy feliz que vayan por esa línea porque al ser mayoría biólogos, químicos e investigadores yo pensé que iban a ir por el lado de las farmacéuticas pero estoy muy feliz por lo que va a pasar, creo que es el 16 de mayo, que van a hacer su primer taller y eso demuestra que realmente están comprometidos con la ciudadanía.

Estuvimos también con familias de Dosemociones, agrupación de Carola Pérez y nos dimos cuenta que la mayoría prefiere que las farmacéuticas produzcan por ellos, pero había un pequeño grupo que decía yo si quiero cultivar porque estoy cansado de las farmacéuticas y quiero que mi hijo se recupere del todo. Así que me sorprende gratamente que les estén dando una opción a esas personas.

Creo que el Observatorio es muy buen proyecto y España tienen que potenciar sus investigadores, nosotras empezamos sin médicos, sin investigadores, sin universidades y en España tienen a los mayores referentes en el tema como Cristina Sánchez o Manuel Guzmán y hay que aprovechar ese conocimiento, sus ganas de trabajar y toda esa experiencia, creo que se tiene que dar a conocer el Observatorio porque es fundamental que la ciudadanía sepa que existe otra alternativa y que hay gente que está peleando por ellos.

Hay que ser muy valiente para mirar una enfermedad a los ojos y decirle no me vas a ganar pero es aún más admirable que al encontrar la cura en una sustancia ilícita tu decisión sea cambiar el mundo, dedicarte a compartir ese camino con todos los que te escuchen, llegar a todas las clases sociales y dar voz a miles de familias que antes eran invisibles. Paulina es la clase de persona que se despide agradeciéndonos porque este tipo de entrevistas le reafirman que va por el camino correcto. Como toda superheroína es humilde por encima de todo.