Fernanda de la Figuera narra su trayectoria como activista y cultivadora feminista. Está pendiente de juicio por su cultivo compartido.

Conoce a nuestra veterana activista enjuiciada, la feminista cannábica Fernanda de la Figuera

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Benito Díaz

Fernanda de la Figuera nació en Madrid en la década de 1940. Declarada feminista y libertaria, su larga carrera como activista la sitúa como una figura clave para comprender el movimiento cannábico en nuestro país. En la actualidad, Fernanda, también conocida como la “Abuela de la marihuana”, enfrenta una serie de cargos para los cuales la Fiscalía exige su ingreso en prisión durante cuatro años. Desde Cannabis.es hemos querido conocer de primera mano la versión de esta mítica luchadora por la libertad.

Fernanda consume cannabis desde los años 60. Antes, nos cuenta, la había probado. Alguna calada a cigarrillos de hachís y marihuana, pero cercano el año 67 o 68 empezó a consumir regularmente. “Era una niña rebelde: había que luchar, cambiar la España de Franco. Estudié periodismo y ejercía como reportera. Me solían mandar a cubrir los conciertos de una sala fabulosa, una cueva llamada Whisky Jazz, en la calle Marqués de Villamagna. Allí los músicos se metían unos trujas fantásticos”, narra Fernanda.

Casi desde que empecé a consumir, comencé en el activismo cannábico”. Años después, Fernanda se traslada a Málaga, donde establece su hogar y su cultivo. En el año 1993, tras recibir la visita de unos compañeros de la Asociación Ramón Santos de Estudios sobre el Cannabis (ARSEC) y comprender el funcionamiento de las Asociaciones Cannábicas, Fernanda decide formar la asociación ARSEC-A (ARSEC-Andalucía). “Me pareció una maravilla lo que habían conseguido los catalanes. Cultivo colectivo, movimiento de protesta, eran cosas que no existían y pensé que quería hacer lo mismo que esta gente”, expresa.

En el año 1995, un Guardia Civil registra la pequeña huerta de Fernanda, incautándose de la marihuana plantada, junto a tomates y maíz. A la finalización del juicio, la sentencia, que reconoce el valor terapéutico de sus cultivos, exculpa y absuelve a Fernanda de la Figuera, incluyendo un permiso legal para cultivar cannabis en su propiedad que la convierte de facto en la primera cultivadora autorizada de nuestro país. “Les dije que era socia de la ARSEC, una activista. No me dedicaba, ni me he dedicado nunca a la venta, he tenido un buen trabajo en el mercado inmobiliario”.

En 1998, Fernanda organiza la primera “fiesta cannábica”, bajo el título de La Bella Flor, en un centro social de Córdoba. Acudieron más de 300 personas y se celebraron charlas con médicos, abogados, activistas… “Era como la Spannabis solo que en privado. Sin publicidad ni ventas, lo llevábamos entre amigos”. Una reunión que le aúpa a un puesto de reconocimiento dentro de los círculos cannábicos, siendo ya presidenta honoraria de ARSECA. Más tarde, en 2002, cofundaría en el Partido Cannábico Valenciano y la Federación de Asociaciones Cannábicas. En 2008, encabeza la lista de Representación Cannábica Navarra.

En 2010 funda la asociación Marías x María, un lugar de profunda inspiración feminista destinado a mujeres con problemas, pues, según Fernanda, tienen muchos más problemas para encontrar cannabis que los hombres. “Un hombre sale a la calle y enseguida encuentra un dealer, pero las mujeres lo tienen más complicado. Les enseño a cultivar, a aprovechar las bondades de la planta para sus problemas femeninos, como los dolores menstruales, molestias del embarazo… Es una medicina natural, se usaba para lo mismo hace 5.000 años, no vamos a descubrir nada nuevo”.

En 2014, la policía entra de nuevo en su casa para incautar la marihuana destinada a MXM. Requisados 10 kilos de cannabis, es requerida por la justicia y acude a los Juzgados de Málaga, donde, debido a la presentación de fotocopias en lugar de los documentos originales y la ausencia del testimonio de dos Guardias Civiles, el juicio se ve aplazado hasta el día 30 de octubre.

Si tengo 10 socias, necesitaré 10 plantas. Si tengo 100 socias, necesitaré 100 plantas para abastecernos durante todo un año. No hay mala voluntad, cubrimos necesidades. A veces, algunas plantas no salen y otras salen muy grandes. En ningún momento hemos tenido intención de venta. Se habría podido hacer de otra manera, pero pensamos que ésta era la mejor”, explica Fernanda, añadiendo que guarda la esperanza de que se haga justicia y se le permita seguir cultivando.

La marihuana es como el pan o el tabaco, un producto necesario y no reemplazable. Si no fuera por los americanos, que, por motivos espúreos como son la especulación en el mercado del Nylon, determinaron que el cáñamo era ilegal, se hubieran evitado doctrinas prohibicionistas en todo el mundo”, expone. Hablamos de la situación de la marihuana en España y Fernanda nos aclara que todo está en la mano de los políticos: “Se deben reconocer los derechos de los consumidores, de los autocultivadores y de los consumidores terapéuticos, sin dar carta blanca a las grandes empresas. La legalización debería llegar en el corto plazo”, asegura. PSOE y Podemos deberían hacer algo, promover una ley que regule el autocultivo”.

Prefiero que mi hija fume marihuana que tabaco. El tabaco me destrozó los pulmones y ahora tengo un montón de problemas por esa causa. A las mujeres jóvenes, les diría que el tabaco mata; la marihuana da la vida. Te quita los dolores, la angustia, el estrés. Conozco a mucha gente que le funciona; si a ti te va bien, adelante. Solo tú sabes lo qué te va bien”.

Fernanda de la Figuera se plantea retirarse la escena pública, siendo ésta una de sus últimas entrevistas. En declaraciones a este medio, explica su delicado estado de salud y su intención de vender su propiedad en Alhaurín El Grande a cualquier interesadx que quiera ponerse en contacto con ella.