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El CBD inunda los estancos

El CBD inunda los estancos

Benito Díaz

Desde hace meses, han proliferado los puntos de venta de flores y aceites de CBD en tiendas especializadas. Ahora también podemos encontrarlos sin problemas en estancos. La aparición de empresas distribuidoras en Madrid supone la confirmación de un nuevo actor en el ecosistema del llamado “Cannabis Light”, que tendrá que lidiar con los mismos problemas que afectan a la escena: los prejuicios, la inseguridad jurídica y la posibilidad de la intervención policial.

La situación legal del CBD, tanto en su preparación en aceites, flores y resinas sigue siendo confusa en la actualidad. Si bien la Organización Mundial de la Salud ha recomendado que no se apliquen controles propios de un narcótico con el cannabidiol, esta y otras recomendaciones están pendientes de ser aceptadas por la Comisión de Estupefacientes de la ONU este 2 de diciembre.

Si se modificase la Convención de Estupefacientes para introducir los cambios, esta facilitaría a los países tratar la obtención del CBD proveniente de cáñamo como un proceso agrícola cualquiera. Aunque muchos países han hecho aclaraciones legales allá donde la ley de la Unión Europea acepta interpretaciones, es esta en el ámbito del mercado común a la que se ven sujetos todos los países miembros.

Algunas publicaciones, destinadas a estanqueros, afirman que se puede vender CBD de forma segura, dado que estos productos están dirigidos a fines cosméticos, coleccionables, etc. En cualquier caso, no destinados al consumo humano, no reconocido en España.

En este artículo, visitaremos una serie de comercios en distintos puntos de la ciudad, donde intentaremos conseguir muestras de estos productos, a la vez que charlaremos con varias personas que nos aportan su visión de esta situación tan controvertida.

Legalidad

Nos dirigimos a la zona norte, al renovado barrio de Hortaleza. Allí, en una amplia avenida, encontramos uno de los puntos de venta de flores de CBD. Parece un Estanco normal, como otro cualquiera. Pero al entrar, a la izquierda, encontramos un expositor sobre el mostrador con una gama de al menos cuatro tipos distintos de Cannabis rico en CBD. La persona que nos atiende parece estar al corriente de las bondades del CBD y los precios oscilan entre 7.60 euros el gramo, en su presentación más pequeña, hasta los 20 euros el paquete de 10 gramos, aprox.

La persona que nos atendió, dio a entender que se trata de un producto legal a todas luces. Para distribuirlo, rellenó la Declaración Responsable del Comisionado para el Mercado de Tabacos, organismo responsable de los gravámenes del Tabaco y dependiente del Ministerio de Hacienda.

Esta institución requiere este tipo de declaración para vender cualquier producto que no sea Tabaco en los Estancos. Gafas de sol, cuadernos, refrescos, todo tiene que venir avalado por este tipo de declaraciones por escrito. El Comisionado por su parte, se reserva el derecho de denegar la declaración, hecho exclusivo por el cual se pondría en contacto con el estanquero o estanquera en cuestión. “El Comisionado no suele responder a nadie, ni por peticiones ni por quejas”, afirma Nuria del Hierro, propietaria estanquera y distribuidora de Sweed Dreams, marca de Cannabis de CBD.

Héctor Brotons, director del Estudio Jurídico Brotsanbert, dedicó un artículo muy completo a explicar las tesis de fiscalización del CBD en nuestro país. Podríamos diferenciar tres posibles escenarios: Restricción, en el cual, ignorando las recomendaciones de la OMS, la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios entiende que el CBD proviene del Cannabis natural y, siendo ciertas partes de la planta productoras de sustancias fiscalizadas (THC), está también prohibida su producción, comercialización, exportación, etc., solo permitida en caso de investigaciones médicas y científicas.

Otro escenario es el de la No Fiscalización Total. “Una interpretación que considera totalmente lícito tanto a nivel penal como administrativo cualquier producto que contenga CBD, independientemente de su origen, debido a que se parte de la idea de que en caso de haber un interés en la fiscalización de los productos con contenido en CBD, en la Convención de 1971 enmendada por la de 1972 o en la de 1988 se habría mencionado de forma expresa el CBD, tal y como se hizo con el THC, y éste habría sido incluido en las listas de estupefacientes y psicotrópicos fiscalizados internacionalmente”, explica Brotons en su artículo.

Por último, encontramos la posibilidad de tesis Mixta o Industrial y Frutícola. Ésta contempla la exención de los cultivos de Cannabis para fines industriales y hortícolas. Según convenciones internacionales de 1961 y 1967 sobre estupefacientes, dichos cultivos “no podrán ser fiscalizados por la legislación sobre estupefacientes. Por tanto, es el origen natural de estas plantas en el que se puede encontrar la licitud del CBD natural”. Este punto se supone de interés, ya que sitúa la definición de Cannabis Industrial como el producido para la obtención de semillas y fibras, con concentraciones de THC no superiores al 0,2%. Este Cannabis, sin transformar, en su forma natural, es el rico en CBD que encontramos en el Estanco y no sería cuestionable como producto no destinado al consumo humano.

Distribución

Avanzamos por una concurrida calle del suroeste de la ciudad. La situación no dista mucho del primer comercio, nos comentan que la gente lo pide mucho. Los precios son los mismos, dado que el producto es de la misma marca. Apuntan que la venta comenzó alrededor de marzo, lo que nos hace pensar que el negocio del CBD pudo experimentar un alza, tras cerrar los puntos de venta habituales durante el confinamiento. Parecen bien informados y nos refieren a la Declaración Responsable del Comisionado.

No hay una legislación clara al respecto”, declara Nuria del Hierro. Explica que el Comisionado en ningún caso otorga licencias para vender CBD, solo para la venta de Tabaco. “Puede negarse a dar su visto bueno a la Declaración. Los productos que interfieran con los aromas del Tabaco, por ejemplo, el incienso. Aunque esto no es lo habitual”, comenta.

Sé que la policía ha incautado material en comercios. Esto puede pasar en cualquier sitio, en un Estanco, en un Growshop, en un herbolario. Sin embargo, no se aplica una legislación en concreto, se incauta en base a sospechas, pues pueden alegar que estás vendiendo un producto similar a la Marihuana”, expone Del Hierro. “No hay multas en estas incautaciones. No hay devolución de los artículos, ni nada. Te precintan, se requisa el producto y ya no se sabe nada más”.

El CBD está pagando un tipo impositivo del 21%, “más el 5,20% del recargo de equivalencia, dependiendo si trabajas como titular o como particular”, nos comenta Del Hierro. “Es legal mientras no incites al consumo de la sustancia, pasa como con el Tabaco. No podemos animar a ello. Nos movemos en un espacio en el que está permitido plantarlo, distribuirlo, comercializarlo, pero no está permitido el consumo… aunque luego, cada uno es responsable de sí mismo”, nos dice.

El detalle de ponerlo a la venta como objeto de colección, también puede resultar beneficioso para el comprador. “Si la bolsa está cerrada y tienes tu ticket de compra, la policía no tiene por qué decirte nada. Está claro que la policía luego actúa a su parecer, te pueden multar incluso, pero habría que ver si esa multa luego resulta efectiva, dado que las leyes europeas consideran que menos del 0,2% de THC no es sustancia estupefaciente, así que no deberían tener motivos”. Del Hierro nos comparte que el negocio va muy bien, cada vez tienen más puntos de venta que venden más y que dejan buenos márgenes de beneficio.

Comercios especializados

La lluvia cae incesante sobre la ciudad, mientras alcanzamos la zona de Vinateros. Otro Estanco de apariencia normal, donde también venden flores de CBD. Esta vez son de otra marca, otra distribuidora. La persona al cargo no está tan informada como en los otros comercios, aunque afirma que es todo legal. Los precios también son distintos: presentaciones de 2 gramos y de 5 gramos, según la variedad, costando entre 15 y 28 euros en sus distintos pesos.

Dos calles más arriba, encontramos una tienda especializada en CBD. “Creo que cada comercio debe tener su especialidad. Si los Estancos comienzan a vender CBD, nuestros comercios se irían al garete”, comenta Juan, dueño del comercio que prefiere mantenerse en el anonimato. “Creo que no están bien informados, no pueden dar el trato concreto que puede dar una persona que es experta y se dedica a esto”.

Nos informa de que no se rige por la documentación del Comisariado, pero que cuenta con todos los informes necesarios sobre el producto, sus análisis y su gravamen correspondiente a las arcas públicas (IVA +IRPF). Estos porcentajes son los mismos que los Estancos. “Respeto a los estanqueros, al final somos dos tipos de comercio distintos; ellos trabajan para el estado y nosotros no. Cada uno tiene cosas buenas y malas”, relata Juan. Afirma que no hay ningún problema legal si se tienen los documentos y analíticas del producto.

Producto y activismo

José Afuera, portavoz de la Confederación de Federaciones de Asociaciones Cannábicas, reclama una regulación clara y transparente al respecto del CBD. “Es preciso conocer cómo funciona éste sistema, quién produce, dónde. Por qué se producen incautaciones a según qué marcas, qué se puede vender y qué no. En cuanto a su venta en Estancos, no estamos en contra ni a favor. Lo que sí pensamos es que se debe evitar la inseguridad jurídica y evitar que empresas puedan venir a llevar a cabo su negocio mediante operaciones borrosas”, enuncia el portavoz de CONFAC.

Pensamos que es una oportunidad de futuro. El CBD no está fiscalizado, se mueve en una zona gris, pese a que ha sido descartado su riesgo por la OMS. Necesitamos que se escuche a las empresas y a la sociedad civil que trabajan en este ámbito y que se revisen sus propuestas. Al final, no debería ser solo un movimiento económico que busca un nicho de mercado, una oportunidad empresarial”.

Las flores de CBD huelen a Cannabis. Algunas personas lo utilizan para relajarse y poder seguir realizando sus tareas sin el subidón. Lidia, nombre ficticio, dice que le permite fumar y disfrutar sin la paranoia que le causaba el Cannabis con THC. Otras personas alaban su capacidad para mitigar dolores musculares. Dicen que el sabor es igual al Cannabis. Pero, a pesar de las sensaciones que nuestros sentidos nos ofrecen, eso que aquí tenemos ya no debe ser considerado Cannabis.

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