La República Democrática Popular de Corea (DPRK) es uno de los países menos explorado por occidentales de todo el mundo. Su abrazo al comunismo y oposición a EEUU, ha dado lugar a bloqueos y amenazas por gran parte de la comunidad internacional. Hace tiempo que discurren varios artículos por Internet que aseguran que el país asiático es un paraíso para los fumadores de yerba. Cannabis.es intenta esclarecer la realidad de aquella nación.

El bulo de la Marihuana en Corea del Norte.

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Cannabis en Corea del Norte

 

La República Democrática Popular de Corea (DPRK) es uno de los países menos explorado por occidentales de todo el mundo. Su abrazo al comunismo y oposición a EEUU, ha dado lugar a bloqueos y amenazas por gran parte de la comunidad internacional. Hace tiempo que discurren varios artículos por Internet que aseguran que el país asiático es un paraíso para los fumadores de yerba. Cannabis.es intenta esclarecer la realidad de aquella nación.

El bulo 

Según apuntan nuestras fuentes, todo comienza con un artículo de la revista VICE, escrito por Ben Young, un periodista “especializado” en temas de la DPRK. En este artículo, Young asegura que es fácil andar por Corea y encontrarte mercados donde poder adquirir una buena bolsa de “marihuana” por apenas unos céntimos. Según este periodista, se la conoce como Ip Tambae” o eufemísticamente, “planta especial”.  Dice que  se consume por todos sitios, como parte del ritual relajante de los trabajadores coreanos al terminar la jornada.

Young asegura (y también la Wikipedia) que el Gobierno no persigue la marihuana ni el opio, siendo éstos legales de facto. También explica que los canutos se lían con hojas de periódico y que se usan de forma similar al resto del mundo, esto es, como spliff y consumidos por su bajo precio por los estratos más modestos de la sociedad.

Otro artículo de Jon Lockett en el periódico The Sun, asegura que “turistas acceden a enormes bolsas de marihuana a precios de oferta”, insistiendo en el hecho de que cualquiera puede comprar Yeoksan” por 30 yuanes (tres libras) el kilo. No deja de ser sorprendente el hecho de que la yerba en este caso se llame igual que una estación de metro y barrio de Seúl, Corea del Sur, nación vecina y opuesta a la DPRK.

El contraste

El tema es interesante. Quizá en la DPRK estén más avanzados en cuestiones de libertad que en otros lugares supuestamente más progresistas, como Europa. Me dirijo a otros artículos que puedo encontrar, como el de Darmon Ritcher en The Bohemian Blog, donde se explica claramente lo que es fumar sinsemilla en la DPRK. Ritcher es un viajero experimentado, que toma contacto con un funcionario de Asuntos Exteriores que le guía por el mercado de Rason. El señor Kim (nombre ficticio), al contrario de lo que piden la mayoría de los guías de tours organizados (no photo, no questions) atiende cualquier duda de Ritcher.

Entre los puestos de lana, juguetes hechos a mano y artículos de segunda mano con más de cuarenta años, Richter encuentra un kiosko de tabaco. Y junto al tabaco de pipa, la famosa Ip Tambae, cuya traducción literal es “hoja de tabajo”. Se trata de una picadura verde, bastante parecida a la marihuana. Además, es muy barata. Ritcher adquiere una bolsa muy generosa por apenas media libra. También adquiere papel de liar y conos de papel ya preparados. Nuestro amigo piensa que se trata de una situación muy extraña y trata de que no se note.

Al día siguiente, mientras asiste a un cumpleaños tradicional, Ritcher prueba su Ip Tambae. Dice que el aroma es especiado, con notas dulces. No demasiado fuerte… de hecho no le hace nada. Inapreciable subidón. No es marihuana. Quizá para alguien que fume poco o no lo haga, podría pasar por cannabis a primera vista, pero al consumidor habitual ni siquiera le mareará un poco.

En otro magnífico artículo, la periodista Sheshata, afirma que “El tabaco de buena calidad es caro y difícil de conseguir en Corea del Norte, aunque las falsificaciones baratas y los productos de mala calidad inferior se encuentran ampliamente disponibles en el mercado negro. Los productos de tabaco más baratos suelen estar adulterados con sustancias químicas y materiales vegetales distintos del tabaco, y muchos prefieren el cannabis.”

Esto indicaría que, si bien el cannabis está prohibido y perseguido por el Gobierno de la DPRK, su consumo está extendido por todo el país, debido principalmente a la calidad del tabaco nacional.

Los hechos

Tal como afirma Alejandro Cao de Benós en una entrevista: “es totalmente falso que la marihuana sea legal en Coreal del Norte. No es que no sea legal, es que la gente desconoce totalmente el cannabis, la cocaína, la heroína o la metanfetamina, no existen, la juventud desconoce esas drogas”. Cao de Benós, presidente de la Asociación de Amistad con Korea asegura que se trata de mentiras para desacreditar a la DPRK. “Allí no existe un mercado negro de esas substancias, solo podrían ser consumidas por manos de extranjeros que hayan convencido a gente local”.

Lo que sí confirma Cao de Benós es que el cáñamo si se cultiva a nivel industrial, lo cual podría explicar la confusión de turistas inexpertos que ven grandes campos dedicados a la explotación de esta planta.

Otro hecho es que el cáñamo y el cannabis son plantas ancestrales, ligadas a la cultura de Corea desde el 4000-2000 AEC, datado por el hallazgo en 1970 de una aguja hilvanada con hilo de cáñamo en la República Democrática Popular. Además, el clima de éste país es propicio para que la yerba se dé de forma espontánea en campos y montañas. Así, sería posible encontrar de forma salvaje en muchos lugares, tal y como aquí podríamos encontrar adormidera. Aunque, igual que la adormidera silvestre, se trataría de plantas con muy poca potencia psicotrópica, muy lejos de los fenotipos comerciales.

Me pongo en contacto con la misteriosa embajada de DPRK en Madrid. Realizo una llamada telefónica a la cual atiende un funcionario con gran acento que no se identifica. Tras asegurarle mi nombre y mi profesión, le realizo la pregunta crucial: ¿Es legal el cannabis en la DPRK? La pregunta parece ofenderle, a la vez que se muestra confuso en cuanto a lo que le pregunto. Se la repito. De fondo se escucha ruido de una carretera muy transitada, como si estuviera atendiendo el teléfono en una cabina pública al lado de una autopista.

“¿Por qué me pregunta eso?” dice mi interlocutor, haciéndome dudar si realmente hablamos el mismo idioma. “Verá, hay muchos lectores que están interesados en este tema…” “Pero marihuana… ¡es una droga!” declama el funcionario. “Pues hay personas que piensan eso, si…” Otro coche pasa haciendo rugir su motor. “No, la marihuana no es legal. No sé por qué me pregunta eso. Es una difamación sobre el Gobierno de la DPRK”. El funcionario cuelga el teléfono sin despedirse.

Conclusiones más probables

La marihuana es una planta extendida a nivel planetario. En algunos lugares, se consume de manera legal, conseguido tras una larga lucha por los derechos civiles. Éste no es el caso de la DPRK. Allí, la yerba es igual de perseguida e ilegal que en otros muchos lugares. Sin embargo, como en otros muchos lugares, se consume y cultiva a puerta cerrada, clandestinamente. En cuanto al nivel de inocencia de la población local que es presumido por Cao de Benós, puede ser variable, como en cualquier otra parte.

Desde luego, el dichoso Ip Tambae, Yeoksan o como quieran llamarlo, dista mucho en aspecto de los fenotipos comerciales que estamos acostumbrados a consumir. Eso no quiere decir que no se consuma, venda o que la planta prolifere salvaje por muchos lugares. Pero, al igual que ocurre con la adormidera en España, no hay un consumo masivo de éstas plantas silvestres. Puede quién lo haga, naturalmente. Pero ¿quién se dedica a ir por el campo recolectando adormidera?

¿Quién lanzaría este bulo? ¿Con qué motivo? Ahí debería dar la razón al arisco funcionario que me atendió. Solo puede tratarse de una maniobra para desprestigiar a la DPRK, de una manera arcáica y que refleja gran cerrazón mental, pero efectiva, tanto en cuanto mucha gente cree el bulo y lo utiliza para atacar al país coreano.

 Al parecer, un pueblo no puede expresar libremente sus decisiones sin ganarse entre sus enemigos a algunos de los países más poderosos del mundo y su maquinaria propagandística.