Una sencilla receta con variantes para todos los gustos.

Cheesecake Deimos de kiwi con crocante de semillas de cáñamo

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Una sencilla receta con variantes para todos los gustos. 

Aunque todos creemos que la receta del original cheesecake es norteamericana, lo cierto es que los primeros indicios de la existencia de esta receta provienen de la Antigua Grecia y, en concreto, de la Isla de Samos, unos 4000 años antes de cristo. No deja de ser curioso que este alimento estuviera incluido en la dieta de los atletas olímpicos al considerarse una gran fuente de energía a partir del año 776 a.c. 

Fueron los romanos quienes introdujeron el horneado de la base utilizando ladrillos calientes, extendiéndose al resto de Europa con la expansión del Imperio Romano. De ahí pasó a América con los primeros colonos.

En la actualidad

El boom del cheesecake no llegaría hasta el siglo XX, en concreto en New York, dónde las cafeterías competían por ofrecer un cheesecake propio, una receta única que cautivase a los clientes.
En Europa cada país recogió la receta y la varió a su gusto por lo que en la actualidad nos encontramos tartas de queso o cheesecakes hechos con diferentes quesos y bases.
La forma más común es con un recubrimiento de fruta aunque el chocolate es el otro gran protagonista. En cuanto al horneado existen las dos versiones, depende si queremos que nos quede más crujiente la base o más esponjosa, en tal caso podremos sustituir la galleta con un bizcocho como hacen los polacos, allí esta popular receta recibe el nombre de sernik.

cheesecake deimos ingredientes

Base:
1 paquete de galletas tipo campurrianas o maría, según queramos el grosor y textura de la base.
100 gr. mantequilla cannábica (temperatura ambiente). En toda nuestras recetas recordamos que una buena cantidad para ver cómo nos sienta la marihuana ingerida partamos de 0,5 gr. por persona.
2 cucharadas soperas de azúcar
2 cucharadas soperas de semillas de cáñamo
Papel de hornear

Para el pastel de queso
70 gr. de nata líquida
1 vaso mediano de leche entera
250 gr. de queso en crema
1 cucharadita de esencia de vainilla
10 láminas de gelatina

Cobertura de fruta
Aunque en nuestra receta hemos preferido utilizar una cobertura de fruta fresca, dejamos aquí estos sencillos pasos para hacer una deliciosa mermelada de kiwi.
Un vaso de agua
2 kiwis pelados y picados
2 cucharadas soperas de azúcar
2 láminas de gelatina

Realización
Mezclar la galleta bien molida (puedes utilizar la batidora o un mortero) con la mantequilla, el azúcar y las semillas de cáñamo y formar un pasta que a continuación colocaremos en los moldes que pondremos sobre papel de hornear, aplastando la pasta para que quede más consistente. En nuestro caso, hemos preferido hornear un poco la masa así que la pondremos en el horno precalentado a 150º durante unos minutos (unos 5-7 minutos, dependiendo del tipo de horno) hasta que veamos que se oscurece su color. Reservamos y dejamos enfriar.

cheesecake deimos base

Para hacer la crema de queso es necesario batir la crema de queso y el azúcar hasta que esté suave y esponjosa. Ponemos las láminas de gelatina en agua para ablandarlas (en España se utiliza más la cuajada). Añadimos la leche, la nata, la gelatina y la esencia de vainilla y seguimos batiendo hasta que quede suave y esponjoso. En este punto te preguntarás cómo es que nuestra crema de queso es verde. Pues bien, podemos usar un colorante alimentario que encontraremos con facilidad en numerosos establecimientos o utilizar uno natural que puedes comprar en una herboristería y que se llama espirulina. Aparte de sus propiedades alimenticias (se utiliza como complemento a la dieta), esta cianobacteria sirve para colorear nuestras comidas. Eso sí, ten cuidado porque si quieres conseguir un color fuerte tendrás y echarle bastante y puede llegar a cambiar el sabor de nuestro querido pastel de queso.
Con este espeso líquido, rellenamos los moldes con la base de galleta en el fondo y los dejamos enfriar en la nevera durante 2 ó 3 horas.

cheesecake deimos cheese

La cobertura
Esta sencilla receta se completa con una cobertura de mermelada de Kiwi en este caso. Para ello cocemos la fruta con el azúcar y un poquito de agua. Cuando veamos que está blandita lo retiramos del fuego y le agregamos las dos láminas de gelatina que habremos puesto previamente en agua. Lo batimos todo y dejamos que espese para extenderlo con una cuchara por encima de nuestras estupendas tartitas de queso.

Hay que dejarlas enfriar bien. Se pueden servir con más salsa de fruta o incluso con helado. Un postre rico, asequible y sencillo, no se puede pedir más. O sí… ¿Qué tal el colocón? Jajaja
Disfruta de los placeres de la vida, siempre con responsabilidad.

cheesecake deimos emplatado