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Alucinógenos indólicos de la familia de las triptaminas: DMT, ayahuasca y psilocibina

Alucinógenos indólicos de la familia de las triptaminas: DMT, ayahuasca y psilocibina

Benito Díaz

Las triptaminas, una familia de sustancias presentes en plantas, hongos y animales, constituyen un amplio grupo de moléculas, dentro de las cuales podemos encontrar sustancias necesarias para la vida, potentes alucinógenos y elementos con propiedades farmacológicas. A pesar de su importancia, se tiene poca información de sus funcionamiento y mecanismos biológicos.

La triptamina es un alcaloide monoamina, de origen orgánico, cuya estructura molecular se fundamenta en el anillo indólico, una formación química relacionada con el Triptófano, del que deriva su nombre. Esta sustancia se encuentra en el sistema nervioso de mamíferos, en ciertas plantas, donde juega un papel fundamental en la fotosíntesis y en hongos, tales como el Psilocybe Cubensis.

La familia química de las triptaminas puede dividirse en “esenciales”, presentes en los organismos vivos de forma natural, y “endógenas”, añadidas desde el exterior mediante preparados tradicionales o síntesis de laboratorio. De forma natural, encontramos el L-Triptófano, necesario en nuestra dieta para procesos químicos relacionados con la síntesis de otras moléculas, la Serotonina, neurotransmisor imprescindible para diversos mecanismos fisiológicos y regulador del sistema nervioso central, así como la melatonina, hormona relacionada con la sincronización del ritmo circadiano, la regulación del ciclo de vigilia y sueño.

El alcaloide triptamina, como hemos mencionado, se encuentra presente en el sistema nervioso en pequeñas cantidades, consideradas trazas. Pese a su potencial químico, no se conoce su función real, aunque se le atribuye un papel de neuromodulador y neurotransmisor de metabolización rápida “in vivo”.

Triptaminas endógenas psicotrópicas

Entre las numerosas moléculas de esta familia, se cuentan sustancias como el DMT, los principios activos de la ayahuasca y la psilocibina, proveniente de “hongos mágicos”. Estas sustancias psicoactivas, han sido consideradas como sagradas por culturas primigenias, siendo incluidas en todo tipo de rituales religiosos como forma para contactar con espíritus, dioses y como puerta de entrada a realidades alternativas, ocultas a la consciencia normal.

Su presencia en plantas, así pues, sustancias de origen externo o exógeno, ha promovido su uso durante toda la historia de la humanidad, sin embargo, su consumo religioso se ha recuperado, tras un largo lapso de tiempo en el que fueron rechazadas por la comunidad científica. En la actualidad, su potencial de uso psicológico en búsqueda de autoconocimiento o superación, es la principal intención a la hora de consumirlo. De esta forma, hoy día se pueden encontrar congregaciones y centros científicos que organizan experiencias colectivas en las que se consume ayahuasca, como forma de terapia psicológica para superar distintos tipos de problemas o traumas.

El consumo de estas sustancias suele ser en preparados como la infusión de distintas plantas que da lugar al bebedizo “Ayahuasca”; inhalado o fumado, como suele ser la aplicación del DMT, o por ingesta vía oral como pueden ser los hongos del tipo psilocybe o similares. Su valor histórico como enteógenos, es decir, sustancias utilizadas en ceremonias ancestrales por culturas sobre todo precolombinas, ha sido demostrado en multitud de incursiones arqueológicas en países americanos.

Características

Los efectos de estos psicoactivos varían mucho de uno a otro y depende de la cantidad de sustancia consumida. Así, el DMT puede producir efectos psicotrópicos durante unos 10-12 minutos, frente a la ayahuasca, que puede durar hasta cinco horas. También es representativo el modo de consumo, variando entre las infusiones de mayor duración o los consumos inhalados, de menor.

Estas triptaminas están presentes en mayor grado en plantas tales como la Mimosa Hostilis, Diplopterys cabrerana o en la Peganum harmala, por ejemplo. También en la Bufotenina, segregada por la piel venenosa del Sapo Bufo, Bufo Alvarius

Precauciones

La investigación científica con estas sustancias, arroja más interrogantes que respuestas. De esa forma, no se conoce una dosis máxima mortal para estos psicoactivos. No obstante, desde entidades de reducción de riesgos como Energy Control, al respecto del DMT, recomienda consumir una dosis reducida las primeras veces. “Fumando la DMT, existe poco riesgo de sobredosificación, ya que después de una cierta dosis la persona usuaria pierde el contacto con la realidad y no se consigue fumar más. Normalmente, la persona usuaria no se acuerda de lo que pasó cuando toma dosis altas (y, por lo tanto, tampoco es deseable tomarlas)”, explican. “Con la DMT consumida por vía oral, a partir de una cierta dosis, que depende de cada persona, los efectos pueden ser demasiado intensos y la persona usuaria puede experimentar un “viaje difícil “, que puede acompañarse de alucinaciones desagradables, agitación, desconfianza en las personas del entorno, paranoia y temblores. Es limitado en el tiempo, aunque, a veces, puede durar más de 24 horas”. En el caso de prolongación excesiva de estos efectos negativos, la entidad recomienda solicitar ayuda médica. Energy Control desaconseja tomar estas sustancias en conjunto con otras drogas o medicamentos farmacéuticos.

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