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Chemsex de Chill

Chemsex de Chill

Benito Díaz

La mezcla de sustancias para amplificar las relaciones sexuales es una práctica que se ha realizado a lo largo de toda la historia. En los últimos años, se han popularizado las sesiones de “Chemsex” (Chemical+Sex) que tienen como público específico el ámbito homosexual, bisexual o de hombres que buscan sexo con hombres.

La definición del Informe sobre Chemsex en España habla del uso intencionado de drogas estimulantes para tener relaciones sexuales por un período largo de tiempo (que puede durar desde varias horas hasta varios días)”.

El Chemsex llega hasta nuestro país a través del Reino Unido, quizá hacia la primera década del 2000. Las sustancias de diseño acababan de asentarse en España y los locales de música electrónica albergaban fiestas multitudinarias que se alargaban hasta el día siguiente. Los datos apuntan al año 2008, cuando aparece la primera mención a sesiones de este tipo entre colectivos de hombres que mantienen sexo con hombres en EEUU.

La mezcla de sustancias suele ser una característica habitual en estas sesiones, también conocidas como “chill”, “guarrichil”, “Sexion”, “Chuchesesión”, “chillchem”, “chemsfun” y un sinfín de nombres, hasta “Física y Química”. Llamadas en origen “Party Drugs”, la miscelánea podría incluir Mefedrona, Metanfetaminas (también llamada Tina), GHB/GHL (Chorris), Poppers, MDMA-Éxtasis, Alcohol, Cocaína, Ketamina, Viagra, etc. Toda elección de sustancia tiene que ver con sus propiedades, estimulantes, relajantes, o sus efectos para desinhibir o facilitar la estimulación sexual.

Vamos de Party Drugs

Estas fiestas suelen ser al salir de las discotecas, a las tantas de la madrugada. Se juntan unos cuantos, y se van a una casa para ponerse hasta arriba, teniendo sexo hasta el día siguiente, o la tarde siguiente”, comenta Tintín (nombre ficticio). “No he ido nunca a una, pero sería muy fácil. Solo tengo que mirar en la app dónde se va a hacer una. Hay muchas y todos los días”.

Ante la posibilidad de participar en una sesión de Chemsex, deberían tenerse en cuenta los posibles riesgos. En estos ámbitos, habiendo consumido diversas sustancias durante muchas horas, es más difícil prestar atención a la debida protección; usar preservativos, por ejemplo. También en estas ocasiones se puede practicar “Slam”, que consiste en la inyección intravenosa de drogas a otra persona, y podría resultar en situaciones peligrosas provocadas por la poca experiencia en el uso de agujas o si se comparte jeringuilla con personas que apenas se conoce. De hecho, el porcentaje de personas que se contagian de enfermedades como VIH o Hepatitis C se dispara entre estos grupos.

Es necesario visibilizar estas prácticas a la vez que se suministra información para llevarlas a cabo con seguridad, como nos explicaba Juanse Hernández del proyecto gTt-VIH. Esto ayudaría a frenar las enfermedades de transmisión sexual, así como orientaría a los participantes de estas fiestas en caso de encontrarse ante una situación de sobredosis.

Complejidad del Chemsex

Luis Villegas forma parte del Equipo Gerencial y es Coordinador del servicio Chemsex Support de Stop Sida. Según la propia entidad, StopSida nace en 1986 como asociación comunitaria de base (en origen llamada Gais per la Salut). Su objetivo, dar una respuesta al impacto del VIH en la comunidad homosexual, antes de que lo hicieran las propias administraciones.

No se le presta la suficiente atención porque es un tema de gais, como pasó al principio con el SIDA”, afirma Villegas. “Es un tema que parece que solo afecta a la comunidad, que solo existe dentro de ella. La información periodística suele ser amarilla o morbosa, aunando sexo, drogas y comunidad gay. Siempre es ese enfoque sensacionalista o tiende a ser inexacto, referenciando a personas que no siempre son expertas en lo que se refiere. Al final, tampoco se hace mucho por parte de las Administraciones”.

Villegas nos indica que no hay un tipo de persona determinado que practique Chemsex. “Es una actividad que tiene como objetivo la obtención de placer a través del sexo y las drogas, en la interrelación con las personas, el acercamiento”, explica.

La mayoría de los que practican Chemsex no son un problema. Solo son personas que van de fiesta. Es un problema cuando así lo percibe la persona, y ese es el primer paso para generar cambios. Una de las prácticas más complejas de gestionar es el Slam. Se necesita informar sobre la reducción de riesgos, sobre todo con el tema del Slam y las sobredosis”, expone Villegas.

Problemas derivados del Consumo

Villegas explica que las personas que acuden en busca de ayuda a StopSida no solo pueden tener problemas de adicción a las sustancias, sino también problemas psicológicos. Y todo, unido a la sexualidad personal. En los centros de atención en drogodependencias, tratan el consumo de drogas con procesos psicoterapéuticos, pero no atienden la cuestión sexual, advierte. “Muchos de los chicos que iban allí, no se sentían bien atendidos. Y es que no solo hay que tratar el consumo de drogas, sino reconstruir la sexualidad de esa persona. Algunos consiguen desengancharse de la sustancia, pero no consiguen tener sexo después. Es un fenómeno complejo, se necesita conocer bien la cultura gay, sus costumbres, entorno… La persona debe ser partícipe de sus objetivos y tenerlos claros: si desea gestionar el consumo o prefiere la abstinencia o abordar otros aspectos de su vida que están generando un malestar. Dejar de tomar una sustancia, Mefedrona, Metanfetamina, GHB, por ejemplo, es un enfoque que se suele dar desde las instituciones de Ayuda a la Drogadicción, pero olvidan que el abordaje debe hacerse desde el punto de vista psicosocial, más que desde el de la toma de sustancias. Se necesita terapia individualizada y de grupo, casi personalizada, dada la complejidad del problema y sus muchos factores. Al final, se deben dar herramientas para el empoderamiento y tener en cuenta la cuestión política”.

La preocupación de ciertos Ayuntamientos al respecto del posible problema de salud pública, como denominaron al Chemsex, hace que Villegas se pregunte qué van a hacer para solucionarlo. “Entiendo que hay muchos intereses en el entramado de ayudas a la dependencia. Hubo un enfoque en los años 80 que funcionó, pero ahora los fenómenos y enfoques deben ser otros. La diversidad sexual hay que introducirla, normalizarla. No todo el mundo es heterosexual, hay otros puntos de vista. Hemos estado cinco años con la Generalitat para que promoviera una atención específica sobre el Chemsex y solo el año pasado nos han contestado. Y debemos decir que la financiación es, a veces, muy insuficiente”.

Villegas nos refiere a varios sites donde podemos encontrar información, por ejemplo Chemsex.info o ChemicalBloggers (con experiencias de participantes voluntarios de Chemsex Support). Además, brinda una serie de recomendaciones para nuestros lectores que practican Chemsex. “Debería tenerse en cuenta quién es la gente que va a participar. También el espacio donde va a suceder todo, una casa, una sauna, un club, sus características. Saber cómo es, por ejemplo, si se ha participado antes. Cuánto tiempo va a durar, qué cosas voy a hacer y cuáles no, ponerse unos límites. Los efectos de las sustancias que vas a tomar, tener claro que es preferible esnifar que fumar o inyectarse Tina, al respecto de la capacidad adictiva de las sustancias. Y lo normal, hidratarse bien, comer, dormir”.

Algunos de los datos arrojados por el Informe sobre Chemsex de 2020 en España, indican que la media de edad de los participantes es 35 años. Un 54,7% afirmó mantener relaciones sexuales sin preservativo en estas sesiones. Entre los hombres con infección por VIH, el 96,1% se encontraba en tratamiento y la mayoría (95,2%) tenía supresión viral Entre los encuestados que se realizaron pruebas de detección de ITS en el último año casi el 68% tuvo diagnóstico de alguna ITS; principalmente sífilis, gonorrea y clamidia. Un 15,4% se declaró incapaz de mantener sexo sin el consumo de sustancias lo cual podría indicar un consumo problemático.

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