Nuestro propósito culinario no es solamente hacer dulces y postres, cocinaremos entrantes, segundos, bebidas y todo lo necesario para crear tus propios menús. ¡Te convertirás en un chef cannábico!

Cocinando con Marihuana

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Tanto en sus propiedades psicotrópicas como alimenticias...

Muchos hemos sido los que hemos probado desde hace tiempo la experiencia de comer algo cocinado con marihuana. Lo normal eran galletas o bizcochos hechos con la famosa mantequilla cannábica pero desde hace un tiempo se han multiplicado las recetas, experimentando y creando una verdadera cocina cannábica que cada vez cobra mayor importancia, creando todo un abanico de experiencias, tanto lúdicas como medicinales o simplemente por los beneficios alimenticios que genera.

Hay que tener en cuenta que el cuerpo humano no puede absorber el THC, por lo que no notarás los efectos de la marihuana si no la has cocinado anteriormente con algún tipo de alimento que contenga grasa (aceite, mantequilla, leche) por lo que es imposible conseguir los efectos del THC en un té, por ejemplo, si no añades un poco de leche.

Comer cannabis en vez de fumarlo tiene varias ventajas. Por un lado, puedes consumirlo en cualquier parte. Por otro, está el tema de la inhalación de humo que en nuestro país se traduce además en un consumo asociado de tabaco como norma general. Ingerirla proporciona una experiencia totalmente nueva y es indicado especialmente para aquellos que usan la marihuana de forma terapéutica. Aunque el THC tiene que ser calentado para notar sus efectos, tenemos que ser muy cautos con la temperatura y no pasar de 150º ya que si lo hacemos vamos a ir perdiendo algunas de sus virtudes. Está claro que la intensidad de los efectos y la naturaleza de los mismos varía según sea el tipo de marihuana y la calidad del producto. Es fundamental utilizar la proporción adecuada. Después de realizar diferentes pruebas, acordamos que 0,5 gramos de cogollos por persona era suficiente. Si estás utilizando restos del manicurado, calcula unos 2 gramos por persona. Así que si nuestro bizcocho es para 8 raciones, necesitaremos 4 gramos de cogollos de marihuana. Recordamos que cada persona asimila de una manera distinta los efectos del cannabis, por lo que estos gramos aconsejados tan sólo son orientativos de una media ya experimentada.

Nuestro propósito culinario no es solamente hacer dulces y postres, cocinaremos entrantes, segundos, bebidas y todo lo necesario para crear tus propios menús. ¡Te convertirás en un chef cannábico!

¿Cuáles son los efectos?
Los efectos de ingerir marihuana pueden aparecer después de una hora, por lo que no debemos cometer el error de comer más porque parece que no sube, así evitaremos malas pasadas. No hay que perder la paciencia ni ser ansioso, no controles el tiempo, deja fluir. Después de una comida cannábica lo mejor es pasar la sobremesa en un ambiente cómodo, con música suave y líquidos para aliviar la inevitable sequedad de la boca. Disfruta de la experiencia al máximo y evita los desplazamientos posteriores.

¿Qué debo hacer si me paso comiendo?
Toma zumo de frutas o come algún cítrico como limones, naranjas o pomelos. Los frutos secos también funcionan muy bien. Si te ha dado un“blancazo”, túmbate y pon las piernas en alto, las rodillas deben estar más altas que la cabeza. Poco a poco, los efectos más fuertes habrán disminuido y en pocas horas habrán desaparecido totalmente. Nadie ha muerto por una sobredosis de cannabis en los 10.000 años que llevamos de consumo.

Activando al máximo el THC
La planta de marihuana contiene una gran cantidad de THC que no es psicoactivo. Cuando fumamos o vaporizamos, la molécula del THCA pierde su componente carboxílico en forma de vapor de agua y dióxido de carbono y se convierte en THC. Esta conversión por medio de calor se llama descarboxilación así que si queremos conseguir los máximos efectos psicoactivos de nuestra hierba, deberás hacer este proceso antes de cocinar con ella. Por eso muchas veces no conseguimos los efectos deseados cuando cocinamos.

Sea cual fuere el método que utilicemos, lo primero que debemos hacer es picar la hierba todo lo que podamos. La forma más habitual de hacerlo es mediante el horno, la media está entre 30-45 minutos a 120º. Si queremos utilizar la marihuana de forma medicinal, es mejor no pasar de los 110º ya que a mas temperatura se evapora la betacariofilina, un componente con grandes propiedades terapéuticas.
Podemos hacer en el horno tanto la descarbonixación de la marihuana como del hachís; hay que precalentar el horno y luego poner en un recipiente adecuado la marihuana o el hachís, siempre teniendo en cuenta que podamos quitar el hachís con facilidad. Lo tapamos con un papel de aluminio y al horno.

Otro método es el de ebullición a través de una bolsita, metiendo nuestra hierba o hachís en una media o calcetín, a la que le hacemos un nudo bien fuerte para que no se salga. La sumergimos en el agua durante 90 minutos una vez haya hervido el agua.

El aceite de cannabis es también muy utilizado. Aunque volveremos a explicar su realización cuando nos encontremos con una receta que lo requiera, os dejamos aquí un adelanto para los más curiosos. La marihuana se pone en un recipiente con el aceite de oliva al baño maría por lo menos durante una hora a fuego lento. Luego, colamos el aceite para quitarle los restos vegetales por completo, así se conservará mejor nuestro aceite durante más tiempo. Ten mucho cuidado con no dejar hervir el aceite porque corremos el riesgo de perder el THC.