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Detienen en Italia al histórico activista Franco Casalone: «Es cáñamo»

Detienen en Italia al histórico activista Franco Casalone: «Es cáñamo»

Benito Díaz

El pasado 8 de junio, la policía italiana irrumpía en una pequeña granja al norte del país. Los Carabinieri intervinieron la propiedad, sita en Lu y Cuccaro Monferrato. Entre las personas detenidas, se encontraban un pensionista de 72 años, un hombre de 29 y el histórico activista cannábico, Franco Casalone, de 61 años. Se les acusó de gestionar un “laboratorio y tienda de Cannabis”, además de encontrarse en posesión de “120 kilogramos de Marihuana rayada” (picadura de hojas y cogollos). Pero era cáñamo, aseguran a la espera de los análisis.

La nota informativa de la policía, transcrita por el diario local Il Piccolo, asegura que los agentes se encontraron ante un “laboratorio real, totalmente equipado para la producción y procesamiento de drogas, en particular, Marihuana y Hachís”. La descripción de lo incautado ha de tomarse con precaución, ya que incluye cualquier material. Desde hachís “trabajado y transformado en polvo, palos y aceite” hasta “pequeñas plántulas de cáñamo de poco más de 10 cm de altura hasta plantas de más de un metro de altura, cargadas de inflorescencias, de las cuales ya se ha recogido medio kilo”.

El informe también habla de plantas más grandes aún, expuestas al sol en un balcón de la casa, asegurando que estaban “listas para ser irradiadas por las lámparas montadas dentro de una habitación y numerosos contenedores de plástico que contienen Marihuana picada”. La conclusión del artículo aclara que las personas detenidas ingresaron en la cárcel de Alessandria.

La «despenalización de facto” de la justicia aún no cuenta con un marco regulador específico que dote de seguridad jurídica

Regulación actual

Tal como reflejamos en otro artículo, el Cannabis Terapéutico (fármacos y compuestos derivados de principios activos del Cannabis) se encuentra regulado en Italia, gracias al exhaustivo trabajo de las plataformas ciudadanas, activistas y sociedad civil, en colaboración con los legisladores. Aclarar que aún hoy es complicado acceder a terapias con Cannabis, debido a la multitud de controles que establece la normativa.

En Italia, la confusión sobre la normativa que regula el uso recreativo del Cannabis, es mayor que sobre el tema de la Marihuana Terapéutica. Tras la aprobación de una escasa ley medicinal en 2013 y la regulación del cáñamo en 2016, el pasado 2019, el Tribunal Supremo resolvió que el Cannabis “casero” no puede ser penado. Éste se caracteriza por ser producido en pequeñas cantidades, de forma rudimentaria y su cultivo está supervisado por el propio consumidor.

Establecido en diciembre de este 2019 gracias a un fallo en los tribunales, el Cannabis “casero” autocultivado no es un delito siempre que sea poca cantidad y se haya producido sin afán de lucro. Esta «despenalización de facto” aún no cuenta con un marco regulador específico que dote de seguridad jurídica. En la actualidad, una plataforma se manifiesta regularmente exigiendo pleno derecho, tanto en la calle como en las redes.

Cannabis Light, la flor legal del cáñamo

A la polémica sobre estos productos, ha de sumarse la posibilidad de acceder al llamado “Cannabis light”. Se trata de unas flores que lejos del contenido de THC normal, que ronda entre el 5 y el 8% en la marihuana, en estos tipos especiales es tan solo del 0,5%. Vendidas en tiendas especializadas, quizás junto a aceites de CBD, estos comercios se están extendiendo por todo el país. La alegalidad en la que opera, basada en la confusión de la ley, está llamada a resolverse mediante una legislación concreta.

En contraste con el estándar de la Unión Europea, establecido en el 0.2% de THC en plantas de Cannabis para su fiscalización e integración en convenios internacionales sobre drogas, el límite italiano se sitúa en 0.5%. Esto se dio pensando en una perspectiva más realista de las posibilidades industriales del cáñamo.

El vacío legal que se crearía para la comercialización de derivados del cáñamo, llevó a la protesta de partido de Salvini en pos de la Salud Pública, que terminó recibiendo la razón de parte de su Tribunal Supremo de Justicia. Se especificó que no era legal su venta en mayo de 2019, venta que , como se hace en España, se practica bajo el etiquetado de aromático, souvenir o cosmético. Esto da pie a que se puede perseguir al sector como se pedía desde la bancada conservadora.

Franco Casalone, gurú italiano del Cannabis

El activismo de Casalone nació durante 1977, cuando le enviaron a una comisión médica por un cigarrillo de Cannabis confiscado en una reunión de amigos. Como respuesta a la férrea prohibición italiana, Franco Casalone se dedicó por completo a la recopilación y divulgación de información sobre la planta. Escribió varios libros, tales como “Cáñamo, usos y prohibición” o “Il Canapaio”, sobre la Cannabis, sus cuidados y cómo plantarla. Además, se dice que tradujo “La Biblia del Cultivador” de Jorge Cervantes y se le ha llegado a comparar con el mismo Jack Herer.

Colaboró con varios medios, como Dolce Vita o Soft Secrets, además de con bancos de semillas a nivel internacional, tales como Green House. En la actualidad, Franco Casalone se encontraba asociado con Assocanapa, una empresa cooperativa para el cultivo industrial de cáñamo. Sus compañeros le describen como “un agricultor, no un narcotraficante”, a la vez que iniciaban campañas en redes sociales para solidarizarse con el activista.

No es la primera vez que Casalone se enfrenta al sistema judicial italiano. Ya en 2007, los Carabinieri entraron en su domicilio, donde encontraron 4 onzas de charas de hachís. El juez decretó libertad para su compañero de piso y arresto domiciliario para Casalone.

Un llamamiento al cambio

En esta ocasión, Casalone ha podido hablar colgando un video en una red social, donde explica su situación. Asegura que el 99% de lo que le han incautado se trata de Cannabis industrial y que los análisis lo van a demostrar. Indica también que tenía una pequeña cantidad de Cannabis para su uso personal y medicinal. Se despide diciendo que lleva “41 años luchando por hablar con libertad sobre esta planta, sobre la cual no se puede decir que es buena. No quieren que lo diga, no quieren que lo demuestre. Me dirijo a cualquiera que esté en las instituciones del Estado. Es hora de cambiar”.

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