Reportaje del I Foro Cannábico Valenciano.

I Jornadas cannábicas en Valencia: primer día

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Arnau Alcaide

En el Foro Cannábico Valenciano, un encuentro en la Universidad de Valencia entre consumidores, activistas, políticos, investigadores, asociaciones y organizaciones, se han debatido los pasos hacia la legalización, dado el presente contexto de vulneración de los derechos fundamentales de las personas, evidencia médica científica y una nueva concepción de la seguridad desde la educación, no la prohibición y la marginalidad. El resumen del primer día, con la ponencia de Carl Hart que deleitó a la sala. 

Apertura: sembrando regulación

El evento abrió de la mano de la teniente de alcalde Pilar Soriano, que se disculpó de parte del enfermo Joan Ribó para hablar de la necesidad de “no marginar, no desregular, no mirar a otro lado o perseguir” a los usuarios de cannabis. Ángeles Beleña, de la Universidad de Valencia, pidió combatir con ciencia los “estereotipos erróneos”.

Francisco López, de Patim, que investiga y actúa en adicciones, señaló que siempre va a haber adictos, que el motivo de legalizar es “la reducción de la criminalidad”, si queremos que esté “en manos de los narcos o del estado”. A decidir, según él, también queda el modelo de producción o “salir del armario medicinal para hablar de un placer”. “La gran mentira de los datos son los adolescentes que van a pedir información a toxicología y se les mete como enfermos”.

A su vez, la abogada de colectivos cannábicos, Esther Sánchez, pidió el fin de la “ambigüedad legal” para concretar qué está verdaderamente permitido, y del injusto drogotest, al que le falta, por lo menos, una “cantidad de corte”, como el “alcohol”.

La presidenta de la Confederación de Asociaciones Catalanas y del REMA, el colectivo de mujeres antiprohibicionistas, destacó que “en España, solo hace falta voluntad política”. Patricia Amiguet explicó además que dan visibilidad a la mujer en un mundo “que no es solo de hombres y rastafaris”.

José Afuera, en representación de la Confederación de Asociaciones Cannábicas a nivel estatal, acusó al Tribunal Constitucional de parecerse al viejo Tribunal de Orden franquista, dada la dura persecución desde 1992 que sufren. Pide movilización a un movimiento “con más adeptos que votantes el PP” para lograr una regulación “no como la del alcohol o la del tabaco, sino mejor”. Apuesta por, vía los clubes sociales, integrar el mercado ilegal con la regularización para evitar un oligopolio de multinacionales americanas en el sector.

Carlos Leiva, José Afuera, Patricia Amiguet, Andreu Moreno (moderador), Esther Sánchez y Francisco López.

 

Pacientes

Carlos Leiva sería el primer usuario médico en hablar. Con tinitis aguda, un pitido en el oído, y dolores corporales crónicos, el aceite de CBD, que recientemente ha sido prohibido en España al eliminarse de la lista de alimentos, alivia sus dolores y el pitido, permiténdole dormir. Él encontró el remedio por su cuenta y animado por dos días de jornada, terminó arengando una demanda colectiva de usuarios médicos al estado. La iniciará él mismo, pero invita a unirse a todo el mundo. El pretexto: había un remedio del que ni se les informó y al que ahora se les criminaliza por acudir.

El primer hemofílico de Castellón, Javier Miravete, recriminó a Carcedo, la ministra de Salud socialista, que negara las propeidades médicas del cannabis. “Aunque exista una batería de medicamentos para el dolor, no a todos nos va bien”. “Iba muy colocado y me costaba salir de casa. Desarrollé otras patologías por los efectos secundarios de la medicación convencional y me contagiaron con las plaquetas Hepatitas A, B, y C, además de poder desarrollar la enfermedad de las vacas locas”, criticaba de la medicación previa. “Me ha dado una calidad de vida que no tenía”. Su asociación satisface las necesidades médicas de quienes acuden mediante un código ético, pero “muy pocos clubes” operan tan rigurosamente.

Blanca Keller no encontraba las palabras, y aún así tuvo la lucidez de pedir “seguridad e información sin miedo”, una “solución” que deben dar “los políticos”. Ella, debido a su glioblastoma, tumor cerebral, empezó a medicarse con cannabis para soportar la quimio, algo que aseguró, no podría haber hecho sin el alivio de la planta.

No fue el caso de Lola Ramírez, la valiente cultivadora, que en calidad de respetable persona mayor, no tuvo pelos en la lengua. “Es una vergüenza llevar a un enfermo al mercado negro”. “No voy a aceptar que me multen: que me envíen a la cárcel o me dejen estar. Cuando me pillen con el drogotest, pienso montar una que me llevan presa por desacato”.

Des del colectivo Metzineres, para mujeres usuarias de drogas en un entorno masculinizado, Susana Moreno explicó que, “con un par de porros”, se toma la vida “con otros ojos”. Antes, su elevado consumo de estupefacientes le acarreaba problemas, y tampoco los tranquimazines posteriores la ayudaron a llevar su actual calidad de vida. Se trata de ayudar, con cannabis, a salir de otras sustancias indudablmenente más dañinas.

Ministro danés

El exministro danés Manu Sareen tachó de “valientes” los testimonios de pacientes y aseguró que “muchos de los que enferman mueren por la imposibilidad de la medicina convencional de brindarles una respuesta”, mientras que “miles están siendo criminalizados” por tratarse ilegalmente. En su caso, el estrés durante su período en el gobierno le enfermó, impidiéndole dormir. Su doctor le recomendó cannabis y ante la rápida solución que encontró, declaró su uso a los medios. “Entiendo a los políticos: es el estigma lo que les retrae”. “El buen cambio vendrá con la gente empoderándose”.

El futuro de las terapias con cannabis

La doctoranda Noemí Sánchez se pregunta cuándo podrá consumir legalmente, conocedora de que la sustancia no es tóxica, alivia su esclerosis múltiple y le proporciona “alegría”. Reclama que además necesitan que se “abran las vías para seguir investigando”. Puso en valor la “valentía” de algunos doctores al “recomendar cannabis a sus pacientes” sabiendo “los riesgos legales que conlleva”.

José Bouso introdujo el sistema endocannabinoide por el cual, acutando sobre él, se pueden regular los procesos fisiológicos farmacológicamente. Ejemplo de esto puso sus usos paliativos del dolor, para la espasticidad o antieméticos.

Esther Martínez habló del potencial efecto antitumoral en desarrollo de los cannabinoides (fase preclínica). Ismael Galve, de los usos contra la epilepsia, para los que también reclamó más ensayos clínicos y cuestionó la eficacia del Sativex, medicamento comercializado recientemente.

José Manuel Albalad hizo un análisis histórico de la prohibición y habló de legalización médica y actividad económica. Esta última, señaló, en el futuro se deberá principalmente al recreacional. Indicó que “hasta ahora se ha visto el cannabis como una droga dura, que mata, pero tenemos otra realidad a través de las investigaciones”. Introdujo las sinergias de los compuestos de la planta, que se potenciarían al tomarse conjuntamente, y explicó el efecto séquito, que “se produce al tomar tanto THC como CBD” y crear diferentes respuestas, “dado que el efecto de la planta en los diferentes controladores del sistema endocannabinoide depende del cannabinoide tomado”.

Ni encumbrar ni desechar, seguir investigando. Queremos que a los que investigamos nos vean como personas que intentamos entender esa planta”

Carl Hart

El investigador estadounidense Carl Hart, doctor en neurociencia, promueve el argumento de que las drogas no son peligrosas y por eso ilegales, sino a la inversa, ilegales y por eso peligrosas. En una clase de historia de los derechos humanos, introdujo las consecuencias de la legalización del cannabis en algunos estados de Estados Unidos: “os daré contexto de porqué se ilegalizó y después os contaré la influencia de ese contexto en el presente. Finalmente, las consecuencias desde que hemos cambiado la ley”.

“Cuando la oficina de drogas en la ley seca dejó de tener qué hacer, empezó a perseguir el cannabis. Entonces, quienes lo usaban eran mexicanos y negros, y Anslinger, de narcóticos, decía que los usuarios enloquecían. Las películas influenciaban al congreso y la gente creía que si fumabas enloquecías como en las historias. La marihuana fue prohibida pues con el pretexto de que la gente fumaba; no con motivos científicos, sino sociales”.

La pregunta hoy sigue siendo si te vuelve psicótico consumir, porque sigue influyendo hasta en la forma en la que investigamos y entendemos el conocimiento. En los estudios, se presupone que la demostración de síntomas de psicosis y el uso de cannabis están relacionados, pero son síntomas que no tienen por qué ser vinculantes. Hay estudios demostrando que el abuso no causa psicosis. La correlación no es causalidad, la relación entre el consumo de cannabis y la psicosis es igual a la relación entre la psicosis y poseer un gato en la infancia”, como revela de manera absurda un estudio con el que comparó la inferencia, construida con métodos estadísticos, de los resultados hacia una causalidad inexistente.

“En los 70, muchos estados decidieron descriminalizar el cannabis porque las nuevas generaciones de clases medias o altas empezaban a tener manchas legales. Hay una hipocresía en ese cambio. En 1976, Robert Randall ganó en juicio el derecho a ser provisto de cannabis medicinal por el estado. El programa se detuvo en 1992 con Bush I, pero dos pacientes aún siguen en él con vida. Si preguntamos a la gente en referéndum, la mayoría de estados votan a favor del uso medicinal”.

El 80% de los arrestos por posesión de drogas son por cannabis. Una represión que, además discrimina a los grupos racialmente. Los negros tienen cuatro veces más posibilidades de ser arrestados a nivel estatal; los latinos son 2/3 de los arrestados a nivel federal. En muchos de esos arrestos, la policía mata y usa la supuesta psicosis causada por el cannabis como justificación. Son muchas de las consecuencias del cannabis que pasamos por alto cuando hablamos científicamente”.

En Colorado, Washington State y Washington DC, los arrestos han caído un 50% consecuencia de la legalización. Todavía sigue el gap racial de arrestos, pero ha decrecido la diferencia. La legalización elimina una de las herramientas de criminalización de grupos raciales”.

Ahora que algunos estados lo han hecho, otros tantos piensan que deberían, y la legalización se extiende. Ya hay diez estados que la han legalizado. Los efectos de la libertad del cannabis son obviados en muchas ocasiones, y el foco se centra en posibles problemas que causaría. Aunque aumenta el número de personas con restos de cannabinoides al volante, si nos fijamos en las que además de dar positivo en cannabinoides tienen 5ng/ml de THC, estas han disminuido”.

“Estudio dando cannabis a la gente y viendo cómo afecta a las funciones psicomotrices, y es muy difícil saber si alguien está afectado para la conducción u otras tareas. Incluso en los 5 ml de THC, el hecho de que esté subiendo o bajando en el organismo es muy relevante e implica diferencias significativas para las que la medición de la cantidad de sustancia en el cuerpo no ofrece una buena respuesta”.

“Muchas de las visitas a emergencias no son realmente por cannabis aunque se fichen como tal. Los estudios demuestran que el uso entre adolescentes no ha cambiado pese a la legalización. Cuando pensamos en las consecuencias de la legalización, encontramos la libertad: permite a los adultos comportarse como adultos y tomar sus propias decisiones, conscientes de si quieren hacer usos psicoactivos. Ha aumentado de facto las libertades y reducido los arrestos. Ahora los policías no tienen esa ‘causa probable’ para ir a por las personas”.

En el sur de Estados Unidos, donde hay más población negra, no se legaliza porque la policía se ha esforzado mucho en mantenerlo ilegal”.

Fue preguntado por los efectos del consumo sobre la personalidad. No creo que la personalidad sea estable y esa es una premisa que se mantiene. Está basada en tantas cosas que nunca he mirado los efectos en la personalidad”.

Y terminó lanzando un mensaje de lucha. “Si no desafiamos a los políticos, no va a pasar, hay que avergonzarlos. Mucha gente ha sido demasiado educada y no han luchado por el derecho a usar las drogas como han luchado por otras cosas. No hay ninguna razón para que cambien los políticos sin presión social”.

A la pregunta de José Afuera sobre garantizar un modelo económico social del cannabis, respondió que tenemos “una sociedad capitalista”, y que “mientras sea de esta manera, la gente intentará hacer dinero”. “¿Por qué íbamos a esperar que el cannabis fuese diferente a otros negocios? La gente va a ser explotada para producirlo, pero podemos intentar hacer las cosas mejor, como en California, donde a diferencia de Colorado quieren dejar producir a los pro cannabis que ya estaban operando anteriormente. Aunque pedimos más a la industria del cannabis que a la industria en general”.

“Hay pasos que se pueden tomar para prevenir que toda la industria caiga en las manos de multinacionales. Podemos asegurar que no son monopolios, que pagan impuestos con fines sociales, que la gente de la industria debe representar a la sociedad y emplear a todos. Podemos regular ese tipo de cosas y habrá futuras ideas que vengan del globo.”

Y lanzó otra pregunta. “¿Por qué criminalizar otros compuestos cuando queremos legalizar el cannabis? Quiero que los adultos tengan esa opción. Yo, personalmente, quiero tener esa opción”, afirmó en referencia a la libertad de consumir sustancias.

Habló de Reino Unido. Deberíamos mirar los problemas con la regulación del alcohol y del tabaco y pensar qué hacen incorrectamente. Parece que esa sociedad empuja a estar muy borracho. Debemos asegurar que la cultura en los medios y las películas no da la imagen de que ponerse hasta el culo está bien. Miramos hacia el cannabis intentando evitar la promoción que el alcohol y el tabaco han tenido durante el tiempo. Es lo que hacen los humanos, miran los errores y los mejoran, estoy de acuerdo de que debería ser mejor ley”.

Sobre el modelo de clubes, con el que se muestra un tanto escéptico, explica que viaja por el mundo y aprende todo de diferente gente. “Lo que hay que tener en cuenta es qué contribuciones únicas ha hecho la sociedad española a la causa del cannabis. Si esta contribución es evitar que caiga en las manos del capitalismo depredador, debemos pelear para conseguirlo, pero la primera cosa que necesitas es dejar de hacer negocios en sociedad, si no, no va a cambiar”.

En Brasil se han centrado en los traficantes demasiado. Si no tienes oportunidades y el tráfico te da una, es una opción. Tienen otros problemas que, hasta que no arreglen, no van a ver mejoras en el narcotráfico. No es el crack, que dijeron hace un año, sino la pobreza y la falta de educación”.

Si la mayoría de gente usa el alcohol de manera responsable, no es diferente con otras cosas”

Última mesa: consumo, placer, drogodependencia y jóvenes

Óscar Parés, del instituto de investigación ICEERS, retomó el encanto de la prohibición para traer el foco al ámbito médico y jurídico español. Habló de la historia del prohibicionismo y apoyó los postulados de Hart. “La prohibición está tan arraigada que de alguna forma todos las tenemos dentro. Os invito a poneros el espejo delante y ver cómo todos formamos parte de estigmatizar y clasificar a la gente, de ahí el dulce encanto de la prohibición. Pero, con el tiempo, estamos subvirtiendo este orden y dando espacio a la gestión de placeres”.

La maquinaria de la prohibición utiliza los riesgos para mantener el statu quo. Cunado se empieza a legalizar, se fomentan los miedos”. El cannabis, no obstante, es el “paradigma” de la aceptación actualmente y descartó los estudios que lo demonizan. Como decía Carl Hart, el problema viene de confundir causalidad y correlación”.

Mireia Ambròs, de la Agencia de Salud Pública catalana, explicó cómo se les “pidió desde los ayuntamientos cómo se podría regular la realidad de los más de 700 clubes distribuidos por las cuidades catalanas”. De acuerdo con asociaciones y revisado por profesionales de la salud, se construyó el borrador” en el que se pensó en la seguridad del consumidor.

Nuria Calzada insistió en la falta de causalidad en las correlaciones que plantean los estudios de daños. “Estamos en un mundo que prohíbe, y cada vez más cosas. Dejen de prohibir, que ya no alcanzo a desobedecer a todo”

Es muy fácil confundir el consumo con la adicción. No hay una división de dos, sino todo un espectro desde los usos no problemáticos hasta los problemáticos que nada tiene que ver con la dicotomía que plantea la sociedad”, argumentó. “Ningún medio quiere hablar de que no te permiten informar cuando te sales del mensaje o discurso oficial. You Tube, Facebook, etc., cierran las cuentas y publicaciones de instrucción al consumo. En el caso de las armas, existe un filtro de 21 años de edad”.

“El tratamiento mediático suele ser tendencioso en medios generalistas.
La realidad es muy selectiva con la ciencia que se queda. Sin ir más lejos, Carl Hart ha sido tratado recientemente en La Vanguardia des del punto de vista de su consumo, más que su investigación”.

Salvador Amigó Borrás, de Fes-ho bé (consumo joven), a su vez, habló del consumo de cannabis en jóvenes valencianos. “La universidad no está abriendo las puertas a una nueva mentalidad sobre drogas, los que lo hacemos, vamos a contracorriente. El enfoque de daño en jóvenes permite contrarrestar el argumento principal de los prohibicionistas, ya que es su temor principal. Para ello, me planteé cómo era la prevención. Me di cuenta de que las encuestas eran tendenciosas hacia lo negativo y montamos unas encuestas amplias por las que fuimos acusados de procannabicos. El cambio llevó a una redacción diferente que hacía hincapié en una propuesta permisiva, informando sobre los riesgos en lugar de las consecuencias legales”.

Con datos científicos, vemos que si empleamos los mensajes punitivos de toda la vida, estamos convenciendo a los convencidos, mientras que con los que están consumiendo no conseguimos nada. Démosle un giro a esto, lo estamos haciendo mal, pensamos. Los encuestados revelaron efectos positivos a largo plazo, y apenas negativos, aunque sí es cierto que los hay”.

Aún así, que no lleguen los negativos al 1% de los encuestados es revelador. Los perjuicios se han exagerado de manera estratosférica con estudios muy tendenciosos desde un punto de vista en negativo, con preguntas en negativo, buscando en negativo, y eso no es ciencia. Los beneficios reportados son claramente muy superiores a los perjuicios, por lo que el argumento de los prohibicionistas sobre los jóvenes no se sostiene científicamente y refuta el principal argumento prohibicionista”. El colectivo de consumidores cannabicos muestra pautas diferentes al de otras drogas, recordó.